Por María Guerra
El festival de cine más importante del mundo peina canas, pero ni se retira ni pierde energía. Hoy abre el escaparate con todo su poderío: estrellas y autores sesudos se ponen el smoking y suben juntos la alfombra roja del Gran Teatro Lumière, donde a partir de esta noche se proyectan las películas que serán noticia la próxima temporada. (Recordemos que The Artist fue la sorpresa del pasado festival, donde ganó el premio a mejor actor para Jean Dujardin y en febrero consiguió los 5 Oscar más importantes, incluyendo película y director).
Bruce Willis, Edward Norton y Frances Mc Dormand serán los protagonistas de la jornada inaugural con Moonrise Kingdom, una fábula sobre dos niños perdidos que dirige el americano Wes Anderson. Es la primera de las seis películas americanas que se presentan a una sección oficial cargada de grandes nombres del cine de autor: Ken Loach, Bernardo Bertolucci, Michael Haneke, David Cronemberg, Walter Salles o Matteo Garrone.
El certamen francés siempre ha sabido combinar cine y glamour. Las 22 películas que optan a la palma de oro tienen repartos cargados de estrellas como Nicole Kidman y Brad Pitt, que ahora comparten protagonismo con las promesas del cine americano – Robert Pattinson, Kirsten Stewart y Zac Efron- que se hicieron famosas con éxitos para adolescentes, Crepúsculo y High School Musical, y ahora trabajan con grandes directores como Cronemberg.
Cine español, fuera de concurso
El cine español se ha quedado fuera de la competición, algo habitual en los años en los que Pedro Almodóvar no tiene película. El catalán Jaime Rosales participa en la Quincena de Realizadores con su drama Sueño y silencio, la historia de una familia destrozada por la muerte de una hija. Julio Medem participa con el corto Miércoles del largometraje colectivo Siete días en la Habana, y el director madrileño, formado en Nueva York, Antonio Méndez Esparza debuta con Aquí y Allá, rodada en México y sobre un emigrante que se reencuentra con su familia después de años trabajando en Estados Unidos.
A pesar de la crisis, el festival francés sigue mostrando músculo. Tiene un presupuesto de 20 millones de euros, se proyectan 1.000 películas, que se distribuyen entre las secciones oficiales y fundamentalmente, en el mercado, un auténtico bazar internacional- con 10.000 agentes acreditados- donde se compran las novedades de la siguiente temporada.
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