Sinceramente, pensé que había más diferencia entre el Madrid y el Manchester, y en el fondo lo sigo pensando, pero anoche  no fue así. Quizá porque estamos altivamente agrandados por nuestro fútbol y nuestros futbolistas, y los franceses en Valencia el martes y los ingleses anoche en Madrid, nos han bajado los humos. Es posible que el Madrid pueda eliminar al Manchester en Inglaterra, pero lo va a tener más difícil de lo que pensamos. Sólo en los 15 primeros minutos de partido el Madrid mostró verdadera superioridad, después el Manchester supo esperarle muy bien cerrado atrás y se acopló mejor al arbitraje extraño del alemán, que permitía todos los empujones como cargas legales, por lo que no señaló lo que para mí fue un claro penalti a Di María. Suele decir Valdano que el fútbol es un estado de ánimo, y el Madrid tiene unos jugadores fabulosos, pero no han terminado de coser todas las costuras para convertirse en un gran equipo, y se les nota demasiado la ansiedad por no dejar escapar esta Champions que les puede salvar o hundir la temporada. Y como viven con esa ansiedad y esa presión, de la que su entrenador ni puede ni sabe liberarles, lo van a tener cada vez más difícil, porque con el resultado de anoche y la vuelta de la Copa frente al Barça, la hipoteca de las ilusiones se va a poner muy cara, y aumenta la presión y con ella la ansiedad, y el capitán de ese barco, en esos mares, no es de los que transmita, precisamente, tranquilidad.