Los pechos desnudos de Kate Middelton han dado la vuelta al mundo y han desencadenado un intenso debate sobre la hipocresía de los tabloides sensacionalistas en el Reino Unido, como lo reseña la viñeta aparecida en el Guardian de Londres, al negarse a publicar las fotos y aprovechar para arremeter contra sus colegas del otro lado del Canal de La Mancha. Los príncipes de Cambridge protestaron mediante una demanda ante la Justicia francesa que les dio la razón el mismo día en que el gr
upo feminista ucraniano Femen anunciaban la apertura en París de un “campo internacional de entrenamiento feminista”. Inna Shevchenko, su abanderada, no duda en posar con los pechos al descubierto ante la Torre Eiffel mostrando un cartel en el que hace un llamamiento a que las mujeres musulmanas se desnuden. En Liberation explica que se ha tenido que exiliar tras haber destrozado en Kiev una cruz ortodoxa en signo de solidaridad con Pussy Riots, las jóvenes condenadas por blasfemia al dirigir sus plegarias cantadas contra Putin en una iglesia.
La ofensa religiosa está también en el centro del debate sobre la libertad de expresión que ha generado la publicación de nuevas caricaturas sobre Mahoma en la revista Charlie Hebdo y que han echado más combuestible a las protestas por el chapucero video difundido en Internet. El diario italiano La Reppublica aprovecha para reflexionar sobre la ausencia de E
uropa en el “invierno árabe”, donde todo el peso de la protesta está cayendo en Estados Unidos. En el “viejo continente” sólo hablan los banqueros y las autoridades económicas, señala el escritor griego Petros Markaris, por lo que el único objeto de reflexión es el euro. El corto plazo. “Europa, dice, carece de una visión global del mundo y ha abandonado las pasiones por los intereses”.
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