Parece claro, al margen de forofismos  ultras, que el Barça es el equipo que construye mejor fútbol. La comparación  de este fin de semana entre lo que se vio en Pamplona el sábado y anoche en Málaga, es suficientemente clara. A parte que los números son los que son y los números no se discuten, se comprueban, y ha finalizado la primera vuelta y el Barça es líder con 11 puntos de ventaja sobre el Atlético de Madrid y 18 sobre el Real Madrid y tiene el mejor jugador del mundo que ya ha marcado 28 goles esta liga, y no ha cumplido aún los 26 años. Esto es todo indiscutible, porque es comprobable.

También lo es que las hegemonías deportivas suelen ser cíclicas y sólo suelen cambiar cuando aparece una nueva generación de futbolistas canteranos en un club, que cambien la tendencia de su equipo. Ocurrió en la Real y en el Athletic de Bilbao  cuando encadenaron dos ligas, sucedió en el Madrid cuando apareció la quinta del buitre, ocurrió en el Sevilla cuando fue campeón de la UEFA y ha ocurrido ahora en el Barça con esa generación fantástica de futbolistas. Pero el Barça sigue teniendo ventaja en el futuro porque sus entrenadores trabajan pensando en vivir de la cantera, y en el Madrid de ahora su entrenador sólo se nutre de los fichajes que le insinúa Jorge Mendes, por cierto, también su representante.
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