El joven periodista esloveno Bostjan Videmsek ha rebautizado como “Catastroika” la amenaza, cada vez más posible, de una intervención del Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea en el discreto país balcánico, cuyo sistema bancario necesita 900 millones de euros de aquí a julio para salvar uno de sus grandes bancos enfermos. Responsables políticos en Bruselas se niegan a comparar la situación de la banca de Eslovenia con la de Chipre, pero reconocen que va a ser necesario meter el bisturí.
Cuando Eslovenia se independiza como consecuencia de la desintegración de Yugoeslavia, adopta la economía de mercado pero sin entregarse al liberalismo. Solo una parte de sus empresas públicas son vendidas. El problema es que son los propios dirigentes políticos quienes se benefician de las privatizaciones gracias a los préstamos concedidos por la banca estatal. “Un
caso típico de capitalismo de amiguismo”, señalan algunos economistas de la Universidad de Lubiana que denuncian la mala gestión de las empresas como el factor que ha acabado por ahogar a la banca con una acumulación de préstamos imposibles de satisfacer.
La intervención de la “Catastroika” supondría la austeridad para una población que es sobria y valora más la vida de familia, el deporte y el bienestar que el confort material. Es decir, estaría en la austeridad virtuosa que se propugna desde Alemania: “La República de pastores”, nos recuerda Arnaud Leparmentier desde su columna. El periodista de Le Monde analiza que los protestantes, otrora minoritarios respecto a los católicos en el seno de la CDU, controlan no solo al partido democristiano desde la unificación, sino también el poder: Merkel es hija de pastor protestante, oficio del Presidente, Joachim Gauk.
Un señora con pinta de madre mira, como si fuera a comprar, una camiseta estampada con una mancha de sangre. Una etiqueta prendida debajo de la manga anuncia: ”fabricada en Bangladesh”. De esta manera, el dibijante holandés Tom Jansen nos hace reflexionar sobre la muerte de al menos 400 personas en el hundimiento de un edificio que albergaba un taler textil y sobre la responsabilidad que tenemos los consumidores de los países desarrollados en este tipo de tragedias. NRC Handelsblad aplaude en un editorial la decisión de la Comisión Europea de amenazar a Bangladesh con sanciones comerciales si no cumple las normas reconocidas a nivel
internacional en la Responsabilidad Social de la Empresas; pero las autoridades europeas deberían realizar las mismas exigencias a otros países que acentúan esta competición de la miseria. Las sanciones o el boicot, señala el diario de Amsterdam, sólo contribuiría a que Bangladesh perdiera su principal fuente de ingresos. Bangladesh es el sengundo exportador mundial textil después de China con más de tres millones de trabajadores declarados y 18.000 millones de dólares facturados el año pasado. 
De hecho, algunas marcas planetarias, como Disney -que factura 40.000 millones de dólares en sus franquicias- han abandonado el país después de un incendio que costó la vida a 114 personas. Ahora, informa el New York Times, sólo un 1% de su producción se realiza en Bangladesh. La compañía de Mickey ha enviado también una carta a sus proveedores con las normas que deben cumplir y que deben ser supervisadas por organizaciones independientes. No se trata de altruismo, sino de evitar un boicot y meter presión a otras marcas que, de hecho, ya se organizan. Esperemos que en beneficio de todos.
La política italiana, desde que Maquiavelo escribiera “El Príncipe”, no deja de sorprender. La prensa internacional recurre a célebres frases para sintetizar lo que está ocurriendo tras unas elecciones generales en las que quedó patente el descrédito de las formaciones políticas tradicionales. Desde entonces, sin embargo, “se ha impuesto el cinismo”, asegura el semanrio The Economist, que recuerda la sentencia de T ancredi en la novela de Giusseppe di Lampedusa “El Gatopardo”: “si queremos que todo
se quede como está, todo debe cambiar”. Empezando, podríamos añadir, por la reelección del octogenario Presidente Napolitano al que ya se retrata en la prensa satírica italiana como el ”Re Giorgio”.
También para que, a la postre, el “defenestrado” Berlusconi reaparezca como el gran triunfador de esta crisis tras la retirada del líder de centro-izquierda, Gian Luigi Bernsani. El diario Le Monde también tira de cita al trastocar la famosa frase del jugador inglés Gary Lineker: “El fútbol es un deporte inventado por los ingleses, que se juega 11 contra 11 y, al final, es siempre Alemania la que gana”. Aplicado a Italia sería: “la política italiana es una pelea aparentemente furiosa entre la derecha y la izquierda y,
al final, es Berlusconi quien gana”.
“Su partido, señala el diario francés, ha entrado en la nueva mayoría derecha-izquierda-centro y es uno de sus principales accionistas” del gobierno que dirigirá Enrico Letta. El acuerdo firmado entre el joven de 46 años y Berlusconi se resume de la siguiente manera: “yo te apoyo, pero tu evitas que acabe ante los tribunales. Si no…” Al final de la boca del cómico Beppe Grillo ha resurgido el Rey de la Comedia.
Cinco años después del estallido de la crisis financiera, el capitalismo internacional sigue buscando nichos en los que hacer fructificar las inversiones. Un informe elaborado por el Transnational Institute y el movimiento internacional La Vía Campesina alerta sobre la trasposición a Europa del fenómeno de acumulación de tierras agrícolas que tiene lugar en África y Latinoamérica. “Las corporaciones chinas y los fondos soberanos de Oriente Medio al igual que los oligarcas rusos y los gigantes de la agricultura planetaria han comprando tierras durante los últimos 10 años en un proceso que supone una concentración de la agricultura y las tierras fértiles en unas pocas manos”.
“La mitad de las tierras agrícolas de la Unión Europea –señala el informe que publica el Guardian- se concentra en el 3% de las explotaciones de más de 100 hectáreas. En algunos países europeos, la propiedad agrícola está tan desigualmente repartida como en Brasil, Colombia o Filipinas”.
La conclusión del informe es que la tierra, como el agua, debe ser considerada como un bien público y se debe gestionar como un recurso común del que dependemos todos”.
En la imagen, tras una alambrada de espino, una Ángela Merkel con gesto adusto y vestida de prisionero de campo de concentración. Este montaje fotográfico es la respuesta de la revista polaca Uwazam Rze a un documental de la televisión alemana ZDF –“nuestros padres, nuestras madres”- en el que se retrata la vida ordinaria de los alemanes durante la guerra. Para los polacos se falsea el papel de su resistencia y la revista no duda en titular: “Falsificación de la Historia. Cómo los alemanes se convierten en víctimas de la II Guerra Mundial”.
El sentimiento antigermano que se instala en Europa como consecuencia de la crisis hace que en los países del Sur se reciba como una burla la conclusión del análisis realizado por el Banco Central Europeo y difundido, entre otros, por el Wall Street Journal: “los hogares más pobres de Europa son los alemanes”. El BCE considera cómo elementos que determinan esa pobreza el hecho de que los propietarios de viviendas, el tamaño de las mismas y el número de pequeños negocios en propiedad son más importantes e
n los países del sur que en los del norte.
Sin duda, la conclusión abonará el debate sobre el esfuerzo fiscal que realizan unos y otros países de la zona euro y si el Norte debe pagar los excesos del Sur. En una tribuna para Der Spiegel, el conocido financiero George Soros estima que Alemania “o acepta asumirlos mediante los famosos “eurobonos” o deberá dejar el euro”. Para Soros, la Unión Europea ha pasado de ser “una asociación voluntaria de estados iguales a una relación de estados acreedores-deudores de la que no es fácil salir”. Alemania, concluye, debe asumir su liderazgo. Sin trampas, podríamos añadir.