Me gustan estas noches de fútbol de Copa en ciudades con equipos de categorías inferiores, como sucedió anoche en Llagostera, un pueblo de Girona que con 8.000 habitantes vio a su equipo enfrentarse al Valencia, y perder claro, como perdió el Alavés en Vitoria con el Barça, pero a pesar de la noche desapacible de frío y lluvia, esas ciudades tuvieron un día de fiesta gracias al fútbol, como lo tendrá esta noche Alcoy con el partido del Madrid, pero el Madrid llega a Alcoy con otra nueva polémica de Mourinho, esta vez contra el entrenador del Castilla, Alberto Toril, un tipo educado, inteligente y formado en la cantera del Madrid, bajo los métodos de Molowny y Del Bosque, que enseñaban a aguantar y a soportar la disciplina frente al orden jerárquico. Toril no cometerá el error de revelarse contra Mourinho, que estoy convencido es lo que busca, para poder condenarlo al despido, como hizo con Valdano y con el jefe de los servicios médicos. Toril ha subido al Castilla a 2ª División y lo mantiene a flote, aguantando que Mourinho le quite los mejores jugadores para que acompañen al primer equipo y bajen al hall del hotel a cumplir con los aficionados con fotos y firmas de autógrafos y le evitan esa molestia a las figuras. A Mourinho le da igual que Toril ponga a Nacho de central que de lateral, porque le buscará en la polémica para poder eliminarle. Mourinho no quiere compañeros, necesita empleados o cómplices obedientes y Toril no es ni una cosa ni otra. Lástima de tiempo perdido con las posibilidades que ofrece esa Ciudad Deportiva y la cantidad de ilusiones de críos que no tendrán oportunidad.