
Con el otoño, los especuladores han vuelto de vacaciones. No hay nada más que mirar el repunte esta semana de la prima de riesgo. Para el diario La Stampa, “con la llegada el 23 de setiembre del otoño, no sólo han terminado las vacaciones del común de los mortales, sino también las de los mercados financieros”. El diario turinés viene a decir que “¡Oh sorpresa! la crisis no había terminado”. El símil meteorológico tambien le vale a The Economist: “El fi
nal del veranillo de San Miguel para la economía europea” titula sobre una foto de la policía española cargando contra los manifestantes del 25-S. La revista de la City londinense asegura que “después de varias semanas soleadas endulzadas por el denominado “gelato de Mario Draghi”, una tormenta se cierne sobre la economía de la eurozona”. El sempiterno pesimismo del semanario liberal sobre el euro se basa, esta vez, en los problemas políticos -protestas en la calle, independencia de Cataluña…- a los que debe hacer frente Rajoy y que se suman a los económicos. También al anuncio hecho por Monti de que el año que viene no seguirá como primer ministro, lo que arroja incertidumbres sobre Italia. En medio de esta nueva marejada, los gobiernos europeos se vuelcan en planes de austeridad para cumplir con el 3% de déficit público.
El siempre pertinente Le Parisien ha encontrado al padre de esta cifra mágica. Se trata de Guy Abeille, alto funcionario del Tesoro francés , que la “inventó” en 1981 a instancias de François Mitterrand. Y la “inventó” porque la cifra mágica inscrita en el Tratado de Maastricht no tiene ningún fundamento económico. Sólo es una cifra redonda, fácil de retener, con la que el primer presidente socialista francés quiso meter en cintura a sus derrochadores ministros.
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