2 diciembre, 2008 - 19:59 - Pcom_cadenaser
A la caza de 'el cazador'
Acaba de hacerse oficial, después de una jornada de negociaciones. Y ahora que el nombre de Klaas-Jan Huntelaar está en boca de todo el mundo, es buen momento para detenerse en el perfil de este chico, delantero fiable, inteligente, técnico y ambicioso.
Klaas-Jan Huntelaar nació en la localidad holandesa de Drempt, el 12 de agosto de 1983. A los once años fue descubierto por los ojeadores del Go Ahead Eagles (actual equipo de Marc Overmars), pero los 61 kilómetros que separan Drempt de Deventer impidieron que jugara allí. Como Doetinchem
estaba más cerca (a 10 km), el joven Klaas-Jan, de aspecto frágil y reservado, entró en las categorías inferiores del De Graafschap, donde jugó en todas las posiciones del campo, incluso de portero, puesto en el que dicen que se defendía bastante bien. En su tercer año en el club, empezó a probar como delantero, y descubrió su verdadera vocación: meter goles, de todo tipo, clase y condición.
Con 14 años metió 33 goles en 20 partidos con el tercer equipo filial de De Graafschap, y dos años después volvió a repetir la cifra con el segundo equipo, hazaña que le valió su pase al gigante PSV Eindhoven. Al conjunto de la Philips llegó en el verano de 2001. Eric Gerets era el entrenador, y la marcha de Van Nistelrooy al Manchester había sido cubierta por Mateja Kezman, que le tapó la progresión al joven Huntelaar. Después de ser el máximo goleador de la liga juvenil, le subieron al primer equipo, pero los responsables técnicos le veían como un jugador excesivamente frágil, y, tras jugar sólo 15 minutos ante el Roosendaal, empezaron a cederle a equipos de inferior categoría, comenzando por De Graafschap, de donde le habían fichado. En su 'casa' sólo jugó nueve encuentros, ocho de ellos como suplente, y no metió ningún gol.
No había cumplido todavía los 20 años (edad que ahora tiene Benzema, por ejemplo), y pudo derrumbarse para siempre. Pero se marchó al AGOVV de Apeldoorn, un equipo de Segunda División holandesa, y volvió a reivindicarse. Jugó 35 partidos y metió 26 goles. Eso le llamó la atención al Heerenveen (el equipo que mejor ojo tiene para fichar en Holanda), que lo incorporó a su disciplina por 16 millones y medio de las antiguas pesetas. Y ahí fue donde floreció el talento de Huntelaar: 17 goles en 31 partidos el primer año, y la siguiente campaña, llevaba 16 goles en 14 partidos, a finales de diciembre.
Ya se había hecho público su fichaje por el Ajax, a cambio de 9 millones de euros, cuando el caprichoso calendario le deparó como partido de despedida del Heerenveen un duelo contra su nuevo equipo. Era viernes, 30 de diciembre de 2005, y la nieve caía sobre el estadio Abe Lenstra. Digital + retransmitió el partido, que fue una exhibición profesional de ese chico de dientes grandes y aspecto liviano. Hizo un gol, dio otro (con una asistencia fabulosa que desmiente a los que dicen que sólo es un rematador), y resultó una pesadilla formando pareja de ataque con Giorgios Samaras, hoy delantero del Celtic. El Heerenveen ganó 4-2 al Ajax, al que Huntelaar se incorporó unos días después.
Fue la mejor tarjeta de presentación posible, y 52 días después debutó en la Champions. Venía de meterle cuatro al Roosendaal en la Liga, y Danny Blind le dio la alternativa en Copa de Europa, como nueve del equipo, flanqueado por Mauro Rosales y el sueco Markus Rosenberg, para enfrentarse nada
menos que al Inter de Milán, en partido de ida de octavos de final. Tengo el partido delante. En 15 minutos le había dado tiempo a provocar una falta al borde del área, defender un corner, equivocarse en un pase que le dio Maduro, dibujar un desmarque que dejara vía libre a Rosenberg, que falló; y protestarle a Rosales que no le diera un pase claro en lugar de tirar. Pero él todavía no había chutado a puerta. Hasta que, en ese minuto, el 15, el propio Rosales amortiguó la pelota con el pecho, puso un pase medido con el empeine de la bota derecha, y la cabeza de Huntelaar contactó con el balón, y lo metió para adentro. Lo celebró abriéndose sus orejas de soplillo, como casi siempre. Y fue su bautismo de fuego en la competición que lleva tres años sin jugar y a la que sueña con volver.
A partir de ahí, llegó el chorro de goles que hemos visto en todos los periódicos y escuchado en todas las radios. Las cifras impactan (como las anteriores): 16 tantos en 16 partidos de Liga en sus primeros seis meses en el Ajax, 21 en 31 encuentros en la temporada 2006/2007, y 33 goles en la pasada, que le valió la bota de bronce (en Holanda los goles valen sólo 1,5 puntos para la Bota de Oro, por 2 puntos que valen en la española, la inglesa, la italiana, la alemana o la francesa). En esta llevaba 6 en 10 partidos, hasta que se lesionó el tobillo contra el Sparta de Rotterdam, y causó baja. Y para quien tenga dudas, no, no tiene nada que ver con Robben (de fragilidad hablo, no de fútbol).
Pero sus cifras (que no debemos olvidar que son de Liga Holandesa, donde las defensas dejan bastante que desear) no deben ser el termómetro para medir si Huntelaar se merece la oportunidad o no. Para eso queda juzgarle por sus características. Inteligentísimo en sus movimientos dentro del área, es diestro, pero es difícil distinguirlo si le ves pegarle a la pelota con la pierna izquierda, sensacional cabeceador y brillante lanzador de faltas. Lo que se dice un jugador completo, acompañado de una gran técnica y de un perfecto conocimiento del juego. Eso sí que le hace merecedor del salto.
Su carácter competitivo y su ambición no debe quedar en entredicho si tenemos en cuenta que es (todavía) el capitán del Ajax con 25 años. Eligió quedarse con Van Basten porque le hacía ilusión trabajar con él (a pesar de que le dejara fuera del Mundial de Alemania y de que haya sido suplente en la Eurocopa del pasado verano, ahora con Van Maarwijk sí es titular) y con Dennis Bergkamp, actual entrenador de delanteros del equipo de Amsterdam. Pero tres años sin Champions es mucho tiempo para alguien tan hambriento, para 'el cazador', que ya sabe que su carrera tiene un nuevo destino, por primera vez fuera de su Holanda natal.





