Concursos de belleza

6 marzo 2013 |  por  |  Somos mortales  |  Sin comentarios

Gracias a Antonio Pérez me he enterado de que Miss Alemania 2013 es estudiante de matemáticas. Los que piensen que en las Facultades de Ciencias sólo encontrarán personas parecidas a Sheldon Cooper o Amy Farrah Fowler están muy equivocados. Por ejemplo, Danica McKellar (conocida por interpretar a Winnie Cooper en ‘Aquellos maravillosos años’) es matemática y escribe libros de divulgación. Y, sin necesidad de cambiar de país, tenemos a Sofía Nieto, que se licenció en Matemáticas con Premio Extraordinario.

Foto de las ganadoras del concurso Miss Alemania

Foto: Blog oficial blog-missgermany.de

 

Sin embargo, no nos referimos a este concurso de belleza  para poner ejemplos de funciones trigonométricas (senos, cosenos, tangentes), sino para recordar un ejemplo propuesto por  John Maynard Keynes con el objeto de explicar el mercado de acciones.

Las reglas del concurso, en el ejemplo de Keynes, no eran las mismas que a las que estamos acostumbrados, pero sí que nos recuerdan a otro tipo de juegos que todos conocemos: la elección de la ganadora no la hace un jurado, sino que es la que más votos obtiene por parte del público (espectadores, oyentes, internautas…). El ejemplo original estaba basado en un concurso organizado por un periódico en el que se publicaban 100 fotografías y se permitía votar a cada lector por seis de ellas. La ganadora era la chica que más votos obtenía. Así de simple.

 Para fomentar la participación en el concurso, los que habían votado por la ganadora entraban automáticamente en un sorteo. De este modo, si un participante quería conseguir el premio, en vez de apostar por la candidata que desde su punto de vista era la más guapa, tendría que optar por la que pensaba que los demás iban a considerar que era la mejor y votar por ella.

 Más o menos eso es lo que ocurre en el mercado de las acciones: debes prever los movimientos de los demás participantes en el juego.

Crisis al desnudo

6 septiembre 2012 |  por  |  Somos mortales  |  3 Comentarios

La crisis. El chivo expiatorio de muchos problemas. Sea la crisis culpable o no, notamos subidas y bajadas. Subida, la del IVA, por ejemplo. Bajada la del salario o la de la calidad de la Educación. Encontramos la noticia de que el paro se ceba con los profesores, acompañada de un artículo sobre  lo que cuesta estudiar una carrera. Este verano hemos escrito en Grado 361 sobre los rankings universitarios y hemos recibido algunos comentarios de los lectores comparando el coste de un curso en Stanford, por ejemplo, con el de la universidad pública española.

En el mes de abril los rectores ya se oponían a la subida de tasas y preveían una caída en el número de universitarios. Pero no protestaron del modo como lo hicieron los estudiantes de Montreal: desnudos por las calles.

En nuestra idolatrada Alemania, paraíso de Ángela Merkel y cuna de nuestros recortes, donde se supone, sin embargo, que hay trabajo para muchos españoles, estudiantes de la Universidad Humboldt aparecerán desnudos en un calendario y los beneficios que se obtengan servirán para pagar el sueldo de sus profesores.

 

Estudiante de la Universidad Humboldt

Foto: Sonja Inselmann

En Montreal se protestaba porque no había dinero para la universidad pero sí para desarrollar el Gran Premio de Fórmula I. En otras ocasiones lo que se ha hecho ha sido emular un informativo con presentadores desnudos, como en Cambridge. Para los británicos esto tampoco era nuevo, ya que en 2009 estudiantes de Oxford posaron para un calendario y donaron los beneficios para aumentar la educación en África, tal vez influidos por este otro calendario alemán. Mucho antes, en 2005, en las elecciones estudiantiles en Noruega una alumna pretendía conseguir votos haciendo un striptease. El año pasado se revolucionaron los medios cuando estudiantes mostraron el pecho en la Universidad Complutense. Eso sí: había matices, ya que lo hicieron en una capilla.

¿Y qué tiene esto que ver con las matemáticas? La verdad que tampoco mucho. Si queremos buscar tres pies al gato podemos referirnos a Paul Verhoeven, director de la película Instinto Básico, que estudió Matemáticas y Física. El problema es que los salarios siguen bajando y las tasas siguen subiendo. El crecimiento y el decrecimiento de las funciones sí que se estudia en matemáticas.

¿A cuántas personas hay que conocer antes de elegir a la pareja definitiva?

15 mayo 2012 |  por  |  Somos mortales  |  3 Comentarios
Una pareja de ancianos se besan en una hamaca

Foto: Adwriter/Flickr

Un médico, un abogado y un matemático están hablando de si es mejor tener una esposa o una novia.

Empieza el abogado:
– Lo mejor es tener una novia porque divorciarte de tu mujer puede ser muy difícil. En cambio, cortar con una novia es fácil.

El doctor dice:
– No, no. Está claro que tener una mujer te evita el estrés y mejora tu salud.

El matemático dice:
– En realidad lo mejor es tener las dos, así consigues que la esposa se crea que estás con la otra, la otra se cree que estás con la esposa, y mientras tanto tú puedes dedicarte a lo que realmente te interesa: hacer teoremas.

Lo tomamos con humor, pero en las relaciones de pareja las matemáticas también tienen mucho que decir. El enigma matemático que hemos propuesto en mayo en ‘Hoy por Hoy‘, por ejemplo, es el clásico problema de “los tres maridos celosos”.

Seguramente no somos conscientes, pero hay muchos conceptos matemáticos, tanto geométricos como numéricos, que están presentes en las relaciones. Hablamos de triángulos amorosos, del tamaño del pene o de los senos (y no precisamente del seno matemático). También podemos determinar el ángulo de una erección, contar el número de encuentros sexuales que se pueden tener en una misma noche o a lo largo de una vida, y, al referirnos a posturas, siempre nos acordamos del 69.

Pero hay más. A lo largo de la vida, una persona puede conocer a cientos o miles de personas y todas ellas son potenciales parejas. Obviamente, hay que discriminar y tomar decisiones, siempre teniendo en cuenta que si nos precipitamos podemos perder mejores opciones, pero que no debemos dilatarlas demasiado si lo que queremos es estabilidad. Es problema es un viejo conocido y se muestra en diferentes versiones. A veces se le denomina problema de la secretaria; otras, aparece como el de la dote de la hija del sultán o el juego del gúgol (sí, este problema es el que dio nombre a Google). Las fórmulas que intervienen son complicadas, pero hay algunos atajos.

A la hora de elegir pareja, las técnicas de la Teoría de Juegos, por ejemplo, pueden resultar de gran ayuda. En la película ‘Una mente maravillosa’, sin ir más lejos, Russell Crowe, que interpretaba al matemático John Nash, proponía un curioso método de ligar maximizando el bien común. Hay agencias de encuentros, en cambio, que prefieren utilizar un algoritmo conocido como el del ‘matrimonio estable’, propuesto por el matemático David Gale.

Pero si queremos una respuesta más concreta, hay que atender a la profesora de la Universidad de Sidney, Clio Creswell. En su libro “Mathematics and Sex”, se pregunta: ¿a cuántas personas debemos conocer, como mínimo, antes de elegir a la pareja definitiva? La respuesta, según ella, es 12. Es decir, la mejor estrategia consiste en elegir como pareja a la siguiente persona que “mejore” a esos 12 pretendientes. El “mejor” podría ser el 13, el 20 o el 99. Un interesante método de “ensayo y error” del que Creswell afirma que garantiza más de un 75% de éxito. Funcione o no, lo bueno es que mientras aplicamos este experimento estaremos entretenidos. Disfruten.

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