Comentarios
Sobre censura y televisión, un tema que empieza a ser recurrente, Gonzalo escribe:
Parece mentira que seas periodista. El problema es que la hora de emisión eran las 7/8 de la trade en el Pacífico y 8/9 en el Mountain time. La escena (yo la ví) era bastante fuerte para que la vean los niños. Aquí los niños también ven la tele a las 8 de la noche. En USA puedes poner esas imágines y otras mucho más fuertes en ciertos horarios. Es el país de la industria del porno, entre otras cosas. Ya está bien de mentir, coño!
Gonzalo: no es verdad lo que dices en tu comentario. Mejor dicho: es verdad que parece mentira que yo sea periodista, pero los horarios que das están equivocados. La serie se emite de 10 a 11 de la noche, sea cual sea la zona horaria, y la escena corresponde a un momento avanzado del episodio. Si piensas que no tengo sensibilidad sobre lo que se puede o no se debe emitir a determinadas horas, te sugiero que repases esto. Y depués escucha esto, comentado esta mañana en Hoy por Hoy y sacado de un concurso que es emite en ETB a las 2 de la tarde, una hora en la que, como todo el mundo sabe, no hay niños delante de la televisión.
Dicho sea de paso y solucionado un problema técnico, todavía no sé si poner enlaces a vídeos o audios es una buena idea. Cuando me demanden por violación de copyright tomaré una decisión.
Un amigo que trabaja para uno de los grandes periódicos de este país me decía ayer que las últimas encuestas sobre la labor del Gobierno de George W. Bush ofrecen un dato para la frustración: aunque sus índices son históricamente bajos, todavía hay un 36 por ciento de estadounidenses convencidos de que su presidente está haciendo un buen trabajo. Para ellos, la situación en Irak es alentadora y el tamaño del déficit es irrelevante (habría que preguntárselo dentro de 20 años). Me contaba la historia de un gobernador de Kentucky, de perfil deleznable e implicado en múltiples casos de corrupción, que incluso en sus peores momentos lograba su 35 por ciento de aceptación en las encuestas. Aquí en el DC teníamos como alcalde –y ahora como concejal- a Marion Barry, cuyo historial delictivo nunca ha mermado su asombrosa capacidad para recibir el apoyo de las urnas.
Se puede odiar o amar la política de Bush, pero no hay nada en medio de esas dos opciones. En cambio, por la lectura de los comentarios en estos últimos meses compruebo que no ocurre lo mismo con la opinión exterior sobre Estados Unidos y los estadounidenses. Aunque en los extremos hay un gran número de críticos -algunos aferrados a los tópicos- frente a un pequeño grupo de irreductibles proamericanos defensores hasta de lo indefendible, existen cada vez más opinones intermedias, al menos en este blog.
Verónica hacía este comentario y esta pregunta:
He vivido tres años en Ciudad de México y creo que aquí pasa algo muy parecido a lo de EEUU. La prensa, la televisión y la radio no son fiables, cuentan lo que les interesa, dependiendo del color político que tengan.Y fuera de ellos y EEUU, los demás países parece que sólo existieran cuando pasa algo muy gordo o muy gracioso. Pero me interesa saber algo: ¿a pesar de esta desinformación en los EEUU de la que hablas, es posible vivir a gusto allí?. Salí de México cansada de tanto oscurantismo y creo que me mandan para EEUU. ¿Será lo mismo?
Verónica, nunca he dicho que aquí haya desinformación sino gente mal informada. Exactamente igual que en España. ¿Está bien informado quien sólo lee El País? ¿Sabe cuál es la situación política en España quien solo escuche la COPE? Informarse es un acto voluntario y nunca ha habido tantos medios como ahora para hacerlo. Si vas a venir a vivir aquí, no te asustes porque dos chicas de Minnesota no sepan lo que es Guantánamo. Que ellas no lean los periódicos no significa que los periódicos no se publiquen.
En línea con esto y después de que yo criticara la ubicación de un titular en El País Digital, David escribía:
Estamos acostumbrándonos a encontrar noticias que realmente no lo son en sitios que no debieran. ¿por qué? Porque vende. (…) Aquí incluyo la fijación con todo lo que viene de EEUU, quizá por la idea de que todo lo que llega de la primera potencia mundial tiene que ser también de primer orden en cualquier ámbito.
No podía estar más de acuerdo. Me resisto cada día a reincidir en esto, pero ganas no me faltan. Mi comentario fue malinterpretado como una crítica a EPD cuando era en realidad una crítica genérica con la esperanza de que en los periódicos digitales serios no veamos nunca un titular del tipo Rocío Jurado está con buen ánimo y ha desayunado churros con el que Hola abría este fin de semana sus páginas de Internet. (Sí, leo Hola. Pero sólo la portada. Y muy de cuando en cuando).
En otro orden de cosas, Inés escribía esto sobre el ejercicio del periodismo y la labor de los corresponsales:
¿Ser un corresponsal en USA tiene que molar más que serlo en Irak ahora, no? ¿O sea que los corresponsales tienen prestigio entre sus compis, ligan más, cobran más y todo ese rollo? ¿En serio? No me lo creo mucho. Creo al del Pino con que las cosas han cambiado.
A la primera pregunta: Sí, porque no hay riesgo de decapitación. A la segunda No. A la tercera: Te lo juro. Recomiendo la lectura de este artículo de la revista Variety sobre la triste irrelevancia en la que han caído los periodistas de la Casa Blanca.
Agradezco enormemente los comentarios, algunos tan recomendables y sinceros como el que dejó Ana para hablar de salud mental. A algunos les gusta que Martí y yo hablemos de temas sensiblemente marginales, para otros la selección es empalagosa, hay quien cree que cuento demasiado sobre mí mismo y varios me piden que sea un pelín más frívolo. Todos tienen razón. En fin, a currar.



"Estudiar en el extranjero es extremadamente importante para que los chicos salgan de este país y experimenten el hecho de que hay un gran mundo ahí fuera. Somos un país provinciano. Nuestro presidente apenas había salido del país”.
con sus teclas gordas y ese aspecto soviético. La revista