Reconozcamos que ayer el Santísimo nos concedió todo lo que pedimos para Fernando Alonso: que no le fallara el coche, que le tocaran a Vettel  y le tocaron, que lloviera y llovió, aunque pedíamos más lluvia, luego menos, después otra vez más, y entonces el de arriba debió decir “si os parece os dejo el grifo” y me montáis otro diluvio. No. No salió porque las cosas se torcieron hace tiempo, como explicó muy bien Fernando, aunque tuvo mucho cuidado en no dejar dudas sobre los ingenieros de Ferrari, que por cierto llevan ya varios años intentando hacer un coche parecido al Red Bull, y aún  no lo han conseguido, pero eso no lo dijo esta vez Fernando. Y porque Vettel es también  muy buen piloto. Conviene que lo digamos también, porque eso lo ve todo el mundo, como vimos después de la carrera el fútbol y al Barça ganar al Levante 4-0: dos pases de Iniesta a Messi y otro a Cesc y aún hizo un gol él también. El Barça, como temía Mourinho el sábado, se pone a 11 puntos del Madrid y a 3 del Atleti, que el sábado juega en el Bernabéu contra el Madrid. La 4ª vez en la historia que el Atleti llega al Bernabéu con 8 o más puntos de ventaja, y en ninguna de las 3 anteriores ganó. Pero son otros tiempos y otro momento.