Veo las portadas de los periódicos ahora y observo la foto con el rostro de Contador, apesadumbrado, derrumbado, cansado de justificarse, porque lleva casi año y medio justificándose. Y todos le creemos menos ese tribunal del TAS en Suiza que le ha condenado. Me quedo con su afirmación de que seguirá siendo ciclista y supongo que correrá la Vuelta y que le echaremos todos de menos en el Tour.
Pero esta mañana prefiero no hablaros más de Contador. Esta mañana quiero hablaros del Athletic de Bilbao que ha conseguido clasificarse para la final de la Copa del Rey de fútbol, que jugará a finales de mayo contra el vencedor de esta noche entre el Barça y el Valencia. Me ha convencido este Athletic de Bielsa, de quien yo tuve dudas, porque entendía que si algo funciona no se debe tocar, pero el Athletic, que antes funcionaba bien, ahora lo hace muy bien. Me gusta cómo se lanzó a por la Copa del Rey desde comienzo de temporada, sin racanear efectivos cuando se enfrentaba a equipos débiles de otras categorías. Bielsa no les permitió la más mínima relajación en ningún momento, tampoco con el Mirandés, y eso contagió a los seguidores del Athletic que anoche llenaron San Mamés, como si fuera el Barça o el Valencia quienes jugaran esa semifinal y no estuviera – como estaba- ya decidida. El Mirandés vivió su cuento de hadas, aunque cuando dieron las 12 la carroza se convirtió en calabaza, pero si ellos quieren el cuento puede continuar la próxima temporada en 2ª y quién sabe si pronto también en 1ª como sucedió hace años con el Numancia.
Felicidades al Athletic que, haciendo honor a su historia, recupera su gloria, y recupera la admiración que históricamente se le ha tenido en este país.
Por cierto, ¿dónde será la final? EL Madrid no quiere que sea en el Bernabéu si la juega el Barça, y en el Calderón hay un concierto de rock cinco días antes. A ver qué ocurre esta noche en el Camp Nou.

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