José Ramón de la Morena

Todos nos  levantamos esta mañana un poco escandalizados y malhumorados por la sanción a Contador: dos años de suspensión, más esa multa de dos  millones y medio de euros que viene a ser el  70 % de su salario anual neto.

Y tú te preguntas, ¿pero es una  injusticia? Pues mira, para el TAS no, porque su normativa dice que el que  de positivo con una sustancia prohibida será sancionado. Y Alberto dio con esa sustancia del clembuterol. Una ínfima parte. Tan ínfima que dicen que eso no puede mejorar  su rendimiento, pero como traspasa la raya prohibida y no puede demostrar que fuese del solomillo conque lo justifica, le sancionan. En realidad es porque sospechan más, aunque no pueden probarlo, y por eso se agarran a ese artículo 21 de manera tan injusta.

Alberto hizo una apuesta arriesgada cuando recurrió la sanción que la Federación Española de Ciclismo pactó con la UCI, un año de sanción, que le quitaba el Tour que ganó, pero que ya habría cumplido, y ahora estaría corriendo evitándose este calvario de tantos meses y esa minuta de abogado que ya le cuesta más de un millón de euros. A Alberto no le aconsejaron bien y ha  perdido la apuesta en la que tampoco le ayudaron mucho las declaraciones de Zapatero, pregonando su inocencia desde la ignorancia de la Moncloa, con lo guapo que habría estado calladito, ni las entrevistas del director de un periódico, que sonaban a un pulso al TAS y  a la UCI, que enseguida aceptó el desafío y contestó que lo entendían como injerencias en  el proceso, e incluso retrasaron la sentencia porque aludían presiones mediáticas. Y puede que ellos lo entendieran así y dijeran, en su país pueden tener miedo a determinado director de periódico, y su Presidente puede querer buscar la confianza perdida de la gente apoyando a su estrella del ciclismo, pero eso a nosotros nos trae al fresco. Y han soltado la sentencia  de dos años que nos dejan sin Contador para este próximo Tour, aunque es probable que corra la Vuelta, puesto que le quitan el Tour que ganó, el Giro, y todo lo ganado en estos dos últimos años hasta el 5 de agosto que cumple la  sanción. Me duele por Alberto, pero nos hemos llenado tanto la boca con lo de tolerancia cero con el dóping, que ahora no podemos quejarnos, aunque nos duela.