Fue una buena noche para los equipos españoles en la Europa Liga. Ganaron de forma brillante el Atleti en Tel Aviv 0-3 y el Levante en Valencia, confirmándose en competición europea ante los suecos del Helsimborg. Y empató el Athletic en Bilbao mereciendo ganar, pero ese equipo está sufriendo todavía las intoxicaciones interesadas que hicieron este verano contra algunos de sus jugadores.

Sentía cierta curiosidad por el recibimiento del público de San Mamés a Fernando Llorente, que a sus 27 años, termina contrato con el Athletic y no ha renovado porque hay clubs importantes en Europa que le ofrecen condiciones muchísimo mejores y él se lo está pensando. Eso no gustó al Presidente del Athletic, que filtró el contrato de Llorente y en una situación como la que viven la mayoría de trabajadores de este país, provocó que Llorente quedara a los pies de los caballos. Anoche, cuando saltó al campo en la segunda parte, hubo quienes le silbaron e increparon, fue una minoría, porque la mayoría optó por aplaudirle, y Fernando lo agradeció jugando francamente bien y de una manera honesta y ejemplar entregándose hasta la extenuación, remató todo lo que le centraron, y bien. No les bastaba. Esa minoría continuó pitándole e increpándole, sin acordarse de sus goles en el Athletic, goles decisivos que tanta gloria dieron al Athletic. Estaba pensando si esos tipos que increpaban anoche a Llorente, ahora cuando vayan hacia su trabajo, no aceptarían una oferta mejor en un trabajo mejor y con mejores condiciones.

Y es que la memoria de los egoístas suele ser más grande que su talento, y también más peligrosa.