Supongo que agradecerás el fútbol de la Liga de Campeones que te ofrecemos esta noche cuando regreses del trabajo. Ese Málaga en Milán, al que un empate ya le dejaría casi como campeón de grupo porque le bastaría ganar al  Anderlecht en Málaga en el último partido y ese Madrid que se juega mucho esta noche en el Bernabéu frente a los alemanes del Borussia, que vienen casi con 9.000 seguidores, muchos de ellos sin entrada.

Noté la tensión de Mourinho ayer en la  rueda de prensa, que contestaba coceando, porque a mediodía no fue a la presentación de la Residencia de Jugadores de la Ciudad Deportiva por la que lleva años suspirando y peleando su Presidente. Dijo Mourinho que el día antes de un partido no está para ir a actos, y que él no tiene nada que ver con la cantera. El envite es hacia el Presidente, que es quien le invitó al acto y quien ha renovado a Toril por varios años como director deportivo de la cantera. Mourinho continúa  atrincherándose tras su máxima de que quien no está con él, está contra él  y  hasta sus más incondicionales saben que no siempre se puede estar con él. Intuyo que su Presidente debe estar dándose cuenta, y me atrevo a adivinar que esto acaba en una separación amistosa, porque ninguno de los dos quiere el enfrentamiento. Se conocen y se temen , como esos matrimonios de la farándula, e intuyo que será un divorcio caro. 20 millones de euros es lo pactado como indemnización, si al final de temporada se produce ese divorcio.