El Festival de Cannes ha abierto sus puertas por todo lo alto este miércoles con la primera película que compite por vencer en la sección oficial. ‘Moonrise Kingdom’, de Wes Anderson, ha llenado de estrellas La Croisette en el comienzo de la edición número 65 de la muestra. Por el stand oficial de fotografía -y después por la rueda de prensa- han pasado Bruce Willis, Bill Murray, Edward Norton y Tilda Swinton, para presentar una película que está recibiendo los adjetivos de ‘refrescante’ y ‘divertida’ por parte de la prensa acreditada. La cinta cuenta la historia de un amor preadolescente, enmarcado en una remota isla de los Estados Unidos en 1965, con todo lo que eso conlleva en materia de estética, de música -compuesta por Alexander Desplat-, de emociones contenidas.
En rueda de prensa, Bruce Willis ha alabado lo que supone evocar “la memoria de la emoción de enamorarse durante la niñez”, y ha asegurado encontrar “realmente refrescante” el trabajo en una película en la que se ensaya -“está bien que te digan cómo actuar”. Junto al mítico protagonista de ‘La jungla de cristal’ -Bill Murray ha bromeado con esa referencia en alguna ocasión de la comparecencia- se sentaba el director de la película. Wes Anderson -’Fantástico Sr. Fox’ o ‘Viaje a Darjeeling’- ha jugado con la idea de que sus cintas son el trabajo conjunto de una especie de compañía teatral, una familia que se ha ensanchado con ‘Moonrise Kingdom’.
Dice Anderson que el descubrimiento de la sexualidad preadolescente “es parte del origen del guión de la película”, pero el amor no solo ataca a los dos jóvenes protagonistas de una fuga campestre. “Todo el mundo necesita ser amado, incluso los policías“, ha dicho Willis con media sonrisa. En su turno de respuesta, Edward Norton -el monitor scout del grupo de niños de la cinta- ha dicho que Wes Anderson “hace el papel que hace mi personaje, guiándonos en la aventura. Nos dejaba hacer nuestros propios disfraces y maquillajes”. Para Tilda Swinton, que ya vino el año pasado a Cannes con ‘Tenemos que hablar de Kevin’, el rodaje fue como encontrarse con “una familia a la que tenía muchas ganas de unirme, fue como ir de campamento“. Tras alabar a Anderson, Bill Murray también ha calificado el trabajo como “una aventura divertida”.
El festival de cine más importante del mundo peina canas, pero ni se retira ni pierde energía. Hoy abre el escaparate con todo su poderío: estrellas y autores sesudos se ponen el smoking y suben juntos la alfombra roja del Gran Teatro Lumière, donde a partir de esta noche se proyectan las películas que serán noticia la próxima temporada. (Recordemos que The Artist fue la sorpresa del pasado festival, donde ganó el premio a mejor actor para Jean Dujardin y en febrero consiguió los 5 Oscar más importantes, incluyendo película y director).
Bruce Willis, Edward Norton y Frances Mc Dormand serán los protagonistas de la jornada inaugural con Moonrise Kingdom, una fábula sobre dos niños perdidos que dirige el americano Wes Anderson. Es la primera de las seis películas americanas que se presentan a una sección oficial cargada de grandes nombres del cine de autor: Ken Loach, Bernardo Bertolucci, Michael Haneke, David Cronemberg, Walter Salles o Matteo Garrone.
El certamen francés siempre ha sabido combinar cine y glamour. Las 22 películas que optan a la palma de oro tienen repartos cargados de estrellas como Nicole Kidman y Brad Pitt, que ahora comparten protagonismo con las promesas del cine americano – Robert Pattinson, Kirsten Stewart y Zac Efron- que se hicieron famosas con éxitos para adolescentes, Crepúsculo y High School Musical, y ahora trabajan con grandes directores como Cronemberg.
Cine español, fuera de concurso
El cine español se ha quedado fuera de la competición, algo habitual en los años en los que Pedro Almodóvar no tiene película. El catalán Jaime Rosales participa en la Quincena de Realizadores con su drama Sueño y silencio, la historia de una familia destrozada por la muerte de una hija. Julio Medem participa con el corto Miércoles del largometraje colectivo Siete días en la Habana, y el director madrileño, formado en Nueva York, Antonio Méndez Esparza debuta con Aquí y Allá, rodada en México y sobre un emigrante que se reencuentra con su familia después de años trabajando en Estados Unidos.
A pesar de la crisis, el festival francés sigue mostrando músculo. Tiene un presupuesto de 20 millones de euros, se proyectan 1.000 películas, que se distribuyen entre las secciones oficiales y fundamentalmente, en el mercado, un auténtico bazar internacional- con 10.000 agentes acreditados- donde se compran las novedades de la siguiente temporada.
Como cada año, la Cadena SER viaja hasta el Festival de Cannes para ofrecer a sus oyentes la actualidad de la muestra cinematógrafica más importante y prestigiosa del mundo. Este año, y como novedad, la cobertura de María Guerra estará enmarcada en ‘La Script’, el programa de cine y series de la SER… tanto en su vertiente radiofónica como digital. A partir del miércoles 16 de mayo, los oyentes podrán disfrutar de miniprogramas especiales diarios -disponibles en CadenaSER.com- con toda la actualidad que genere La Croisette. El sábado 19 de mayo, como siempre, ‘La Script’ será fiel a su cita de las 16:00 -las 15:00 en Canarias-, abordando los estrenos de la semana y los testimonios de las estrellas en la Costa Azul. La principal novedad llegará el domingo 20, con un programa especial dedicado a Cannes 2012, en la antena de la SER, a partir de las 17:00 de la tarde, las 16:00 en Canarias. Desde ese día y hasta el final del festival, continuarán los miniprogramas diarios.
Además, este blog de ‘La Script’ dará buena cuenta de la actualidad diaria, con información sobre las principales películas de la sección oficial, a cargo de David Martos, y la opinión de María Guerra en el comienzo de cada jornada. Como siempre, el mejor cine se asomará a los principales programas de la SER y a los servicios informativos, y en redes sociales, la cuenta de ‘La Script’ -tanto en Twitter como en Facebook- dará buena cuenta de todo nuestro trabajo. Comienza el espectáculo.
‘Sombras tenebrosas’. Sin salir del planeta Burton / María Guerra
Tim Burton abre una vez más la puerta chirriante de su peculiar universo. Son muchos años viviendo en su planeta privado, y ya va acusando una cierta vagancia tanto a la hora de elegir la historia y dirigir a los actores. Ésta es la octava vez que trabaja con Johny Depp, que repite con desgana su excéntrico personaje.
En realidad, da igual que sea el sombrerero loco de Alicia o Sweeney Todd. Desde ‘Eduardo Manostijeras’ (1990) y ‘Ed Wood’ (1994), Depp no se ha molestado en variar el gesto ni en interpretar nada nuevo bajo la batuta de Tim Burton. La suya es una pareja bien avenida pero sin tensión dramática. Es un feliz matrimonio que ya no sorprende al público que busque en el universo de Tim Burton algo diferente a su eterna normalización de la excentricidad.
‘Sombras tenebrosas’ vuelve a ser otra reflexión sobre el tema favorito de Burton: la familia. Según el autor de ‘Big Fish’, todas las familias son extrañas, y él se limita a reflejarlo en espejos distorsionados. Es la adaptación de la serie de televisión de los años 60 protagonizada por Jonathan Frid -que encarnaba al vampiro, Barnabas Collins, miembro de una familia adinerada a la que no dejan de pasarle cosas extrañas. Rodada íntegramente en los estudios Pinewood de Londres y sin recurrir a las técnicas digitales, la película resulta visualmente primorosa y algo aburrida. Tras una brillante entrada, en la que zambulle a un vampiro amanerado, procedente del siglo XVIII, en la sociedad hippie americana de los años 70, ‘Sombras tenebrosas’ tarda poco en perderse en un guion tedioso y lento.
Como es habitual en Burton, el reparto está muy bien compenetrado. Es un placer volver a ver a Michelle Pfeiffer, como pez en el agua, haciendo de matriarca de la familia Collins, y también produce regocijo ver a Eva Green de villana sofisticada, aunque su atuendo y peinado recuerde demasiado a la primera mujer y musa de Burton, Lisa Marie. Puede ser tediosa para los que esperen sorpresas; sin embargo, para los adictos de la enrarecida atmósfera Burton, ‘Sombras tenebrosas’ será una deliciosa tarde en una vieja mansión, de sobra conocida.
‘Un lugar donde quedarse’. Placer oscuro / David Martos
Paolo Sorrentino es uno de los ‘niños mimados’ del Festival de Cannes. Cuatro de los cinco largometrajes del director italiano han sido incluidos en la sección oficial que compite por la Palma de Oro. De hecho, ahora hace justamente un año que ‘This must be the place’ [traducida como 'Un lugar donde quedarse'] compitió por el galardón en La Croisette, marchándose de vacío. Por el sur de Francia apareció discretamente Sean Penn, quizá no demasiado orgulloso de una cinta que se exhibió en la última jornada de la muestra junto a ‘Drive’, una de las sorpresas del último Cannes [y recordemos su limitada presencia en 'El árbol de la vida', su otra película en competición]. Y sin embargo, Penn debería haber sacado pecho en el festival… porque firma en ‘This must be the place’ una de sus interpretaciones más memorables, de esas que se incluirán en su biografía cuando fallezca. Esa estrella de rock crepuscular y niño mimado del siglo XXI que lleva por nombre Cheyenne será recordado por su voz atiplada, su violencia contenida y esa sonrisilla cómplice que lanza por doquier.
La película comienza introduciéndonos en la rutinaria y casi depresiva vida de esa estrella de antaño, que hoy reside en una mansión irlandesa. Junto a su mujer -Frances McDormand- bombera por afición, vive de las rentas de una época que no volverá. Sin embargo, un fallecimiento trastoca su rutina y lo obliga a viajar a su Estados Unidos natal, donde se embarca en la búsqueda alocada, tipo ‘road movie’, de un criminal nazi. A pesar de que la línea troncal del argumento es lo más endeble de la cinta, las estampas que Sorrentino [también coautor del guión] va componiendo por el camino se quedan en la retina. Las secuencias del inventor de la maleta rodante, el niño con miedo al agua o cierto propietario de un coche… son difíciles de olvidar. Muchos críticos encasillaron la actuación de Sean Penn -y, en general, la historia de Sorrentino- en la casilla del ridículo, pero muy bien puede ser percibida como una historia que habla de la ausencia, de la paternidad austera… y de la conservación de la niñez. En cualquier caso, una joya de la cartelera.
‘Seis puntos sobre Emma’. Lo mejor de Echegui / David Martos
En las notas sobre la película que la distribuidora facilita a la prensa, el director de ‘Seis puntos sobre Emma’, Roberto Pérez Toledo, dice lo siguiente: “Con la experiencia que me aporta mi propia silla de ruedas, la discapacidad se encuentra en la espina dorsal misma de lo que cuenta ‘Seis puntos sobre Emma’, pero siempre desde una naturalidad nada condescendiente“. Para qué buscar otras palabras si él lo ha resumido perfectamente. Al contrario que en aquellos clásicos del cine en los que la discapacidad se traduce de inmediato en una historia de superación, la Emma de la película es ciega… como podría ser pelirroja. Se ha adaptado a esa situación. Punto. Ahora preguntémonos, ¿qué le ocurre al personaje? Al personaje que tan bien interpreta Verónica Echegui -quizá lo mejor que ha hecho en su corta pero intensa carrera- le afectan la misma soledad y la misma inseguridad que viven los veinteañeros reales de su quinta. Se enfrenta al amor, se relaciona con sus iguales y vive estos tiempos apocalípticos con sorna.
El título ‘Seis puntos sobre Emma’ responde a la estructura con la que se componen los caracteres en braille, y se traduce en seis partes diferenciadas del guión que nos cuentan cómo es la vida de la protagonista. Ese guión, escrito con finura y rodado con elegancia -sin grandes hallazgos, pero con mano firme-, nos muestra la vida de una chica que vive en Tenerife y que está obsesionada con ser madre. Tanto que trata a los hombres que la rodean prácticamente como meros depositantes de esperma. En su roce con los compañeros de un grupo de terapia, en su trabajo como asesora en el Teléfono de la Esperanza, o incluso en la mera convivencia con sus vecinos, Emma despliega toda una filosofía de vida que encandila… incluso a medida que se percibe el peligro que esa actitud encierra. Roberto Pérez Toledo, director de cortos como el magnífico ‘Los gritones’ da un buen primer paso en el terreno del largo.
‘Miss Bala’. Sueños rotos a balazos / María Guerra
Entre 2006 y 2011, los carteles de la droga han causado en México la muerte de 36.000 personas. Este negocio mueve 25.000 millones de dólares anuales, según el rotulo final de la película que dirige Gerardo Naranjo. Es una historia de realismo sucio y de violencia sin coreografía, que cuenta los avatares de una joven aspirante a un concurso de belleza, que acaba siendo secuestrada y utilizada como cebo de una banda de traficantes.
El director utiliza la técnica del documental, con cámara al hombro y luz natural, para seguir los pasos de ‘Miss Bala’ (Stephanie Sigman). Despoja al personaje de todo sentimentalismo y describe a una mujer paralizada por el miedo que avanza hacia el abismo, participando cada vez más en los golpes de los narcos. Se trata de un retrato crudo y desnudo de la violencia y la corrupción que devora México. Se agradece la ausencia de moralina y mensajes grandilocuentes en torno a esta tragedia que se ceba con personajes anónimos como esta Miss Bala, que interpreta con hondura la actriz Stephanie Sigman.
‘Infiltrados en clase’. Antigualla juvenil / María Guerra
A los cinco minutos de película, ‘Infiltrados en clase’ ya huele a viejo. Es una adaptación innecesaria de la serie de los ochenta, Jóvenes Policías, en la que Jonhy Depp se rodó como actor y se convirtió en sex symbol. Jonah Hill (Moneyball, Supersalidos) y Channing Tatum (Indomable, La legión del águila) retoman los personajes de dos jóvenes agentes de policía, que gracias a su cortedad mental y aspecto aniñado, se infiltran en un instituto para desarticular una red de tráfico de drogas.
En lugar de aprovechar su magnífico personaje de asesor pitagorín de Brad Pitt en Moneyball por el que fue candidato al Oscar y salirse del carril de la comedia juvenil, Jonah Hill regresa a sus papeles de gordo atontado para los que ya se está pasado de años. Lo peor de todo es que él mismo es productor y promotor de la idea de esta comedia tontorrona, que no aporta nada al género.
Basada en el chiste fácil, y en los contrastes de empollón feo (Hill) y macizo tonto (Tatum), Infiltrados se convierte en una sarta de gags flojitos. Tan solo destaca un cameo sorprendente que pone de manifiesto que la pareja protagonista no tiene química ni carisma. Se podían haber ahorrado la película y nadie la hubiera echado en falta.
Werner Herzog le da igual hacer ficción o documental. Para él no hay diferencia entre una película como Fiztcarraldo (1982) o documentales como La Cueva de los Sueños Olvidados que ha presentado hoy en Madrid y que se estrenará en España el 15 de junio: “La curiosidad es mi motor, solo me interesa profundizar en los temas”.
Saltando del alemán al inglés (y entiende español perfectamente), Herzog ha explicado los detalles del rodaje de La Cueva de los Sueños Olvidados, un documental rodado en 3D en el interior de la cueva francesa de Chauvet, donde se encuentran las pinturas rupestres más antiguas del mundo, de más de 30.000 años.
Herzog consiguió los permisos necesarios del gobierno francés para meter las cámaras de 3D en este santuario del tamaño de un campo de futbol, donde se encuentran en perfecto estado centenares de pinturas de animales y 4.000 huesos petrificados de grandes mamíferos de la Edad de Hielo: “Mi intención es transmitir el milagro de Chauvet. Las pinturas rupestres y el cine comparten el objetivo que es maravillar”.
El paleontólogo español Juan Luis Arsuaga ha acompañado a Herzog en la presentación ante la prensa, y juntos han reflexionado sobre la condición humana: “Esta película nos plantea la pregunta de qué nos hace humanos. Y el comienzo del arte nos habla del alma humana. El arte nos abre al mundo mágico y espiritual”.
Entre risas, cineasta y científico han charlado sobre los pecados de la humanidad. Herzog lo tiene claro:”El primer pecado mortal fue criar un cerdo y dejar de cazar. El segundo es el turismo. A mis alumnos de cine siempre les aconsejo andar, de Madrid a Kiev, por ejemplo. Y uno de ellos lo hizo”.
Dice María Guerra que, en el rodaje de una película, 'la script' es la persona que apunta y detalla la continuidad de las tomas, siempre armada con lápiz y papel. Ese mismo espíritu tiene este blog: el de contar los entresijos de los festivales, estrenos y rodajes de cine