Me resultan desagradables algunos pasajes de estos 9 días seguidos de fútbol. Me resulta sospechosamente ventajista para el entrenador del Athletic de Bilbao la filtración a todos los medios de una conversación que tuvo con sus futbolistas  el día siguiente de perder la final de Copa con el Barça, y en la que les recrimina su actitud. Precisamente ahora  cuando la actitud de casi todos los jugadores está bajo sospecha. ¿Quién ha filtrado esa conversación del vestuario? Don Vito Corleone siempre sospechaba del que más se beneficiaba.

También resulta desagradable esa convocatoria en el Camp Nou  para pedir la independencia, el domingo en el minuto 17 y 14 segundos  cuando  juegue el Barça contra el Madrid. Ese minuto 17 y 14 segundos es el año 1714  cuando Cataluña fue sometida al régimen Borbón de Felipe V. ¿Y hay que protestar por eso ahora, en el Siglo XXI en un partido contra el Madrid? ¿Y si ahora al resto de estadios les da por gritarles también lo de independencia cada vez que pasen por allí? ¿En ese ambiente quiere el Barça jugar esta liga?. ¿Es eso lo que busca su Presidente, el timorato y retraído Sandro Rosell,  que criticaba a Laporta por haber politizado al Barça?

Un fin de semana futbolístico tan apasionante, tan divertido, tan entretenido y nos lo quieren amargar con lo que más nos desagrada en estos momentos: la política. Lástima.