Por José María Patiño - 16 septiembre, 2012
Después de anunciar el domingo pasado a los franceses un esfuerzo presupuestario de 30.000 millones, el Presidente francés se fue el martes a tocar “el culo a las vacas” en una feria de la ciudad bretona de Rennes, según detalla Ouest France. François Hollande sigue el ejemplo de Jacques Chirac, quien no olvidaba que la base de la popularidad presidencial en Francia se sitúa en el potente y conservador sector agrícola y ganadero francés. Nicolás Sarkozy, mucho más urbano, lo ninguneó y acabó costándole el Elíseo. Hollande lo sabe y necesita apoyo en la transformación política que analiza la revista económica L’Expansion: del Roosevelt europeo con el que se presentó en junio debe pasar a ser el Schroeder francés y llevar a cabo reformas aún a costa de perder la relección, como le sucedió al último canciller alemán socialdemócrata.
El problema es que a Hollande, mientras se dejaba fotografiar con las vacas -cuenta La Depeche du Midi- , le robó protagonismo un dicharachero agricultor, Thierry, que se ha convertido en una estrella televisiva tras su paso por el “reality” “L’amour est dans le pré”, que en su versión española se llama “Granjero busca esposa”.
Le puede suceder lo mismo a Obama con Hillary Clinton. La secretaria de estado, que mantenía una labor en la sombra durante los últimos meses, reaparece en las primaras páginas planetarias ante la nueva erupción islamista en los países árabes. Y eso que Obama, analizan dos profesores en el New York Times, cuida su comunicación hasta tal punto que introduce en su manera de hablar palabras y expresiones propias del “argot” del hip-hop para engatusar a la población negra y perjudicar al candidato republicano, Mitt Romney. ¡Cool!
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