Hay un sector de ciudadanos de este país  escandalizados con Guardiola  porque se adhiere a los manifestantes por la independencia  de Cataluña. Hay mucha gente en Cataluña que agradece y aplaude el gesto de compromiso con los independentistas que hizo Guardiola desde Nueva York . Y en el choque de pareceres, saltan las chispas de las intolerancias.

A Guardiola aún le recuerdan en la Selección española abrazado a Camacho celebrando un gol  decisivo de Alfonso contra Yugoslavia en el último minuto  de un partido de la Eurocopa del 2000. Eran los albores de esta época dorada de nuestro fútbol y de nuestra selección, de la que él fue uno de suss mejores estandartes.

Últimamente  la Selección española ha sido el mayor ejemplo de ilusiones compartidas  y objetivos conseguidos, y todos hemos disfrutado hasta emocionarnos viéndoles jugar, y triunfar, aunque tuviéramos que escuchar el himno sin letra. Pero la letra la escriben ellos en el campo, y todos salimos a la calle alborozados, y por supuesto en Cataluña, que yo los vi.

A mi me duele que  la gente del fútbol provoque conflictos de secesiones,  porque este país necesita ahora de todos sus plurinacionalismos  y de cada uno de sus ciudadanos para ayudar juntos y lograr ponerle de nuevo sobre sus cuatro ruedas y volverle a empujar. Después, a los que no quieran subir, que les dejen bajarse en libertad y que vayan donde quieran, ya empujaremos los demás.