Por La Script

‘Tengo ganas de tí’. Pijos sufrientes
Los pijos de esta película lloran mucho. Cuando se enfadan se lían a tortas con lo primero que pillan. Ellas y ellos van en moto a todo trapo y sin casco. Practican sexo sin preservativo y tienen trabajos mal pagados- a los que apenas acuden-, pero cenan en los restaurantes más finos de Barcelona. Su vida es un escenario cool, viven en inmensos pisos destartalados, y los protagonistas son unos personajes irritados que dicen unos diálogos del tipo: “¿Eres el mítico mierda machista que piensa que está mal pegarse con una chica?” pregunta Clara Lago. “Aquí el único mito soy yo”, responde
‘Tengo ganas de ti’ no tiene ninguna aspiración artística, es un producto meramente comercial, un dosificador de emociones fuertes para adolescentes: mucha tensión sexual -más contenida que en la primera entrega-, dolor y confusión ante los primeros reveses de la vida, estética de videoclip y una catarata de tacos. El machismo paternalista de cuento de princesas es menos burdo que en ‘Tres metros sobre el cielo’, pero ahí está clavado en mitad de la pantalla, dejando a la vida de las mujeres en manos del novio de turno.
Resulta hueca y facilona, pero correcta en la factura visual y está apuntalada por un reparto de jóvenes actrices solventes, entre las que destaca Clara Lago, que da envergadura a su ridículo personaje de chica huérfana de pasado turbio. María Valverde está desaprovechada en su minúsculo papel de tonta sumisa, y Nerea Camacho convence como cría alocada. Mario Casas luce una magnífica musculatura, pero todavía vocaliza mal y está sobreactuado en sus ataques de ira.
‘La suerte en tus manos’. El descubrimiento es Drexler
Jorge Drexler es de esas personas que transmite la sensación de que hace las cosas con facilidad. Con los años ha ido mudando de oficio: dejó la práctica de la medicina por la música, y ahora debuta brillantemente como actor. Es el protagonista de la comedia del director argentino Daniel Burman ‘La suerte en tus manos’, en la que interpreta a un prestamista judío timorato con las mujeres. Se acaba de divorciar y no sabe cómo administrar su recién ganada libertad sexual, su adicción al póker y el cuidado de sus dos hijos.
Daniel Burman (‘El abrazo partido’) vuelve a con ‘La suerte en tus manos’ a tratar uno de sus temas favoritos: los lastres familiares, cicatrices sin cerrar que siguen paralizando a personajes adultos que se sienten bloqueados por el pasado. Burman sale airoso con esta comedia romántica sentimental sobre el reencuentro de una pareja de ex novios (Drexler y Valeria Bertucelli), que coinciden en un momento de sendas crisis personales.
‘La suerte en tus manos’ se ve con una sonrisa cómplice ante la torpeza emocional de los dos protagonistas, que casi rozando los 40 años -o rebasándolos-, se sienten fosilizados en sus respectivas adolescencias. La atmósfera de incomodidad y la tensión en las relaciones familiares está maravillosamente descrita e interpretada por Bertucelli y la gran Norma Aleandro, que hace de una madre asfixiantemente brillante. Sin embargo, no está entre las grandes películas familiares de Burman como ‘El abrazo partido’, en la que recurriendo a su efectivo humor judío metía en dedo en la llaga del dolor sentimental de un hijo. En esta ocasión, Burman se copia a sí mismo con una cierta desgana. Hay momentos brillantes, pero también muchos de ellos ya están repetidos.
‘Ellas’ / La prostitución pierde su lado romántico
Juliette Binoche lleva muchos años demostrando su versatilidad, y se ha convertido en la actriz francesa de su generación con mejor reputación internacional. Se arriesga, se deja la piel en los personajes, se amorata, se asfixia, y ‘Ellas’ no es una excepción. Binoche interpreta a una periodista acomodada, que prepara para una revista mensual un extenso reportaje sobre la prostitución estudiantil. En el proceso de elaboración del texto, la protagonista entrevista a dos chicas que practican esa actividad, y las charlas con ellas se convierten en un descenso a los infiernos, revelador y purificador a la vez.
La directora polaca Malgorzata Szumowska retrata un día en la vida de la periodista, que, como si fuera la protagonista de una novela, reflexiona acerca de su trabajo de investigación durante un solo día, en el proceso de elaboración de una cena para el jefe de su marido… mientras lidia con su casa y con sus hijos. La brutal muestra del sexo como un arma ambivalente, liberador pero esclavizante para las chicas que lo practican por dinero, deja al espectador clavado en la butaca… y enfrentándose a sus propias contradicciones morales. De hecho, una de las tesis de la cinta es que la prostitución está presente en nuestra sociedad, en cada esquina, más allá de los prostíbulos.
Está presente en la prensa, en los anuncios, en las conversaciones de cada día, y en cada persona que sojuzga a la mujer con sus palabras hay un cliente potencial de la prostitución. Binoche firma una gran interpretación y Szumowska nos lleva con paso firme por ese vía crucis, a la vez morboso y desquiciante, que pierde todo su romanticismo para convertirse en un negocio.
‘Red State’. Las balas de Dios
Siempre perturba ver una película en la que se muestra con crudeza el integrismo religioso, pero en ‘Red State’ la perturbación se convierte en sacudida, porque en menos de 90 minutos ese integrismo abofetea con muchísima fuerza. Michael Parks ['Kill Bill'] interpreta al predicador Abin Cooper, el líder de un recinto religioso llamado Five Points Church. Allí, un puñado de familias se reúnen para escuchar sus homilías racistas y xenófobas… y para traspasar los límites de los derechos constitucionales, incluso para matar a quienes destruyen su visión del mundo. Una de las habituales de esas reuniones es Melissa Leo [ganadora del Oscar por 'The Fighter'], en una creíble interpretación de una madre de familia que lo hará todo por defender a los suyos… y sus creencias.
La violencia, a veces excesiva, rodea a los protagonistas cuando intentan defenderse de un asalto policial liderado por el veterano John Goodman, que intenta impedir que ejecuten sus macabras intenciones. El director Kevin Smith ['Clerks', 'Dogma'] nos ofrece una historia llena de sangre y llena de doctrina, que nos hace pensar sobre los límites de las creencias y los de la política. La película no se ve cómodamente… a pesar de que su violencia sin sentido conduce a la risa en algunas escenas.
‘Don Gato y su pandilla’ / No se nota
A veces, decir que no se nota el paso del tiempo por una película es un piropo. Cuando decimos que un clásico no envejece, o que envejece bien, queremos señalar que los códigos con los que apela a los espectadores siguen siendo válidos. Esta semana llega a los cines ‘Don Gato y su pandilla’, un largometraje de 90 minutos basado en el clásico personaje de los dibujos animados de Hanna-Barbera que se asomó a la televisión por primera vez en 1961, hace más de medio siglo. Don Gato sigue igual de gorrón e igual de protector con Benito, su mano derecha. La factura de la animación ha sido remozada, y el humorista, actor y director José Corbacho es el doblador del protagonista en la versión española… pero algo falla.
Y lo que falla es que el humor al que apela la película, un humor muy blanco que retrata a esa especie de ‘Carpanta’ del mundo animal… ya no nos dice nada. De hecho, el espectador adulto arquea una ceja ante ciertos chistes, que no sabe si etiquetar como ingenuos o insulsos. No tenemos dudas de que con los niños más pequeños… el efecto será diferente.
3 Comentarios
pedro
SIIIIIIII estoy deseando ir a verlaaa……………… ANDAAAA YAAAAAAAAAAA
22 jun 2012 01:06 pm (@Twitter)
verdad
“Las críticas de ‘La Script’. Mario Casas llega a la cartelera para salvar la taquilla de 2012″
La Script, te doy toda la razón, es una película totalmente comercial que no solo vende una copia del actual fenómeno de la globalización, barrio de pijos, pijas de por medio, colegios privados…¿esto es España o más bien California?, Tal vez deba ser emitida en la MTV en vez de un cine.
En suma de la venta de la princesita que se vende por un cánon de belleza que no para de hacer presión en ésta sociedad para que los adolescentes (más afectados) por este tipo de películas, queden manipulados asistiendo de forma constante a los gimnasios dado que si no tienes abdominales, musculos eres un machote y me sale lo que se me “canta” del “piiii”, no hay amor, ni mucho menos fama y blablabla.
No pagaría por ver esta película ni aunque me pagasen a mí para verla.
22 jun 2012 05:06 pm (@Twitter)
Harry Callahan
Hay realizadores de una película. De felices ideas volcadas en un proyecto y agotados tras ello. Pensaba que era el caso de Kevin Smith. Un tipo del que me gustó “Clerks”, una propuesta sencilla, barata, pero eficaz y hasta ingeniosa. No descubría la pólvora, pero llamaba la atención.
El problema fue que pronto se bautizó a Smith como el gran epígono de la nueva comedia americana indie. Y no se si por engolamiento, por exceso de expectativas o, porque, sencillamente, el asunto fue flor de un día, sus siguientes trabajos fueron a cual más decepcionante, por mucho que más de un frikie de Star Wars se lo pasara pipa con Jay y Silent Bob.
Pero supongo que un día te levantas por la mañana, te miras al espejo, no te gusta lo que ves y decides reinventarte. Empeñas futuro y dinero en lo que crees y, partiendo de cero, apuestas al todo o nada, con dos únicas posibilidades: triunfar o clavar definitivamente la última puntilla en tu ataúd profesional.
Y ahí es donde Kevin Smith me ha vuelto a ganar. Me quito el sombrero ante “Red State” un filme que nos devuelve al inquieto y creativo Smith de “Clerks”. Sacando dinero de debajo de las piedras, haciendo horas extras como guionista y montador. Convenciendo al casting para cobrar cuatro perras. Y luego, paseando la cinta por festivales y cines varios, a la antigua usanza de los cómicos de la legua, este tipo consigue que vea la luz y se distribuya una película cuando menos nuevamente sorprendente y llamativa, en la que no creía, de inicio, ningún estudio.
Y es que “Red State” comienza siendo casi una peli de instituto, para convertirse en filme de terror, mutar luego a cinta de acción y terminar apostillada por un militante discurso descreído y antisistema. Todo ello salpicado de críticas a todo lo que se menea y pulula a lo largo del metraje: religión, gobierno, política, sociedad, familia, patria, EEUU…; y salpimentado con más de un dardo envenenado de humor negro.
Pero no solo eso es “Red State”, sino que, desde el punto de vista extrictamente cinematográfico, es un argumento que gira, que no transita por lugares comunes, que se cepilla indiscriminadamente a personajes teóricamente intocables en cualquier otra película, y que está rodada con un nervio y garra solo comparable en excelencia al excepcional montaje, como decía antes, obra del propio realizador, que para colmo deja el metraje en unos justos (y agradecidos por cualquier espectador) noventa minutos.
Si además, todo ello se presenta carente de pretensiones ni ínfulas, y, en la cinta, el veterano televisivo Michael Parks o la inmensa Melissa Leo nos pasma con unas brutales y creíbles interpretaciones, secundadas por la insólitamente acertada de John Goodman, no veo razones para afirmar que, como diría la canción, el bueno de Kevin Smith no estaba muerto, estaba de parranda.
by Harry Callahan
23 jun 2012 06:06 pm (@@MagnumCallahan)
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