El entrenador del Athletic, Marcelo Bielsa, expulsó ayer a Fernando Llorente del entrenamiento porque, según él, estaba entrenando sin la intensidad suficiente y posteriormente en su despacho llegó a llamarle cobarde, poniendo a prueba la sensatez del futbolista, que de ser parecida a la de Bielsa, le habría sacado del despacho como Bielsa sacó al encargado de las obras de Lezama este verano. Pero la sensatez de Fernando Llorente es otra, a él nadie le llama “el Loco”.

Es curioso, que Bielsa acusa a Llorente de no haber renovado con el club y querer marcharse, cuando él, la temporada pasada, estuvo especulando con la oportunidad de entrenar al Barça hasta los primeros días de junio. A Llorente aún le faltan 9 meses para cumplir su contrato con el Athletic e intenta hacerlo de la manera más digna y honesta que pueda. Bielsa renovó el suyo con el Athletic cuando el Barça eligió a Tito Vilanova como sucesor de Guardiola. En Bilbao cada uno puede tener su opinión en torno a todo este asunto y no quiero convencer a nadie de nada. Yo conocí a Fernando de alevín en Lezama, hace 15 años, y no puedo dudar de su entrega al Athletic. Pero sí me resulta curioso que cuando el Athletic está en puestos de descenso, no se habla de las causas deportivas de porqué está así el Athletic esta temporada, sino que Bielsa enciende fuegos para desviar la atención de la gente, como única justificación, ahora que han empezado a conocerle en su otra cara que posiblemente sea la más auténtica.

No estoy seguro de que Bielsa pueda ser parte de la solución a todo esto, de lo que sí estoy seguro es que es gran parte del problema, y lo peor es que todo son un cúmulo de errores que podrían haberse evitado.