Anoche, mientras la Selección jugaba ese partido amistoso en Panamá, que terminó ganando España 1-5, en la redacción se escandalizaban de la poca vergüenza de la Federación llevándose hasta el otro lado del Atlántico a los mejores futbolistas de la liga para recaudar 3 millones de euros, que después Villar dice que no tiene que justificar ante nadie, porque son ingresos privados, y no hay quien le baje de ese burro. Pues escuchando los datos de la huelga y la depresión que nos ahoga pensé en la situación de todos esos clubs de fútbol que están en una situación económica que les tiene al borde de la desaparición, y que hacen llamadas de socorro apelando a sus años de historia y el miedo a la desaparición. Lo ha hecho el Oviedo y ha conseguido llegar al corazón de miles de asturianos repartidos por el mundo que van a salvarle con su ayuda económica. Lo va a hacer el Palencia y posiblemente el Rácing y el Albacete y quizá tenga que hacerlo también el Depor. Esa fórmula de pedir el rescate que ha puesto de moda el Oviedo, puede resultar efectiva. Llegan al rescate los que de verdad quieren rescatar al club, seguidores particulares que se meten la mano en su bolsillo y se sacrifican para que su club se mantenga vivo. Me gusta más que los rescates oficiales, que suelen salir mal y llegar tarde. El fútbol es un bien de ocio necesario, pero no una necesidad obligatoria, que deben mantener sus fieles y rescatarlo quienes lo disfrutan y lo siguen. Oviedo nos está dando un buen ejemplo a todos.