Hace 4 años, Jorge Lorenzo tuvo un accidente con su moto en un Gran Premio de China y lo pasó mal, pensó que no volvería a correr, y cuando se recuperó hizo un cómic en el que narraba esta preocupación y cómo buscaba otro trabajo. En una de las viñetas, venía a la radio para hacerse periodista y presentaba ‘El Larguero’. Anoche Jorge Lorenzo vino de nuevo al Larguero y le ofrecí hacer la presentación, pero le dio vértigo, menos que a mi la moto, y aunque luego se fue animando, no quiso dirigirlo. Yo le iba apuntando para que diese paso a los jugadores del Cacereño, que se lo pusieron muy difícil al Málaga al que ganaron y estuvieron a punto de eliminar en su campo. O a los del  Alcoyano, que salían de los vestuarios del Bernabéu, pero cuando se llega a ciertos niveles de popularidad, es normal que midan mucho su imagen. Y es que no era fácil preguntar a los jugadores del Madrid por ese 3-0 de anoche frente al Alcoyano, que jugaba con 10, mientras el Bernabéu se entretenía en discutir los cánticos a favor y los pitidos en contra de Mourinho. Ese problema no lo tenía el Madrid. A partir de ahora ya no lo sé, pero las sonrisas de Mourinho en el banquillo no me parecieron que le tuvieran muy preocupado a él. Al Presidente estoy seguro que sí comienza a preocuparle.