Javier del Pino

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El fin de una época

Esta es la carta a la que responderá José Martí. Las opiniones aquí y en su blog estarán el sábado en A Vivir Que Son Dos Días. Gracias y Feliz Año a todos los que han pasado alguna vez por aquí.

Conté en la radio el otro día, José, que hace poco, mi hija mayor, que tiene siete años, vio por la calle junto a un portal a un señor que fumaba. Y me preguntó qué era eso que tenía en la mano ese señor, eso que echaba humo. Descubrí que, con 7 años, mi hija había visto un cigarrillo por primera vez en su vida, mientras yo, a los 7 años, ya había sufrido el tabaco hasta en el colegio. Porque en los colegios, aunque ahora cueste creerlo, los profesores siempre han fumado.

También descubrí en ese momento que mis hijas tienen un regalo en su infancia que yo no disfruté, el de un aire algo más limpio. Hablé sobre esto con un amigo español, fumador, y tardó un par de minutos en decirme, como siempre, que aquí en Estados Unidos no dejan fumar pero te dejan llevar pistola. Ni me voy a molestar en discutir sobre esto.

Yo fumé durante unos años, poco, pero lo suficiente como para arrepentirme. Hace cuatro meses se murió un gran amigo por un cáncer de pulmón; maldecía, demasiado tarde, cada cigarrillo que se había fumado en su vida. Creo recordar, José, que tú eras –o eres- fumador ocasional. Y de verdad que me interesa saber tu opinión sobre una ley que, para mí, se limita a recordar lo que es el sentido común.

Se les fue la mano

Esta es la última carta enviada desde el blog de José Martí:

Rociaron a la indigente que dormía en el habitáculo de una cajero automático con un líquido inflamable y la quemaron viva. Los tres adolescentes autores del crimen explicaron a la policía que se les fue la mano. Antes habían pegado y vejado a la mujer, pero parece que a su juicio entraba dentro de lo admisible. No dijeron que en ese juego abyecto también se les había ido la mano.

Semanas atrás, Javier, te recordaba lo que en las postrimerías del franquismo me dijeron policías expertos en delincuencia juvenil: “El futuro será violento. Emerge una juventud desarraigada de la familia y la escuela”. Síntomas que años después me confirmaba Javier Urra, experto en adolescentes conflictivos: “Viene una juventud dura, sin conciencia del mal”. Añadió un ejemplo. “Le pregunté al adolescente violador si no era consciente del daño causado y me respondió que no, porque la niña no lloraba”.

Es un hecho que muchos padres llegan a agredir o insultar al maestro que expedienta a sus hijos por mal comportamiento. ¿Qué cuota de responsabilidad, Javier, tienen los padres sobre la conducta de hijos vandálicos u homicidas?

Recuerdo, José, un suceso que ocurrió hace en torno a diez años. Yo hacía Hora 20 por aquella época. Un individuo, violento y con antecedentes penales, mató a cinco personas en un pueblo de Granada y después se pegó un tiro. En su entierro, la madre del asesino gritaba: “Ay, mi hijo, que me lo han matado”.

Igual que para los padres, por obligación, los hijos son siempre santos e inocentes, para los hijos los padres son su mayor fuente de inspiración. Lo veo cada día: mis hijas son muy pequeñas, pero en su colegio, con 6, 7 años, hay un par de niños con malos modales y cuando conocí a sus padres entendí por qué: se parecen a ellos. En otros casos, hay padres esmerados y buenos con hijos torcidos por el entorno en el que viven.

Después de la tragedia en un colegio de Denver, hace unos años, se hizo un estudio para buscar el origen de un brote de violencia juvenil tan trágico como aquel suceso. Se demostró que incluso los adolescentes aceptan que la música con letras agresivas y las películas violentas inclinan hacia la violencia. Pero es demasiado fácil echar la culpa a los videojuegos o la televisión: se demostró que había un factor común en los delitos cometidos por adolescentes y jóvenes: la mayoría proceden de familias destruidas, con padres que no están en casa, con padres que no están juntos, o que lo están sin querer estarlo…

Humor político e ingenio

En esta página se pueden ver unos montajes en vídeo de crítica política al presidente Bush. dNExt es una organización que critica con humor los valores éticos y democráticos contra los que -según ellos- atenta el Gobierno actual en Estados Unidos. Sus vídeos tienen siempre un límite máximo de 60 segundos.

Recomiendo el primero de ellos, One-take Georgie.

Me parecía conveniente poner este enlace para poder comparar dos estilos de humor político. Éste es ingenioso y divertido. El otro estilo, rancio y dañino, consiste en llamar a un presidente electo haciéndote pasar por el presidente de tu país.

Woody y USA

Dentro de unos días se estrena por fin en Estados Unidos la última película de Woody Allen, Match Point, justo a tiempo para que compita en los óscars. En el estreno en Nueva York, Allen demostró su agudeza con una respuesta inteligente a la pregunta eterna sobre el tipo de cine que hace y su fracaso comercial en Estados Unidos (un amigo de aquí –igual que muchos americanos- suele decirme que a él le gustaba Woody Allen “cuando era gracioso”). Allen dijo:

“La gente piensa que soy un intelectual porque llevo gafas y que soy un artista porque mis películas pierden dinero. Mi relación con el público americano es exactamente la misma que he tenido siempre: nunca han ido a ver mis películas y tampoco vienen ahora.”

Quién no apaga el móvil

La Asociación Nacional de Salas de Cine de Estados Unidos va a solicitar una exención a la ley que prohíbe el uso de tecnologías de bloqueo de comunicaciones para así poder anular la cobertura de telefonía móvil en el interior de las salas. En Francia ya hay aparatos que barren las frecuencias de telefonía móvil para que no funcionen en el interior de los cines.

¿Se oyen teléfonos en los cines de España? Me pregunto si quienes tienen su teléfono encendido durante la película lo hacen por descuido o porque son taaaan importantes que no pueden apagarlo.

Cómo es Madrid

La sección de Viajes del New York Times publica este domingo dos páginas sobre la vida nocturna en Madrid. La sufrida redactora recibe el encargo de pasar un buen fin de semana en Madrid sin gastar más de 500 dólares (unos 420 euros). A juzgar por el reportaje, se lo pasa de maravilla y descubre que el segundo pasatiempo nacional de los españoles es fumar (el primero es salir de noche). Siempre es interesante saber cómo nos ven quienes nos visitan.

Dicho sea de paso, me desmiento a mí mismo respecto a la entrada anterior: en este artículo no mencionan a Franco.

Aquí está el texto.

PD: ¿Alguien conoce alguna herramienta aceptable de traducción automática para quienes no hablen inglés?

Franco y toros

No voy mucho a España, pero siempre que he estado allí desde que vivo aquí me enfrento a los mismos comentarios tópicos sobre Estados Unidos. Cuando me encuentro con amigos o no tan amigos, todos parecen sentirse obligados a iniciar la conversación conmigo de una de las siguientes maneras:

a) “No sé cómo aguantas tanto tiempo en ese país, con tanta gente con pistola”.
b) “Ten cuidado no hagas nada malo, que en ese país si te descuidas te ejecutan”.
c) “Mira que son fachas los americanos”.
d) “Parece mentira que puedas vivir en un sitio en el que sólo se pueden comer hamburguesas”.
e) “Hay que ver cómo madrugas para entrar con Iñaki”.

Olvidémonos de la opción “e”, producto de una falta de entendimiento de las tecnologías básicas de grabación radiofónica unida –digámoslo- a la inercia del oyente en la definición de la propiedad de “Hoy por Hoy”. Es comprensible. Fijémonos en las cuatro primeras e imaginad, si podéis, lo que me cuesta enfrentarme a una conversación en la que no sé por dónde empezar a desmentir. Para que luego mis amigos no entiendan por qué voy poco a España.

Cuento esto por lo siguiente: “España” aparecía dos veces en la portada de dos suplementos distintos en la edición del domingo pasado de The New York Times. En las páginas de Arte había un reportaje sobre la nueva arquitectura española. La pagina 35, sumamente elogiosa con las nuevas tendencias en nuestro país, destacaba una frase para atraer a los lectores: “Una generación después de Franco, la explosión creativa en España atrae a arquitectos lejanos y cercanos".
El otro hueco en portada lo ganamos en la sección de Estilo, con el titular “¿Corridas de toros? ¿En tu club o en el mío?”, un reportaje sobre amantes del toreo que se juntan en Nueva York para ver grabaciones de corridas.

Franco y toros. Igual que me cansa en España luchar contra los tópicos sobre Estados Unidos, no me acostumbro a que la prensa americana siempre cite a Franco cuando dedica media columna a cualquier asunto de nuestro país. Franco, toros y siesta son los tres conceptos vinculados permanentemente a España y, por extensión, a mí. No me molesta, aunque me incomoda. Pero la lucha contra los tópicos es una vía de doble sentido: conozco españoles anti-franquistas que odian los toros y reniegan de la siesta pero están convencidos de que en este país todos son de derechas, gordos y con pistola.

Nuevo Periodismo

En esta página de Internet, www.rocketboom.com, hay un breve informativo diario, un video-blog. La presentadora, Amanda Congdon, hace un resumen ingenioso de noticias relativamente intrascendentes, aunque cuando se adentra en hard news se inclina claramente hacia la izquierda. 100.000 personas lo ven cada día, lo cual es una cifra superior a la audiencia que tienen en algunos tramos las cadenas informativas clásicas. Al margen de la rentabilidad, me pregunto si este nuevo periodismo alternativo podría florecer en España y cuánto tardaría en permanecer ajeno a las vinculaciones empresariales que dividen el mundo de la comunicación.

De Lola a Chelo

Este es el texto que envía José Martí y mi respuesta para A Vivir Que Son Dos Días. Las opiniones y comentarios estarán en el programa del sábado.

Hace veinte años escribí sobre la niña a la que sus papás querían inscribir como Lola. En el registro les dijeron que Lola es apelativo familiar de Dolores pero no es un nombre.

A ese argumento respondió el culto abogado de la familia recordando que Lola da nombre al asteroide 463 del catálogo, a una colonia de Alemania, a un lugar de Panamá y a una montaña de Estados Unidos. Me escribió una señora explicándome que sus papás le habían puesto de nombre Lolita y como Lolita figuraba en todos sus documentos oficiales. En su madurez solicitó llamarse Dolores. La petición fue denegada. Usted seguirá siendo Lolita, le dijeron. La señora añadía que para nombre raro el de su abuelo historiador: Américo Castro.

Te explico esta historia, Javier, porque dos décadas después el panorama sigue confuso: una familia ha necesitado cinco años de batalla legal para inscribir a su hija como Chelo. Consuelo; no Chelo, repetían en el registro civil.


¿Cómo está lo patronímico en Estados Unidos? En España, según recoge una sentencia, el tema sigue inmerso en la arbitrariedad: unos jueces admiten apelativos como Fina, Carmina o Curro y otros deniegan los Paco o Maribel. Pueden inscribirte como Ia, pero no como Charo. Menudo galimatías. ¿Cosa del santoral?


La norma aquí, José, es tan permisiva que puede llegar a ser perversa. En un país que adora la cultura popular, hay cientos de padres con el apellido Kent que ponen a sus hijos de nombre Clark, para que durante el resto de su vida tengan siempre que aclarar que no, que no son Superman.

Hay un estudio que se hizo en la Universidad de Nebraska para tratar de relacionar las características de un país en función de los nombres que se escogen para los niños. Una de las conclusiones reflejaba la pasión de Estados Unidos por el consumo. Los padres ponen a los hijos el nombre de un objeto por el que sienten devoción, especialmente coches. Hay niños que llevan como nombre una marca, como Lexus o Chevy, o incluso un modelo: hay cientos de niños que se llaman Celica, como el coche de Toyota. Es como si en España llamas a tu hijo Vectra o Corsa.

Hay niñas que llevan de nombre L’Oreal, como la marca del perfume, o Skyy, como la marca de Vodka, o palabras mal transcritas de términos musicales, como Condoleezza. Y hay incluso niños que se llaman ESPN, que es el nombre de una cadena de deportes por televisión.

Puedes poner a tu hijo el nombre que quieras. He leído en un blog que para algunos esto es un símbolo de libertad extrema; no entienden que algunos gobiernos o jueces en Europa puedan establecer lo que está o no está permitido. Yo, sinceramente, no sé qué es mejor.

Noticias sin conductor

Los emigrantes soñamos con el día en el que cadenaser.com (y otras radios, aunque sólo sea por curiosidad) nos ofrezcan toda la programación en MP3. Toda. O al menos los informativos completos. Pero ¿qué pasaría si en lugar de los programas informativos nos ofrecieran las crónicas de los redactores para que cada uno escogiese las que quiere escuchar en el orden preferido? Aunque José Antonio Marcos y Carlos Llamas se quedarían sin empleo, esa opción me parece cada vez más atractiva siempre y cuando sea eso, una opción. Es como construirte un ejemplar de El País sin las páginas de opinión: a veces puede estar bien, otras veces no tanto.

La CNN lo hace desde ayer. Han estrenado un servicio por Internet (a unos 2 euros al mes, disponible también en España) llamado Pipeline. Te ofrece una sala de control en la que puedes escoger entre cuatro acontecimientos en directo y las decenas de crónicas que van dejando sus redactores. En este artículo fantástico de New York Magazine, el presidente de la CNN, Jon Klein, vaticina que los presentadores clásicos de programas informativos van a desaparecer dentro de cuatro o cinco años.

Pipeline ha recibido críticas excelentes como fuente de información. Me pregunto si esto es el principio de algo o si quedará relegado a bloggeros, periodistas y otra gente de mal vivir.

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