Javier del Pino

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Un oficio en apuros

Hacía un par de años que no le veía. Tiene buen aspecto y parece que le van medianamente bien las cosas aunque asegura que desde que se ha vuelto honrado la vida se le ha puesto difícil. Jorge Rojano es atracador jubilado.

Dejó el oficio, explica con lenguaje de tecnócrata, cuando el trabajo se puso difícil: invertía un dineral en prospección de mercado, utillaje e inmuebles, que así definía la investigación de bancos a atracar, compra de armas y pisos francos, dinero que no recuperaba porque los bancos, dice, muchas facilidades cuando llevas dinero, señor Rojano por aquí, señor Rojano por allá, pero ponen dificultades, cajas fuertes de apertura retardada, por ejemplo, cuando con una pistola en la mano pides que te lo den.


Y encima, dice Rojano, la competencia de las mafias extranjeras, que se lían a tiros a la menor dificultad, y no como los atracadores autóctonos, más civilizados.


A Rojano lo de Marbella le ha acabado de desmoralizar. Sin jugarse el tipo se han llevado más dinero que yo, media vida con pasamontañas, dice Rojano, ahora dedicado a la decoración porque siempre ha sido un artista.


Nuevos tiempos, Javier. A la delincuencia autóctona la jubila la violenta globalización del crimen y la sofisticada ingeniería financiera. Véase el último secuestro exprés.


Un tributo a los dioses

Para José Martí:

Habrás escuchado, José, las cifras de muertos en carretera en Semana Santa. Los telediarios lo repiten de manera machacona, aunque sospecho que lo hacen más por sequía informativa que por interés genuino en esos números fatídicos.


Tenía la impresión de que en España, con coches pequeños y vino en la comida, las cifras de muertos serían superiores a las de Estados Unidos, con coches ostentosamente grandes y con la sensación, a veces, de que uno comete un delito cuando bebe una cerveza a mediodía. Era una impresión equivocada: el número de muertos supera ampliamente los 130 por millón de habitantes en Estados Unidos y está ligeramente por debajo de los 130 por millón de habitantes en España.

Pero sí he visto una diferencia interesante al comparar las estadísticas. Aquí, con velocidades máximas muy por debajo de las españolas, el factor principal en los accidentes mortales es el consumo de alcohol. En España es la distracción, mezclada con la velocidad. También leo que en España, los menores de 25 años, que son sólo el 10 por ciento del total de conductores, representan el 20 por ciento de los fallecidos. En Estados Unidos hay cada vez menos accidentes mortales con conductores jóvenes y más con personas de edad muy avanzada.

¿Tú crees, José, que podemos aprender algo de esto? Me pregunto si permitir el carné de conducir a los 16 años, como aquí, permitiría educar mejor a los adolescentes al volante. Pero tiendo a pensar que la manera de conducir de muchos españoles, que van a toda velocidad mientras buscan el mechero en la guantera, tiene que ver con el carácter, es decir, no hay ley que pueda servir de mucho.


Texto de José Martí: ----

Texto de José Martí:

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Siendo joven leía al politólogo francés Maurice Duverger. En uno de sus libros, 1964, escribió: “Incluso en las democracias, una parte de la política se desarrolla en las sombras de la discreción, en el secreto. Es difícil, por ejemplo, si no imposible, conocer el financiamiento de las elecciones, las intervenciones de poderosos grupos privados en la administración o el gobierno”.


De esa maldición no se libra ningún país ni ningún tipo de administración estatal, municipal o de partido. Véase Marbella, Esquerra Republicana, el famoso tres por ciento de tasa mafiosa o sinecuras menores de las que se tienen noticia. Eso, en España.


En Italia, Berlusconi es un escándalo. En Gran Bretaña, Blair ha caído en la tentación. En Francia y Alemania más de un político debería estar en la cárcel. En los países del Este, la corrupción ya es una feria. Y en Estados Unidos, tú sabrás mejor que yo lo que pasa.


Son años en los que se ha impuesto el principio de ganar dinero de cualquier forma. Hoy no se dice “no lo hagas, que está mal”, sino el “hazlo, pero procura que no te cojan”. Y si te cogen, procura dilatar el procedimiento judicial para que prescriba.


¿Qué hacer, Javier ante el desprestigio de la política actual? Reinventarla, me dijo un día Jorge Semprún. Pero, ¿cómo?


Películas (legales) en Internet.

Kong.gifHoy los grandes estudios de Hollywood han dado el paso definitivo hacia la venta de películas por Internet. Desde esta mañana, King Kong o Brokeback Mountain –entre otros miles de películas- se pueden bajar legalmente por 19,99 dólares. Hay cientos de títulos a 1,99. El sistema permite ver la película en un ordenador o en una televisión conectada a un ordenador, pero no puede pasarse a un DVD. Hasta ahora, algunos estudios permitían alquilar películas en Internet pero los archivos sólo podían reproducirse durante un mes. Ahora las películas compradas y bajadas son para siempre. Es tecnología para la pereza: por el mismo precio uno se puede comprar el DVD, con su cajita, sus extras, etc.

Warner Bros., Universal Pictures, Sony Pictures, Paramount Pictures, Twentieth Century Fox y MGM comercializan sus películas a través de Movielink. Sony y Lionsgate las venden por Internet en Cinema Now. Walt Disney es la única de las grandes que todavía se lo está pensando.

Amiguismo y entreguismo

Para José Martí

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