Por José María Patiño - 28 octubre, 2012

Con el fantasma del retorno de Nicolas Sarkozy, la derecha francesa desanda el camino de la unidad que les recomendase el propio José María Aznar a finales de los 90: los centristas, que intenta reagrupar Jean Louis Borloo en la nueva UDI, y los neogolistas de la UMP, cuya dirección se disputan el exprimer ministro, François Fillon, y el secretario general de la formación, Jean François Copé. En el debate televisivo que mantuvieron el jueves, los dos aspirantes mostraron “pocas divergencias sobre el fondo”, según el balance de Le Monde, y aparecieron como los famosos detectives gemelos compañeros de aventuras de Tintin, que repetían con diferente énfasis las mismas frases.
No obstante, si Hernández y Fernández se diferenciaban por sus bigotes, Fillon y Copé también se distinguen en algo: su p
ostura frente a la ultraderecha de Marine Le Pen. El primero mantiene su distancia republicana, el segundo que, además, no tiene empacho en referirse al “racismo anti blanco” que predomina en determinados barrios de mayoría inmigrante y asegura que muchos niños musulmanes se quedan si su pan con chocolate matinal por culpa del ramadán. No es de extrañara, como señala Le Parisien, que Copé ya tenga el sobrenombre de Le Pen con chocolate. Un rasgo de humor que continuó el viernes por la mañana con reparto de “croissants” a las puertas de la Gran Mezquita de París.
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