Anoche, casi a la una de la mañana, estuve conversando en “El Larguero” con Vicente Añó, un catedrático de 61 años, doctor en psicología en la Universidad de Valencia, que se presenta este domingo a las elecciones a la Presidencia de la Federación Española de Atletismo. Me pareció un tipo sensato y sumamente preparado y ojalá consiga la presidencia del atletismo de nuestro país. Pero lo dudo. Porque a esa presidencia se presenta también el célebre Odriozola, con sus 73 años, y los últimos 23 viviendo del sueldo de Presidente de esa Federación: 70.000 euros  más otros 30.000 de gastos de representación. Como para jubilarse y dejarlo. El Doctor Añó anunció que él no se pondría sueldo. Continuará viviendo de su cátedra en la Universidad. Odriozola seguirá viviendo de esos 100.000 euros anuales de la Federación. Además se autonombró seleccionador, con lo cual maneja todos los resortes de esa Federación y la Asamblea que elegirá al Presidente el domingo, no va a valorar quién es mejor ni quién está más preparado, sino quién me  va a mantener a mi donde estoy, aunque eso signifique mantener la decadencia del atletismo español, y el compadreo y la vista gorda con el dóping  según quién sea el sospechoso o la acusada. Odriozola es en el atletismo español como esos presidentes demagogos de algunos países suramericanos. Se creen caudillos elegidos por el pueblo, aunque nunca tuvieron oposición porque la fumigan. Odriozola lleva ahí metido 23 años y en la mitad de las elecciones convocadas no ha tenido oposición.

Este domingo elegirán el futuro del atletismo español en esa Asamblea de 147 miembros. En su decisión está la oportunidad de cambiar a mejor; a peor me parece imposible.