Se dice frecuentemente que la geometría es el arte de razonar correctamente sobre figuras mal hechas
Henri Poincaré
Ahora que se cumplen los cien años del fallecimiento de Henri Poincaré y que nos están subiendo los impuestos, me acuerdo de una gráfica muy sencilla, que relaciona el beneficio que obtiene el estado a partir de los impuestos recaudados, en función de la carga impositiva a la que somete a los ciudadanos. Como por ejemplo, qué ocurre al pasar de un IVA del 18% al 21% ¿os suena?
La gráfica no debe entenderse como una fórmula infalible, sino como una aproximación simplificada del problema. Con ánimo pedagógico, el economista Arthur Betz Laffer dibujó una curva similar a la anterior en una servilleta de papel para explicar a Dick Cheney (el que después sería Vicepresidente con George W. Bush) que el aumento de impuestos hecho por Gerald Ford no tenía por qué reportar mayores ingresos. El argumento de Laffer con su gráfica implica que hay un punto, entre la ausencia total de impuestos y la presión fiscal del 100%, en el que se produciría la máxima recaudación por parte del estado. Cuando se representa esa gráfica: tipo impositivo frente a recaudación estatal, decimos que hemos dibujado una curva de Laffer y, con ella, nos es más fácil recordar que si un gobierno sube más allá de cierto punto su actividad recaudatoria fiscal, puede provocar que gane menos dinero que gravando menos los bienes y servicios.
Si hacemos el experimento de preguntar a una persona cualquiera con qué relacionaría las matemáticas, probablemente diría que con números. Sin embargo, el razonamiento matemático utiliza mucho las representaciones gráficas ya que es mucho más sencillo y natural entender el comportamiento de una ecuación con ayuda de la gráfica de la función asociada a ella que directamente a partir de su fórmula.
Aproximarnos a las matemáticas a través de su parte recreativa o a la economía desde su lado anecdótico es, para algunos, banalizar dichas disciplinas. Sin embargo permite hacerlas más accesibles. Hay modelos económicos serios, con los que trabajan los expertos, que necesitan precisión y Emilio Ontiveros ha hablado de ello en Hoy por Hoy:
Los que no somos especialistas en la materia podemos interpretar esas palabras de un modo mucho más sencillo (como hizo Leffer al dibujar en la servilleta) y acordarnos de que, en contra de las decisiones que están tomando los gobernantes, todos sabemos que “se tiene que mover el dinero”, como bien destacaba El Fary en su canción.





Por la propia idiosincrasia española, la pendiente descendiente es aun más acusada.
En el momento que suben los impuestos, la gente empieza con sus triquiñuelas y aquí sabemos un rato. Así pues, señor Montoro, parece que caiga usted de un (de) guindo(s).
Cohone, para un artículo bueno que leo, no lo puedo tuitear…
Me podran cobrar todos los impuestos que quieran pero ¿cuando no tenga mas que hare?
Si no tengo para gastar algo mal podremos contribuir a que los que tienen algun negocio yo les pueda comrar. Ellos tambien tendran que cerrar.
Ojalá se enseñaran las matemáticas para que no tuvieramos unicamente la visión de números sino la de explicar la realidad de una forma clara y veraz. Me molesta profundamente que desde desde muy pequeños los niños pregunten ¿para qué sirven las matemáticas? o directamente “no sirven para nada”. Esta es la imagen que el sistema educativo fija en la mente de nuestros hijos y asi son más vulnerables a no entender la realidad y a que les engañen