Sorprendidas aparecen las portadas de los periódicos esta mañana con la derrota del Barça anoche en Glasgow. ¿Qué le pudo ocurrir al Barça? Pues que el Celtic lo necesitaba más y lo peleó mucho más, aunque el Barça fuera mejor y desde luego no mereció perder, pero pecó de autosuficiencia en la primera mitad, y cuando los escoceses le hicieron el primer gol en esos córners tan ensayados que tienen, el Barça tuvo un ataque de ansiedad que agudizó aún más Foster, el portero inglés  que sacó manos increíbles. Repito que el Barça no mereció perder, pero el Celtic le puso tantas ganas y tanta ilusión, alentado por un público que hizo hervir aquel estadio, que tampoco es injusta su victoria. Leo  esta mañana en una crónica de la Agencia EFE que el equipo escocés volvió a cometer sin rubor otro atentado contra el  espectáculo futbolístico con una táctica ultradefensiva. Hombre, cada uno pelea con lo que tiene. De esa forma la victoria de David sobre Goliat, habría ido contra el espectáculo. El Celtic jugó como más le convenía, porque se jugaban la clasificación, mientras que para el Barça era un adorno más en su colección de récords en este inicio de temporada.

El Valencia se queda también ya a las puertas de la clasificación, porque a falta de dos partidos, el empate en su campo ante el Bayern en el próximo partido, le daría opción a ser primero de grupo, porque sólo les quedarían los franceses del Lille, que aún no han ganado a nadie, mientras que el Bayern  el último partido lo jugarán ante los bielorrusos del Bate, que en Munich sólo se clasificarían ganando al Bayern. En definitiva, que los cuatro equipos españoles estarán en la próxima eliminatoria de la Champions en el mes de febrero, pero la moraleja del Barça anoche en Glasgow, es una lección para todos. La debilidad se fortalece poniendo más ganas y más esfuerzo y eso lo pueden  hacer  todos en todos los sitios.