Éstos han sido los Globos de oro más extraños de los últimos tiempos. Los premios se han repartido por miedo a perder influencia y dejar de ser la antesala de los Oscar. La película muda The Artist y Los Descendientes se reparten los premios de mejor comedia y drama, y de mejor actor para Jean Dujardin y George Clooney. Rompen así la tradición de entregar también el mejor director al ganador, y para cubrirse las espaldas otorgan a dos veteranos cineastas grandes galardones: Martin Scorsese consigue el de mejor director por La Invención de Hugo y Woody Allen se lleva el de mejor guión por Midnight in Paris.
La Asociación dela Prensa Extranjera de Hollywood ha ido patinando más y más últimamente. El año pasado dio por ganadora a La Red Social, pero el Oscar a mejor película se lo llevó El Discurso del Rey. El año de Avatar, la película de James Cameron ganó el Globo de Oro y sin embargo, los académicos le dieron el Oscar a En Tierra Hostil. Quizá por eso, en esta ocasión han decidido diversificar el riesgo y no perder su posición de oráculo de los Oscar.
Si tradicionalmente, los Globos de Oro son unos premios más comerciales que de autor, en esta edición se han acercado al paladar de la Academia y han dado la espalda al gran público. Su decisión ha sido acertada en cuanto a la calidad: The Artist es un delicioso anacronismo y Los Descendientes es un drama sutil de un hombre confundido, que da la espalda al sueño americano simplón. Clooney y Dujardin se verán las caras en los Oscar por dos interpretaciones maravillosas. Meryl Streep por La Dama de Hierro también es un valor seguro, y ahora se trata de hacer pleno.
Curiosamente, estos tres actores han sido los que ha dado los agradecimientos más divertidos, emotivos y traviesos. Dujardin, evocando al Fairbanks y su discurso mudo. Clooney, canalla como siempre, le ha sacado los colores a Michael Fassbender a cuenta de las escenas de su desnudo en Shame: “Qué suerte poder jugar al golf con las manos en la espalda”, decía.
¿Y dónde estaba el descaro de Ricky Gervais? El cómico inglés que se atrevió a reírse de las estrellas el año pasado, ha recogido velas. Sus pocas intervenciones han sido timoratas, siempre con la amenaza de un ataque verbal que no llegaba. Resultado: bostezos y bostezos.
El momentazo latino ha sido lo mejor de la ceremonia. Primero, Antonio Banderas largándose un poema en castellano a toda velocidad ha dejado con la boca abierta al público, y luego, la explosiva Sofía Vergara ha rematado con su parrafada en español los agradecimientos tras el triunfo de la serie Modern Family. En resumen, los Globos de Oro siguen convocando grandes estrellas pero les falta horizonte y garra.
Deja un comentario