Por José María Patiño - 6 mayo, 2012
El sufragio universal es algo magnífico. Hay países que hacen revoluciones para conseguirlo y cuando se ejerce, las conclusiones cobran una fuerza impresionante. Las cinco elecciones que están previstas en Europa, en Francia, Grecia, Holanda y Alemania son muy diferentes pero, a juicio de Die Zeit, deben aportar conclusiones sobre la política
económica que impulsa Ángela Merkel. En primer lugar, las regionales alemanas pueden arrojar dudas sobre que “la política más popular de Alemania y la más poderosa de Europa” pueda seguir teniendo las riendas del país. Las de Grecia porque si eligen un Parlamento contrario al plan de salvamento, se cuestionarán otros futuros. Las de Holanda, a finales del verano, afectan al socio más creíble de Alemania y reflejarán, a juicio del prestigioso diario alemán, el peligro que supone para la zona euro el nuevo giro populista de la extrema derecha: del discurso antimusulmán se está pasando al antieuropeo.
Pese a que Berlín ve con preocupación la victo
ria de Hollande en Francia, el debate que ha tenido lugar entre los dos candidatos a la presidencia de la República, asegura el comentarista Bernard Guetta en Liberation, ha profundizado en la concepción futura de Europa, liberal o socialdemócrata. “Francia no será la misma”, concluye.
En el New York Times, Dominique Moïsi, añade otra dicotomía a la que se enfrentan los franceses: Francia se mueve hacia el sur y entra en la decadencia económica o se mueve hacia el norte y su justicia social. Sin caer en el alarmismo que este mensaje cobra entre los sarkozystas: “Francia puede ser Grecia”, lo cierto es que es un falso debate, viene a decir este miembro del Instituto francés de Relaciones Internacionales, porque Hollande puede mirarse en el Norte cuyos modelo s
ocialdemócrata le inspira y puede haber un mayor equilibrio social sin que ello suponga más estado.
El Financial Times también rebaja el tono alarmista sobre la conclusión de las elecciones francesas por boca de su comentarista europeo Philip Stephens: “Dejen de preocuparse por una revolución francesa”, titula. Para señalar, no sin cierto cinismo, que “los pueblos pueden cambiar a sus dirigentes pero tienen que ser conscientes de que no cambiarán de dirección”. “A derecha e izquierda, dentro o fuera del euro, las elites se postergan ante el altar de la austeridad”.
¿Peligra el Euro?
La cita deportiva más importante del inicio del verano: el Europeo de fútbol, en el que España tiene puestas tantas expectativas, se ve amenazada políticamente por las tiranteces surgidas entre la Unión Europea y Ucrania respecto al encarcelamiento de la antigua primera ministra, Iulia Timochenko, gravemente enferma, precisa la versión francesa del Huffingt
on Post. El pasado jueves, la Comisión Europea advirtió que ningún dirigente acudirá a los partidos de fútbol del campeonato que coorganizan Ucrania y Polonia si no se libera antes a la que fue el símbolo de la “revolución naranja”.
En la avanzadilla del boicot está Ángela Merkel, gran aficionada al fútbol, quien podría no asistir a los partidos de la Mannshaftm según el Süddeutsche Zeitung. Su decisión la tomará en el último momento, ha indicado la cancillería.
Esta
s tensiones con cierto aire de “guerra fría” coinciden con las que viven Estados Unidos y China en torno al asilo político solicitado por el disidente ciego Chen Guancheng, quien eludió el cordón policial en torno a su domicilio y tras recorrer cientos de kilómetros consiguió entrar en la embajada estadounidense en Pekín en vísperas de la importante reunión estratégica entre ambos países. La negociación secreta mantenida entre Pekín y Washington pone en evidencia a ambos países, según The Economist, que ha contactado con la esposa del disidente quien acusa a Estados Unidos de “no hacer lo que promete”; mientras que las autoridades chinas son incapaces de garantizar la seguridad real de Chen frente a los bandoleros que amenazan su vida.
Cerebro de derechas, cerebro de izquierdas
¿Qué hace que unos ciudadanos voten por la derecha y otros por la izquierda? Esta es la pregunta que se formuló el actor Colin Firth en una entrevista a la BBC y que una serie de científicos británicos decidieron responder mediante el análisis de la estructura del cerebro. Noventa estudiantes que, previamente habían confesado sus inclinaciones políticas, se sometieron de manera voluntaria a un scanner para observar la estructura cer
ebral. Los resultados se compararon finalmente a los de dos políticos en activo: el conservador Alan Duncan y el liberal Stephen Pound y la conclusión final –firmada por el propio actor- es que, en efecto, las ideas políticas tienen que ver con dos áreas concretas del cerebro: “la materia gris del cíngulo anterior –en la corteza cerebral- es más gruesa entre los que se declaran liberales o de izquierda, mientras que la amígdala cerebral, asociada al proceso emocional, es más grande entre los que se consideran de derechas”.
Los científicos, sin embargo, no se ponen de acuerdo en si estas diferencias físicas condicionan el posicionamiento político o son una causa del mismo, toda vez que el cerebro adapta su estructura en función de una serie de condicionantes externos.
5 Comentarios
Eleonora
El abuelo y yo misma / esta mañana te hemos grabado a las 9h : 20_
¡ viva la democracia ! VIVA !!!
Hasta esta noche o mañana por la mañana _
Suerte Hollande_
Suerte mi querido abuelo _
06 may 2012 01:05 pm (@Twitter)
José María Patiño
¡Suerte a todos! No estropeemos la democracia, es lo mejor que tenemos. ¡Por nuestros abuelos y nuestros hijos!
06 may 2012 04:05 pm (@Twitter)
angava
Pues sí Patiño. Viva la Democracia. A ver si en nuestro país aprendemos algo, que hora ya va siendo.
06 may 2012 08:05 pm (@Twitter)
Mario Ferreiro
Muy buenooo!!!!
04 jun 2012 02:06 pm (@Twitter)
Eleonora
NO HAY DEMOCRACIA !!!
NO HAY CULTURA DEMOCRA´TICA !!!
QUE HAGO CON MI ESPI´RITU ??
28 ene 2013 07:01 pm (@Twitter)
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