Por José María Patiño - 17 octubre, 2012
Siempre que se acerca un Consejo Europeo surgen las dudas sobre los efectos de la crisis en el proyecto. El ensayista alemán Hans Magnum Enzensberger denuncia en las páginas del diario berlinés Der Hauptstadtbrief que los ciudadanos europeos (« que bostezan con desinterés ante las reuniones comunitarias que se suceden »), están siendo expoliados porque nadie se da cuenta de que « están siendo dirigidos por una serie de siglas que han suplantado a las instituciones que gozan de una representatividad democrática ». BCE, MES, FMI… « tienen en común que no figuran en ninguna constitución del mundo y no asocian a los ciudadanos en sus decisiones ».
Este déficit o « paternalismo bienintencionado» de los dirigentes europeos ha llegado a su límite a juicio de Lucio Caracciolo, director de la revista italiana de geopolítica Limes, que propone un referendo a ni
vel europeo con una pregunta : « ¿Es favorable o desfavorable a emergencia de un estado europeo constituido por todos los estados miembros de la Unión Europea o por algunos de ellos ? » Caracciolo estima que, de un lado, es la mejor solución al problema de mayor integración e interdependencia y, por otro, al doble descrédito que sufren los gobiernos nacionales (y los partidos tradicioanles en los que se sustentan) y las instituciones comunitarias.
Cabría preguntarse, no obstante, si un « estado europeo » sería la respuesta a la reivindicación de independencia que se reclama dede algunas regiones: Escocia, Flandes y Cataluña y otras que permanecen agazapadas como la Lombardía italiana o la Baviera germana. Para Steven Erlanger, en el New York Times ,« la gran paradoja de la Unión Europea, basada en el concepto de soberanía compartida, es que facilita el acceso a esa independencia ». Los líderes regionales -recuerda- siempre han apoyado la idea de « mas Europa » que ahora defienden los líderes comunitarios para salir de la crisis, aunque con el convencimiento de que « más Europa » acabaría diluyendo los gobiernos centrales.
Esta fiebre independentista es sentida con cierto temor desde Holanda, donde el Volkskrant ve algunos de los rasgos que precedieron al conflicto yugoeslavo. Una tesis que contesta desde las mismas páginas el especialista europeo del diario, Guy Geoffroy Château, quien señala que la Unión Europea es étnicamente muy poco homogénea a diferencia de la antigua Yugoeslavia, donde los serbios eran una étnia dominante e implantada en los otros territorios. ¡Un alivio !
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