28 junio, 2009 - 18:44 - Pcom_cadenaser

España ganó en la prórroga el partido del desgaste

Es malo el desgaste físico, la fatiga, el cansancio acumulado en las piernas, el que te deja sin fuelle para seguir moviéndote. Pero dicen que es mucho peor el desgaste psicológico, la sobresaturación, que paraliza todavía más los músculos y agarrota de igual forma el movimiento. No es difícil pensar que sea una mezcla de ambos la que explique el desenlace de la Copa Confederaciones para la selección española, que ha llegado esta tarde en Rustemburgo, con la victoria de los hombres de Del Bosque, por 3-2, a Suráfrica, con dos goles de Güiza, que fue suplente de inicio, y el de Xabi Alonso, que firmó la victoria en el tiempo suplementario.

Así que, como muchos pensarán (me incluyo), lo de menos es la medalla de bronce conseguida en un torneo menor (para los que estén esperando, lo era también antes de empezar y de que nos eliminaran en semifinales), ni siquiera es importante la sensación de desconexión del equipo a partir del minuto 10 de partido y durante casi todo el tiempo hasta el final del mismo. Es más práctico quedarse con la moraleja, la que dice que han sido doce meses de una enorme exigencia, un año (el que va de mes de junio a mes de junio) que ha resultado maravilloso para nuestro fútbol, en el que fuimos Campeones de Europa de selecciones tras casi medio siglo sin ganar nada, y en el que un equipo español ha conseguido la Champions después de imponerse también en los dos torneos domésticos en los que participaba.

Es normal que el seleccionador apele a la profesionalidad de los 23 futbolistas que se ha llevado a Suráfrica, para que no demostraran apatía ni desinterés ante el último partido antes de sus vacaciones, tratándose de un choque de nula trascendencia salvo para las arcas de la FIFA, (y los anfitriones, para los que sí era un premio ser terceros). Pero no sería justo sacar conclusiones de algo que ha estado a punto de suponer la segunda derrota consecutiva para España. Merece la pena ser benévolos con las circunstancias: un partido sin objetivo comprensible y con repercusión secundaria (o casi terciaria) en los medios, más tendientes a hablar de Ronaldo, Kaká, el culebrón de Villa y sus circunstancias; tras la sorprendente derrota del miércoles, y con mucho cansancio en las piernas y más todavía en la cabeza.

Se ha escrito mucho sobre las posibles conclusiones que se pueden sacar de la derrota frente a EE.UU. La más clara es que, ante un rival menor no valen confianzas, y que ese grupo (que, no nos olvidemos, nos ha regalado momentos de fútbol inolvidable en los últimos meses) puede volver a tener un mal día, y si llega en una eliminatoria directa del Mundial (para el que, recuerdo, nos tenemos que clasificar todavía) pues nos iremos a la calle. De esa lección hay que extraer las claves necesarias para intentar por todos los medios que no ocurra en un momento crucial, en la verdadera prueba de fuego, que será el campeonato del mundo. Y ya está.

Del partido de hoy tampoco podemos hacer mucha sangre, aunque sí se pueda indicar la endeblez en los balones por alto o lo poco que han intervenido los hombres de banda. Es justo darle a Güiza lo que es de Güiza y subrayar el buen desempeño de Xabi Alonso en la posición de mediocentro defensivo, pero poco más se puede rascar. Vendrán partidos en septiembre (antes uno intrascendente, amistoso, en Macedonia, el 12 de agosto) en los que habrá que sellar el pase al Mundial (contra Bélgica, en A Coruña, el 5 de septiembre; contra Estonia en Mérida cuatro días más tarde; y las visitas a Armenia el 10 de octubre, y a Bosnia el 14 del mismo mes). Luego quedarán ocho meses para llegar a junio y volver a cerrar el ciclo, y ya habrá tiempo de pensar en rivales, listas de convocados, bajas por lesión y descartes, y demás cuestiones. Mucho antes (desde este mismo instante), llega un periodo de descanso que se ha hecho merecido y necesario para todos. Empezando por ver la soñada final con Brasil desde una extraña mirada neutra.

24 junio, 2009 - 23:44 - Pcom_cadenaser

Con el estilo intacto, a aprender la lección

Pasa con Rafa Nadal (por lo menos a mí). Como no se espera, la derrota cuando llega es punzante y te deja en estado de letargo, de incredulidad, de búsqueda de respuestas rápidas que expliquen lo que no entraba en los planes (el partido con Soderling, en Roland Garros). Y sin embargo, tiene la ventaja (aunque sea complicado asumirla en un principio) de ver con otros ojos el próximo partido. Por primera vez, habrá posibilidad de derrota. Por lo menos, esa opción estará en el aire, lo que podría equivaler a darle de nuevo a la victoria el valor que se merece.

Algo parecido está pasando ahora, cuando la selección imbatible, la del record de 35 partidos, que nos tenía tan mal acostumbrados en el último año y medio, acaba de ser eliminada de la Copa Confederaciones por EE.UU., después de perder (0-2) en un partido raro, desmoralizadorTorres_hundido y con una enorme trampa detrás del favoritismo previo. Ya se sabe, después de hablar de una final con Brasil...

Eso ayudará (esperemos) a contemplar la posibilidad de una eliminación en el Mundial del año que viene, para el que todavía no se ha clasificado la selección española (todo se andará), que partirá como favorita a pesar de los pesares. El partido de esta noche tiene esa primera moraleja: es posible que perdamos. Pero merece un análisis más profundo. Los números no dejan lugar a dudas (9 tiros a puerta y 9 fuera de los tres palos), pero no deben de esconder algunas carencias. Por ejemplo, la falta de efectividad en el último pase (que ya se nos había olvidado) o la tardanza en llegar del primer cambio cuando el equipo necesitaba tocar una tecla para modificar su dinámica. Que hayamos visto esas carencias esta vez no quiere decir que vuelvan a aparecer en el momento más inoportuno (es decir, de 10 partidos jugados contra EE.UU. en las mismas circunstancias, no deberíamos de perder más de uno). Pero es una posibilidad. Y como tal hay que contemplarla.

En el caso del partido perdido esta noche (el que nos ocupa), todo se puso feo desde el principio. Los de Bradley (perfecto su planteamiento, colocó a Bocanegra como lateral y acertó) salieron muy enchufados, buscando la velocidad de los delanteros y echando para atrás al rival, como dándole un aviso de lo que podía venir. España comenzó a llegar (también era inevitable), pero no consiguió tirar a puerta en los primeros 43 minutos, algo inaudito, extraño, para alguien que hace del fútbol ofensivo su principal seña de identidad. A Villa y a Torres se les veía muy cansados y sin muchas ideas. Eso, acompañado del gol que consiguió Altidore en el minuto 27, protegiendo bien el balón y adelantándose al central con inteligencia para sacar un tiro que Casillas no pudo atajar, terminó Casillas_no_pudo_salvar_el_primer_gol de torcernos el gesto. No pintaba bien, a pesar de que la última ocasión de la primera parte (tiro de Torres al palo corto que sacó muy bien Howard con el pie) invitaba al optimismo. Llegarían más en la segunda parte.

Y así fue. Pero no como esperábamos, gracias en parte al partido estratosférico de Oguchu Onyewu, un central de 27 años que mide más de metro noventa, impenetrable por alto y técnicamente bueno. Esta noche, Onyewu, que está negociando con el Fenerbahçe turco para salir de su actual equipo, el Standard de Lieja belga, ha estado en todas partes: cortando los centros por arriba (las ganó todas), por abajo, al cruce con los delanteros o tapando huecos en la banda. Espectacular. Como encomiable ha sido el trabajo defensivo de una selección que encontró su fórmula cuando, después de perder contra Italia y Brasil, tocó el botón del segundo delantero contra Egipto (Davies, que también ha estado muy bien contra España). Porque EE.UU. fue en la segunda parte eso: una defensa (a pesar de lo cual también hay que elogiar a Clint Dempsey, otro buen futbolista, que cerró la cuenta). Se puede buscar la excusa del penalti no pitado por el árbitro que le hizo Donovan a Xavi (bastante claro) en el minuto diez de la segunda parte (el árbitro se equivocó, pero también privó injustamente a Bradley de jugar la final por roja directa). Pero la verdad seguirá siendo cruda. Que España no pudo con un rival teóricamente inferior y que nunca terminó de encontrar la chispa.

Pueden decir, eso sí, que conservan el estilo intacto, el que se vio en la segunda mitad (no en la primera). Pero las cosas no salieron bien, y eso invitará a una reflexión. Ahora hay varios caminos que se pueden tomar. El más lógico es el que dice que esto ha sido un accidente, y que hay que conservar la moral y la fe en ese equipo, en la fiabilidad de su estilo y en la calidad de sus jugadores. Pero hay otra salida más oscura y temida, la que recurre a nuestros fantasmas del pasado, la que podría hacernos temblar cuando el azar nos cruce con Italia, Francia, Alemania o Brasil. "¿A que nos la volvemos a pegar?", podría ser la temida frase. Solo espero que esta derrota, estadística pero también moral, no haga una raja en el espíritu de esta, nuestra selección.

23 junio, 2009 - 20:59 - Pcom_cadenaser

EEUU, rival de España, uno a uno

Empezó como algo imposible, y se acabó transformando en una posibilidad real. Conforme iban transcurriendo los minutos del Egipto-EEUU, último partido de la primera fase del grupo B de la Copa Confederaciones 2009, Bob Bradley, el seleccionador, iba viendo la luz. Su equipo iba camino de clasificarse después de haber perdido los dos primeros partidos. El resultado, 3-0, es la mejor de las noticias para un técnico con fama de disciplinado, callado y serio, que está en la cuerda floja según dicen en The New York Times.

La selección de fútbol, (de 'soccer', como la consideran allí) de los EEUU llegó al torneo un poco tocada por la derrota contra Costa Rica (3-1) en la fase de clasificación para el Mundial, en la que está segunda del grupo Norte/Centro-americano (pasan los tres primeros directamente). En San José le pasó lo que tantas veces: se le adelantaron (en el primer minuto de partido, con un golazo con la zurda de Saborío) y se derrumbó. Es una de las pegas de ese equipo, plagado de gente joven y con recorrido (en contra de lo que pueda parecer) en la élite del fútbol. Se descompone, se deshilacha, cuando las cosas no salen como esperan.

Por eso, en tres partidos de la primera fase de la Confederaciones, EEUU ha enseñado tres caras distintas: contra Italia se adelantó, le expulsaron a un jugador (Clarke), aguantó veinte minutos y cuando le clavó la primera estocada Rossi, el equipo se vino abajo; contra Brasil todo fue mal desde el principio, y la defensa pareció blanda e inocente; y, contra Egipto (ahí si), cogió el mando desde el inicio y los planes salieron a la perfección, ante un rival aturdido y mermado por las ausencias, y con un fútbol por momentos brillante y atrevido.

Así es el próximo rival de España en las semifinales del miércoles: un monstruo de varias cabezas, con sus armas, pero que tendrá que jugar el partido de su vida para meterse en la final. Quizá por ello, lo normal es que ante nuestra selección recupere el 4-5-1 de los dos primeros partidos, en detrimento del 4-4-2 que utilizaron contra Italia. Volverá a entrar en el equipo Feilhaber y saldrá el punta Davies, dejando a Jozy Altidore como delantero de referencia. En la estrategia, Donovan y Dempsey lanzan casi siempre las faltas, y Onyewu es su mejor cabeceador. La brújula de Bradley (hijo) le permite tener la pelota, pero está más cómodo al contragolpe. Y su once inicial, puesto por puesto, es este:

PORTERO - 1 - Tim Howard (Everton, ING, 30 años). Titular habitual, no jugó el partido contra Egipto. Es imprescindible en el Everton, después de tener que marcharse del Manchester United, donde no convenció a Ferguson. Howard se la devolvió en las semifinales de la FA Cup esta temporada, donde detuvo dos penaltis para dejar al United fuera de la competición. Portero de envergadura, ágil, y experto.

LATERAL DERECHO - 21 - Jonathan Spector (West Ham, ING, 23 años). Otro ex del Manchester United, juega por la baja por lesión de Steve Cherundolo. Flojito en los balones aéreos, y todavía falto de experiencia en partidos de máxima intensidad. En su club ha jugado muy poquito esta temporada (cuatro partidos como titular y cinco como suplente). 

CENTRAL DERECHO - 15 - Jay DeMerit (Watford, ING, 29 años). Titular con su club en la Segunda División inglesa, le ha ganado el puesto a Carlos Bocanegra (uno de los perjudicados por la derrota en Costa Rica). Es diestro, técnicamente no es gran cosa, y de peor nivel que su compañero. Es, de los dos centrales, el que más guarda la posición. 

CENTRAL ZURDO - 5 - Oguchi Onyewu (Standard Lieja, BEL, 27 años). Interesante central al que veremos este año en la Champions con el Standard. Su 1'92 de estatura y su buena coordinación le hacen ser una referencia por alto, tanto en defensa como en ataque. Tiene un buen pase en largo con la pierna izquierda, pero el juego no suele iniciarse en él, sino casi siempre en un apoyo en corto del mediocentro Bradley. Llegó a jugar cedido en el Newcastle inglés.

LATERAL IZQUIERDO - 2 - Jonathan Bornstein (Chivas USA, 24 años). Para ese puesto, es la opción 'menos mala' para el seleccionador, que probó a Beasley como lateral sin escaso éxito en algunos partidos de clasificación para el Mundial. Bornstein no participa mucho en el juego, pero sube más que Spector. Juega siempre pegado a banda. Es el defensa que más faltas hace, y a veces se pasa de duro. 

MEDIO CENTRO (DER) - 12 - Michael Bradley (Borussia Moenchengladbach, 21 años). El verdadero motor de juego del equipo, hijo del seleccionador, ha aterrizado en un equipo de la zona baja de la Bundesliga tras asombrar en el Heerenveen. Es muy bueno. Tiene mucho recorrido, baja muchas veces a pedir la pelota, y casi siempre elige la mejor opción, en corto o en largo. Buena visión de juego y gran calidad para el pase, cuando se incorpora al ataque en segunda línea (como contra Egipto) hace mucho daño. Un jugador a seguir para el futuro. 

MEDIO CENTRO (IZQ) - 13 - Ricardo Clark (Houston Dynamo, EEUU, 26 años). El técnico sigue confiando en él a pesar de su temprana expulsión contra Italia en el primer partido. Diestro, juega como complemento de Bradley y le guarda la posición cuando éste sube. Corta estatura y aspecto liviano, técnicamente no es malo. No ha jugado nunca fuera de la MLS.

VOLANTE DERECHO - 22 - Benny Feilhaber (Arhus, DIN, 24 años). Brasileño de nacimiento, llegó a la liga danesa tras su paso por el Derby County inglés. Fue el sacrificado en el partido contra Egipto por la entrada de otro punta, pero tiene pinta de ser titular de nuevo contra España. Diestro, también puede jugar como medio centro, por lo que suele irse al centro a apoyar la jugada a veces. Centra bien y se incorpora bastante al ataque. 

VOLANTE IZQUIERDO - 8 - Clint Dempsey (Fulham, ING, 26 años). Ha jugado en prácticamente todos los puestos de ataque: en su club juega en la derecha, y aquí ha jugado ahí, en la izquierda, y como segundo punta. Futbolista de ataque con talento, diestro, técnicamente es el mejor junto con Donovan, pisa mucho el área rival y le pega bien al balón, pero es muy irregular y su carácter, a veces, le pierde. Fuera del campo, es conocido por su afición al rap. Cantó en un video promocional junto al fallecido rapero 'Big Hawk'. El gesto que hace señalando al cielo cuando marca va dedicado a su hermana pequeña, fallecida cuando él tenía 14 años. 

MEDIA PUNTA - 10 - Landon Donovan (Los Angeles Galaxy, EEUU, 27 años). El mejor futbolista norteamericano de la última década. Es el jugador en activo con más internacionalidades (112) en su país. Tras su paso por el Leverkusen hace unos años (jugó la Champions), probó con el Bayern de Munich el año pasado pero enseguida volvió a la liga norteamericana. Técnicamente bueno, visión de juego excelente, fantástico en el último pase y gran goleador (39 goles con su selección). Puede partir desde la banda, pero casi siempre tenderá a irse al centro. 

DELANTERO - 17 - Jozy Altidore (Villarreal, 19 años). Desde que llegó a España, sólo ha jugado seis partidos, y ha terminado cedido en el Xerez, donde tampoco tuvo oportunidades. Pero tiene muy buena pinta para el futuro. Es ya el jugador más joven de EEUU en marcar un hat-trick con la selección absoluta (lo consiguió contra Trinidad y Tobago, en abril). Una fuerza de la naturaleza de buenos movimientos, aguanta muy bien la pelota y cae bien a las bandas para abrir espacios. Buen rematador y difícil de marcar. Se ha ganado el derecho a ser titular con la selección absoluta, circunstancia para la que está preparado, (cosa que no le pasa, por ejemplo, a Freddy Adu, mayor que él, y que todavía no ha cumplido las expectativas).     

21 junio, 2009 - 23:27 - Pcom_cadenaser

El desastre italiano y otras cosas de la CONFECUP

Ha terminado la primera fase más rara de las siete ediciones que llevamos de la Copa Confederaciones, y queda la sensación de que este, aunque lo termine ganando España, seguirá siendo un torneo extraño, colocado como un calzador entre la Eurocopa y el Mundial, utilizado como rodaje organizativo de cara al Mundial. Es, además, una buena oportunidad para que la selección de Vicente Del Bosque pueda medir fuerzas contra Brasil en una más que probable final del torneo. Tras el desenlace del grupo B (casi surrealista), el miércoles a las 20:30 será la primera semifinal, España-EEUU; y el jueves a las 20:30 la segunda semifinal, Brasil-Suráfrica.

Debacle italiana

Lo primero que llama la atención es el naufragio de la selección italiana de Marcello Lippi a manos de Brasil (3-0), en un partido que solamente tuvo un color. Lo más triste fueron, sin duda, los últimos minutos, en los que la 'canarinha' levantó el pie del acelerador, compadeciéndose de su víctima, evitando hacer más sangre. La 'Gazzetta dello Sport', que tras la derrota contra Egipto tituló "Las momias somos nosotros", abre su página digital con un lacónico "Italia a tierra". Las palabras, quizá por lo reciente del asunto, no son tan duras.

Podrían serlo para un equipo desgastado, veterano y sin ideas, con algunos jugadores interesantes, que espera con impaciencia la llegada de una nueva generación de futbolistas, cuyos únicos exponentes parecen ahora mismo el delantero del Villarreal Giuseppe Rossi, el lateral del Inter Davide Santon, y el mediapunta de la Juventus Sebastian Giovinco. El virus está en varias zonas del campo, pero está más patente en la línea defensiva, formada en esta ocasión por Zambrotta (que no es el peor), Cannavaro, Chiellini (qué desastre de torneo el suyo) y Dossena. A partir de ahí, no tiene a nadie que se parezca en lo más remoto a Pirlo (De Rossi es su mejor centrocampista, pero cumple un papel más defensivo), y la delantera (Rossi, el único capaz de hacer algo distinto, fue suplente) suena a desgastada (Camoranesi, Toni, Iaquinta). 

Salvo hazaña de Irlanda, no peligra la presencia del vigente campeón en el próximo Mundial. El problema llegará cuando estén en el torneo. Aún así, con la versión más débil posible, seguirán agarrándose a su espíritu competitivo. Falta saber si con eso será suficiente para optar al título. 

Enfrente estuvo Brasil, que juega con otra careta distinta a aquella que le exige su historia, pero que, por contra, ofrece resultados. Ese equipo construido por Dunga, preocupado por las jugadas ensayadas y por sujetar al rival al centro del campo y salir a la contra, ya ha ganado una Copa América y camina con paso más o menos firme hacia el Mundial de 2010. Tiene menos talento que sus anteriores versiones, pero se conforma con ser un rival competitivo, y no le va demasiado mal. Ante España, en condiciones normales, debería sucumbir, pero sólo a los puntos.

Se desmorona Egipto y pasa EEUU  

Pero si un partido dejó un gran vencedor y una humillada víctima, el otro, el que sella la sorprendente clasificación de EEUU tras conseguir una victoria (aunque imponente, 3-0, sobre Egipto) no se queda atrás. Sufrió mucho la selección africana por la baja de cuatro de sus titulares (sobre todo Zidan y Moawad) y un equipo joven y serio le pasó por encima. Con goles de Davies, Bradley (buen centrocampista el del Moenchengladbach) y Clint Dempsey de cabeza, EEUU corrigió sus errores iniciales (sobre todo la derrota con Brasil, especialmente dura) y se clasifica para las semifinales. España, sobra decirlo, debería dejar en la cuneta el próximo miércoles a una selección que ha mostrado tres caras distintas en sus tres partidos de la primera fase.   

14 junio, 2009 - 19:53 - Pcom_cadenaser

El inaugural de la Confecup confirmó una sospecha

Bastaron 90 minutos de partido inaugural para ratificar una sensación previa al torneo: hay una distancia sideral entre el grupo A y el grupo B de un torneo extraño, colocado en medio de Eurocopas y Mundiales como una forma más de recaudar dinero por parte de la FIFA. No deja de ser un torneo internacional de selecciones y tiene su cosa ver los partidos, pero lo que también es esta Copa de las Confederaciones es una incómoda demostración que hay entre el fútbol de unas y otras partes del mundo.

Puede parecer una reflexión demasiado profunda, pero seguramente no sea así para los que han tenido la oportunidad de ver el Suráfrica 0 - Irak 0 que ha servido de pistoletazo de salidaPartido_infame_entre_Surafrica_e_Irak al torneo, que durará dos semanas. En este caso, el marcador es fiel reflejo de lo que se ha visto: dos equipos flojitos, a los que les cuesta un mundo construir juego, y que están a una distancia sideral de ser potencias futbolísticas. Suráfrica tuvo las mejores ocasiones (incluida una jugada increíble en la que Parker evitó un gol en la línea... de la portería rival) y mereció ganar, pero no hizo, ni mucho menos, un partido brillante.

El caso es que en un amistoso contra Polonia (que ganó 1-0) de hace una semana, Suráfrica me pareció un equipo interesante, que intentaba tocar la pelota siempre y con peligro en ataque. Hoy la sensación fue muy distinta, quizá por la ausencia de Pienaar, el mejor jugador surafricano, que arrastraba una lesión y que sólo ha podido jugar los siete últimos minutos de partido. Sin el centrocampista del Everton, los 'Bafana Bafana' han sido previsibles en sus jugadas de ataque, pese a lo cual han estado a punto de llevarse el partido (o lo que haya sido eso que ha terminado hace una hora y media).

Parker, que me gustó también en el amistoso, ha tenido una jugada de programa televisivo de Zapping que ha consistido en conducir el balón hasta tropezarse y caerse antes de llegar al área rival. Y el partido de Iraq, con un Mahmoud gris, no ha ayudado a mejorar la pobre sensación de un decepcionante arranque de Copa Confederaciones. Telé Santana, por su parte, arregló la ausencia de Pienaar colocando al lateral Gaxa como volante derecho, a Modise como falso volante izquierdo (es diestro, y abandonó siempre la banda) y a Parker como punta (contra Polonia había jugado en banda derecha). Y Milutinovic, por la suya, no hizo grandes cambios en su once inicial, en el que prácticamente no brilló ningún jugador.

Así de sosa fue la apertura de un torneo en el que, sin embargo, esperamos ver algunas cosas interesantes. A España, primero. Y el estreno del grupo B (sigo pensando que es un grupo igualado) después. Egipto no está bien (perdió el último partido de clasificación para el Mundial en Argelia por 3-1), pero tiene un buen equipo y va a ser un rival complicado para las dos grandes. Y la selección de EEUU ha demostrado haber crecido en los últimos años, y ahora tiene algunas cosas que le permiten optar a dar algún susto (Donovan, el mediocentro Bradley, o el central Onyewu, como rápidos ejemplos). Así que la previsión en el día inaugural es que nos vamos a encontrar con dos grupos muy desiguales: uno descaradamente liderado por España, que sólo pone en juego el segundo puesto; y otro competido y vistoso con dos gigantes (Brasil e Italia) y dos equipos competitivos (Egipto y EEUU) que están lejos de ser 'cenicientas'.

28 mayo, 2009 - 01:00 - Pcom_cadenaser

Dulce rúbrica a un año inolvidable

Hay gente que lo relacionará, y hay quien no. Yo lo voy a hacer. Empezó todo en junio, en Viena, con el triunfo de un estilo, que puso a fin a cuarenta y dos años de sequía. La selección española arrasó en la Eurocopa imponiendo un sello futbolístico al compás de dos de sus centrocampistas más insignes: Xavi e Iniesta. No era casualidad que la columna vertebral de aquel equipo se nutriera de jugadores del Barcelona. Un mes después, Josep Guardiola cogió el timón del equipo blaugrana con la fijación de imponer ese estilo a toda costa, que fuera reconocible la forma de jugar de su equipo, como instrumento indispensable para la victoria.

Tras conseguir así la Liga, y la Copa en España (con el partido del Bernabéu como mejor tarjeta de presentación) el Barcelona de Guardiola, en su año de estreno, ha puesto fin a eseBarça_campeón_de_Europa viaje en una noche que quedará guardada para siempre en la memoria del fútbol español. En Viena ganó el equipo que mejor fútbol hacía. Y, con el recuerdo fresco de aquello, en las competiciones españolas y en la Champions se ha impuesto el mejor. El fútbol que tiene en la posesión de la pelota su razón de ser. Aquél que se basa en el dominio, y la búsqueda ansiosa del balón cuando lo tiene el rival, cuanto más arriba mejor. El de los constantes movimientos entre los jugadores de ataque, el que incorpora a la fiesta a los laterales, ya se llamen Alves, Abidal, Sylvinho o Puyol. El que, dominando, es capaz de maniatar al contrario y desesperarle, hasta que solo le quede dar patadas fruto del desquicio.

Ese es el legado que queda de la obra que ha creado Guardiola, que dejó huella como futbolista y que ya ha marcado un hito como entrenador. Sólo se me ocurren elogios para la rúbrica fantástica a una temporada inolvidable. El Barça le pasó el rodillo al Lyon en octavos, dejó en ridículo al Bayern en cuartos, y arrancó el pase a la final en el último aliento en campo del Chelsea (el equipo que, sin duda, se lo ha puesto más difícil). Final que pensábamos muchos (me incluyo) iba a ser una lucha entre iguales. Mentira. Hasta el descanso nada más. A partir de ahí, evaporación total del Manchester. 

Y eso que, al primer minuto, el que avisó antes fue Cristiano, con un violento tiro con la derecha que rechazó como pudo Valdés. Nada de esperar atrás; el Manchester camaleónico salió con las lineas adelantadas a tener la pelota. A buscar un golpe de efecto que les pusiera en ventaja. El siguiente aviso fue del Barça, que en su turno no perdonó. Andrés Iniesta (estaba pensando calificativos al partido que ha hecho, sigo intentándolo) se dio la vuelta a unos diez metros del área, y ahí no hay antídoto que valga. Es imposible de parar. Sirvió un regalo de pase a Eto'o, que encaró a Vidic, le recortó, y golpeó con el empeine al primer palo ante Van der Sar. Fue lo mejor de una primera parte que enseguida rebajó el ritmo. Era como si ninguno de los dos quisiera meter la directa, un pacto tácito hasta el descanso, momento en el que el Manchester debía hacer un cambio. No funcionó en Roma lo que sí había dado resultado en Londres: Cristiano en punta, Park a su derecha y Rooney a su izquierda, con Carrick, Anderson y Giggs (más adelantado) por detrás. Se atrevió Ferguson a discutirle el dominio del juego al Barça, pero eso solo duró exactamente nueve minutos. Y era hora de tocar alguna tecla. 

Así que del vestuario salió Tévez en lugar de Anderson para afrontar una interminable segunda parte. Dio igual, porque el Barça comenzó a disfrazarse de Barça. Un tiro de Henry, a los tres minutos, fue la primera de las siete ocasiones en las que el equipo de Guardiola, de Iniesta (sigo buscando adjetivos), de Messi_celebra_el_segundo_gol_en_Roma Xavi, de Valdés, de Puyol, de Piqué (menudo central ha dejado escapar Ferguson), de Touré, de Sylvinho, de Busquets (en un año de jugar con el 'C' a la final de la Champions), de Messi, Eto'o, Henry, Keita y Pedro, asedió la portería de Van der Sar. Entre medias, Xavi se soltó con un pase milimétrico a la cabeza del 'pichichi' de esta Champions, que hizo un escorzo imposible en el único remate que nos faltaba por descubrirle: el de cabeza. 2-0, como paso previo a la celebración. Aún tuvo dos buenas oportunidades de agrandar la distancia el Barça, impasible ante el éxito hasta que Busacca (su único lunar fue el perdonar la expulsión a Scholes por una entrada criminal a Busquets) señaló el final del partido. Daba igual que el Manchester terminara con cinco delanteros sobre el campo. No lo sabíamos pero, era, por lo visto, una victoria inevitable.

Todo lo demás que se puede decir son halagos. Menuda papeleta para el nuevo Real Madrid de Florentino, (que según ha adelantado José Ramón de la Morena en El Larguero, tiene firmado a Pellegrini como entrenador y a Kaká como primer fichaje). Será curioso ver cómo el otro grande del fútbol español intenta derribar del pedestal al que ahora mismo es, sin discusión, el mejor equipo del mundo. El Barcelona de Guardiola, que en esta asfixiante noche de Roma, ha escrito una página brillante en el Olimpo futbolístico. El triunfo de un estilo que, según parece, todavía no ha dicho la última palabra.

26 mayo, 2009 - 23:35 - Pcom_cadenaser

Ferguson, la Champions y las pieles del campeón

Es una foto propia de un reportaje: el técnico, sonriente, recostado sobre un sillón gris, con la pizarra estratégicamente colocada detrás de él; a la izquierda, las fotos de familia con su mujer, Cathy, y sus tres hijos; algunos papeles concienzudamente ordenados junto a un periódico doblado por la mitad sobre la mesa y, en primer plano, en todo su esplendor, majestuosa y reluciente reposando sobre la moqueta, la Copa de Europa ganada en Barcelona al Bayern de Munich.

Se trata, efectivamente, de un reportaje que publicó la revista oficial de la Champions el pasado mes de febrero, íntegramente dedicado a Sir Alex Ferguson y su fijación por el trofeo de clubes con más prestigio del mundo. Se titula “La obsesión majestuosa”, y relata las sensaciones del  escocés en cada de uno de los partidos que le han marcado en la competición, comenzando por la final de 1960, que el Real Madrid ganó (7-3) al Eintracht de Frankfurt en Glasgow, y queGol_de_Puskas_RMadrid7_Eintracht3 Ferguson presenció con 19 años como jugador de un equipo llamado Queen’s Park (el club más antiguo de Escocia).

Habíamos visto al Eintracht en la semifinal eliminar al Glasgow Rangers por 12 a 4 en la eliminatoria, y pensamos que los alemanes serían favoritos. Nos equivocamos”, dice Ferguson sobre la final más espectacular en la historia de la Copa de Europa. “Tuve suerte de estar allí”, le contesta al periodista con gesto orgulloso. Ese fue el pistoletazo de salida para él, a partir de ahí soñó con más fuerza si cabe con ser, algún día, campeón de Europa.

 

El primer avance llegó cuando, veintitrés años después de ver a Di Stefano brillar en Glasgow, le tocó enfrentarse a él, entonces entrenador del Real Madrid, como técnico del Aberdeen, en la final de la Recopa de 1983, en el estadio Ullevi de Goteborg. Victoria por 2 a 1, con goles de Black, y de Hewitt en la prórroga. Fue el último título europeo ganado por un equipo escocés, y la tarjeta de presentación a Europa del Ferguson entrenador. Volvería a ganar ese título con el Manchester en el 91 (contra el Barça, precisamente, de nuevo 2 a 1), pero sólo era un medio para llegar al fin.

El fin tuvo escenario (Barcelona), fecha (26 de mayo de 1999) y el desenlace que todos conocemos, en el partido contra el Bayern que nadie podrá olvidar. Y menos el técnico, que vio  recompensada (que no saciada) su obsesión por la ‘orejuda’. De la final de Moscú, el año Van_der_Sar_para_el_penalti_decisivo_a_Anelka pasado, (segunda estación del trayecto, para la que hicieron falta ocho años de espera), Ferguson recuerda especialmente un detalle: la cara de Van der Sar hacia su portería antes del penalti que le tocaba lanzar a Anelka. “A la mitad del camino, le vi sonreir, y supe que estaba convencido de que ganaríamos el trofeo”. Fue la segunda final de Champions jugada, y ganada por el Manchester de Alex Ferguson. Y este miércoles, sin compás de espera, llega la tercera en Roma, en la que el Manchester puede convertirse en el primer campeón que repite título con el nuevo formato.

 

Así que, de nuevo, su equipo le da la oportunidad al entrenador de Govan de renovar su ambición. “El Real Madrid tiene nueve Copas, así que es un objetivo lógico, que merece la pena perseguir”, comenta echando las cuentas. Para conseguir reducir la diferencia entre el Real Madrid y el Manchester en cuanto a títulos, hay pocos entrenadores que conozcan tan bien las armas y los medios de los que disponen para lograrlo. “Lo tiene todo. La sabiduría, la experiencia y, sobre todo, el hambre. Siempre quiere ganar. Quiere ser el mejor”, le define Ole Gunnar Solskjaer, el actual entrenador del equipo reserva y autor del gol que valió el título de 1999.

 

Una vez más, Sir Alex tendrá que elegir. Esta vez no parece ser una cuestión de futbolistas, con la salvedad del estado de Rio Ferdinand, al que todo el mundo en Inglaterra da como titular sin ningún lugar a la duda. Como contra el Arsenal en el Emirates, Cristiano Ronaldo partiría comoPark_Anderson_Rooney_y_Evra punta (posición en la que es más difícil de marcar, porque está continuamente desplazándose y abre espacios a sus ‘escuderos’), con Ji Sung Park a su derecha y Rooney a su izquierda. Carrick y Anderson serían fijos en el centro del campo, junto con Giggs (que tiene más opciones de ser titular que Scholes), y las otras cuatro posiciones fijas serían para Van der Sar, O’ Shea, Vidic y Patrice Evrá, (al que le tocará sujetar de nuevo a Messi, nada menos).

 

Los cromos, por lo tanto, parecen decididos. Lo que falta saber es la piel que se pondrá el Manchester United, que goza de una demostrada capacidad para cambiar de registro sin alterar su nivel de éxito. Quitando el doble empate en la fase de grupos con el Villarreal, sólo en el partido de Old Trafford contra el Oporto dio la sensación de sentirse desbordado. Y fue porque se encontró una actitud en el rival que no esperaba: el Oporto no le esperó atrás, prudente y temeroso, sino que salió a quitarle la pelota más allá de su campo y a llegarle de todas las formas posibles, y cuantas más veces mejor. Eso mareó al Manchester, que llegó, no obstante, a ir por delante en el marcador.

 

Pero, salvo esa incómoda excepción, siempre ha sido el Manchester el que se ha impuesto en el planteamiento ante su rival. Siempre ha salido victorioso de la batalla táctica. Pasó en San Siro, donde todo el mundo esperaba un equipo replegado, metido atrás, obsesionado con tapar espacios en el centro del campo. Incluso Mourinho dudó en rueda de prensa que el Manchester fuera capaz de salir al ataque en un partido como ese. Se equivocó, y Ferguson le ganó la Ronaldo_y_Ferguson partida. Volvió a pasar en el Emirates, (resbalón de Gibbs aparte), en un encuentro que Evra definió como de “hombres contra niños”. También le ha salido bien la propuesta más conservadora, como en la eliminatoria de semifinales contra el Barça de la pasada temporada, y en algunos momentos de esta (como tras el gol de Ronaldo en el 0-1 de O’Dragao), donde se ha visto a un equipo preocupado por tapar huecos y vigilar su retaguardia.

 

Ahí está la duda. Sabiendo que es capaz de colocarse un traje u otro, ¿cuál se pondrá al inicio en el Olímpico? ¿Saldrá a esperar al Barça, y a apretar a Xavi y a Iniesta cuando entren en contacto con el balón; o cometerá la osadía de tratar de quitarles la pelota? ¿Le dará la oportunidad a los del centro del campo de intentar tocar, o será un constante puente aéreo entre Ferdinand-Vidic y el aguante de Ronaldo? ¿Adelantará mucho la defensa, o sabiendo lo flojo que es Van der Sar con los pies, preferirá juntarse del centro del campo para atrás tapando todo lo que pueda? Son interrogantes que deja un equipo camaleónico, antes de pelear por darle a su entrenador algo que pueda aliviar su interminable ambición. ¿Quién quiere jugar a adivino?

23 mayo, 2009 - 18:54 - Pcom_cadenaser

Primer día de gloria deportiva para la Volkswagen

No son buenos tiempos para la industria automovilística, y no lo eran para el aficionado al fútbol de Wolfsburgo hasta hoy, día en el que, por primera vez en la historia, el equipo de la ciudad, del que la compañía Volkswagen es propietario al 100%, se ha proclamado campeón de la Bundesliga alemana en contra de los pronósticos previos a la temporada. Es la primera alegría deportiva que le da a su dueño un equipo acostumbrado a defraudar en los últimos años. 

Por mucho dinero que entrase, la máquina de fútbol de la Volkswagen ha estado gripada hasta hoy, y su éxito tiene, entre todos los demás, un nombre propio. El de Felix Magath, histórico volante zurdo del Hamburgo de los 80, cuya carrera como entrenador tiene pinta de brillar incluso más que la del futbolista. Tras pasar por los banquillos de Bremerhaven (regional), de 'su' Hamburgo, de Nuremberg, Werder Bremen y Eintracht, Magath cogió al Stuttgart, lanzó la carrera de jugadores como Hinkel, Fernando Meira, Hleb, Kuranyi o Lahm, y metió al equipo en la Champions. Eso le llevó al Bayern de Munich, con el que levantó 2 ligas, 2 copas y una Copa de la Liga.

Pero a pesar de sus ferreos métodos, su conocido amor por la disciplina y su capacidad de construir buenos equipos de fútbol, Magath chocó con la granítica presencia de Uli Hoeness, un incómodo obstáculo para el principal objetivo del técnico de Aschaffenburg: tomar todas las decisiones; entrenar, fichar y gestionar. El dinero de la Volkswagen le ofreció esa oportunidad a Felix Magath en el verano de 2007, y el entrenador, que se marcha al Schalke este verano (buscando la senda del dinero), ha tardado menos de dos años en darle al Wolfsburgo la primera gran alegría de su Historia.

La rúbrica (5-1 al Werder Bremen, con dos goles de Grafité, uno de Dzeko, otro de Misimovic, y otro de Prodl en propia puerta) no ha sido menos contundente que otras exhibiciones previas (como la del Bayern, también 5-1) de un equipo de paso irregular (siete derrotas y seis empates), con una capacidad demoledora para hacer gol (80 en 34 partidos) y una disciplina táctica que no siempre le da buenos resultados. Su predominancia ofensiva queda demostrada si repasamos los nombres destacados de su temporada, el de sus tres atacantes: el mediapunta Misimovic; y los delanteros Dzeko y Grafité, que han metido 54 tantos entre los dos.

Es curioso el caso de Grafité, que a sus 30 años está apurando sus últimas temporadas como profesional tras su paso por Brasil (Sao Paulo y Gremio, entre otros), Corea (cedido al Aniang Cheetahs) y el Le Mans francés. Llegó a Wolfsburgo a mediados de la temporada pasada de la mano de Magath, al que ha devuelto la confianza con cifras: 39 goles en 47 partidos (entre los cuales las videotecas guardarán uno antológico, de tacón, al Bayern de Munich). Y si el entrenador ha servido para lanzar la carrera de algunos de sus jugadores, el exponente de este año es, sin duda, Edin Dzeko (bosnio, 23 años), que puede tardar más bien poco en salir del equipo tras el temporadón que se ha marcado (aunque tiene contrato hasta 2011). Magath vio algo en ese chico de 1'92 que jugaba en el Teplice checo, y lo metió en su proyecto hasta convertirlo en uno de los delanteros con más futuro del fútbol europeo. Estético en los movimientos a pesar de su envergadura, bueno abriendo espacios y llegando desde atrás, fantástico asistente y cada vez más peligroso en el remate, y un evidente peligro por arriba, Dzeko es seguido de cerca por varios grandes del Continente. 

Ellos tres (Misimovic, Dzeko y Grafité) son algunas de las adquisiciones de Magath en sus dos temporadas en la Baja Sajonia, contando con otras como las incorporaciones del portero Benaglio, el central Barzagli, o el volante Josué (buen mediocentro defensivo), entre los 38 fichajes del entrenador alemán (por un importe total de unos 45 millones de euros), a cambio de la salida de otros 40 futbolistas en ese mismo tiempo.  

Así que ahora, al Wolfsburgo, embrión deportivo de la factoría Volkswagen, le toca la papeleta de compaginar la defensa del título doméstico con su estreno en la Champions League, de la mano de un nuevo técnico (suena Armin Veh, ex del Stuttgart), a partir de un nuevo proyecto. Pero eso les preocupará a partir de junio, porque ahora lo que toca es disfrutar de su primera gran alegría, que ha tardado en llegar más de sesenta años.

18 mayo, 2009 - 20:28 - Pcom_cadenaser

El Girondins sueña con el 99

Diez años después, el Girondins de Burdeos puede volver a alzar el título de campeón de la Liga francesa. Lo tiene prácticamente al alcance de la mano, después de la victoria del Olympique de Lyon (que no podía revalidar su título, pero cuya plaza en Champions estaba amenazada) en campo del Olympique de Marsella, el domingo por la noche (1-3), y de la victoria del equipo bordelés en casa, frente al Le Mans (3-2) el sábado por la noche.

Ahora, a falta de dos jornadas, el Girondins es líder por primera vez en toda la temporada, con tres puntos de ventaja sobre el Marsella, y un gol más de diferencia que los de Gerets (en Francia, tiene prioridad la diferencia general de goles en caso de empate a puntos). Es decir, haga lo que haga el Olympique de Marsella, el Girondins sería campeón sacando una victoria y un empate en los dos últimos partidos, cosa que parece factible si tenemos en cuenta dos circunstancias: que los chicos de Laurent Blanc llevan nueve victorias consecutivas en la Ligue 1; y que el calendario no es precisamente cruel con ellos (recibe al Monaco el próximo fin de semana, y en la última fecha visita al Caen, que casi seguro se estará jugando el descenso). 

Sería el segundo título para un equipo cuya época más recordada fue la de Zidane (mediados de los noventa, su última temporada allí fue en el 96). Tres años después de la marcha de Zinedine, el Girondins fue campeón de Liga con una plantilla en la que estaban dos españoles: el lateral Torres Mestre (que además era titular) y el delantero Iván Pérez (que llegó en el mercado de invierno). De aquella formación solo se mantienen en el actual equipo el portero Ramé, y los dos asistentes del técnico, Dominique Dropsy y Eric Bedouet (entonces ayudantes de Ellie Baup, que era el entrenador). También jugaban en aquel Girondins, entre otros, Musampa, Micoud, Diawara y Laslandes, y comenzaba su carrera un jovencísimo Pascal Feindouno (tenía 18 años).  Y ese verano se habían marchado de allí Papin, Luccin, o Ricardinho, que no pudieron participar en el triunfo.

Esta versión de Laureant Blanc es más talentosa que aquella de Baup, y el motivo tiene nombre propio: Yohann Gourcuff, al que hay muchos que le vemos cosas de Zidane cuando tenemos la suerte de verle jugar al fútbol. Gourcuff, que volverá al Milan a final de temporada (falta que le dejen jugar), es primordial en este Girondins de Burdeos, que se mueve al ritmo que marca su mayor figura. En cualquier acción de ataque que pueda imaginarse en un partido de fútbol puede Gourcuff ejercer de protagonista: sacar una falta o rematarla; poner un centro o esperarlo; un tiro de media distancia; una jugada que requiera desborde; un pase entre líneas o al espacio para aprovechar la llegada de un compañero... cualquier acción que se nos ocurra puede tener como activo a Yohann Gourcuff.

A su alrededor aparecen algunos atacantes de talento (Chamakh, Gouffran, el ex 'red devil' Bellion o el rápido Wendel), un buen rematador como Cavenaghi, un veteranísimo portero como Ramé y dos medio centros interesantes como el francés Alou Diarrá (otro de la estirpe) o el brasileño Fernando Menegazzo. Un equipo que, tras unos meses de titubeos (irregular en la Liga, tercero en el grupo de Champions con Chelsea y Roma y eliminado de la UEFA en el último minuto del partido de vuelta por el Galatasaray) ha llegado al tramo final en un excelente estado de forma que le permite colocarse en una posición privilegiada para soñar con su segundo título, una década después.

Sería un premio merecido para Blanc que, después de una exitosa carrera como futbolista, aparece en el horizonte como un entrenador que puede marcar una época en el fútbol francés. Ganar los dos últimos partidos de Liga y alzar su primer título importante como director técnico (tiene una Supercopa de Francia del año pasado) sería una inmejorable forma de comenzar. Lo que pase el año siguiente, (algo tan incierto como el futuro de Claude Puel, el hombre bajo cuya dirección ha perdido el Lyon su hegemonía de títulos) ya se verá.

16 mayo, 2009 - 00:07 - Pcom_cadenaser

La Bundesliga mantiene la emoción en Europa

Si todo va normal, las tres grandes ligas de nuestro Continente sabrán durante este fin de semana el nombre de su campeón: el Barça tiene en la mano la liga española (incluso sin jugar, si no gana el Real Madrid en Villarreal el sábado, se la llevaría; si el Madrid gana, le vale con empatar en Mallorca el domingo); el Manchester acaricia la Premier (le vale un empate en casa contra el Arsenal, el sábado a las 13:45, TVE anuncia el partido EN DIFERIDO por la tarde); y el Inter coronará la Serie A con una derrota del Milan en campo del Udinese el sábado (20:30), o bien una victoria propia en casa contra el Siena el domingo (20:30).

Afortunadamente, los dos campeonatos que están justo por debajo en nivel de esos tres, las ligas francesa y alemana, van a aportar la cuota de emoción que les falta esta vez a los 'tres grandes'. En Francia, salvo milagro inesperado, habrá un campeón diferente al de los últimos siete años. A falta de tres jornadas, el Lyon tiene muy complicado mantener su hegemonía, al estar a siete puntos de los dos líderes, Olympique de Marsella y Girondins de Burdeos, que se van a dar de tortas por su trono. Este domingo (21:00) hay un tremendo Olympique de Marsella-Olympique de Lyon que puede comenzar a aclarar las cosas (el Burdeos recibe al Le Mans el sábado a las 18:00). 

Pero donde se va a dar, sobre todo, el final soñado por cualquier aficionado neutral va a ser en la pujante Bundesliga alemana. Casi se agradece que los equipos de arriba hayan sido tan irregulares e imprecisos que han provocado un final de auténtico infarto: cuatro aspirantes al trono del Bayern, a falta de dos jornadas para el final.

Aquí os dejo un cuadro con la clasificación actual de la Liga en Alemania, y los emparejamientos de las últimas dos jornadas, a disputar este fin de semana (sábado 16, todos los partidos a las 15:30) y el próximo (sábado 23, mismo horario).   BUNDESLIGA 08-09 LUCHA POR EL TITULO

Gracias a la 'caraja' del Bayern de Munich durante la segunda vuelta del campeonato, el que primero tiene en su mano ganar la Copa es el Wolfsburgo que entrena Felix Magath. El ex técnico de Stuttgart y Bayern ha construido un equipo sin jugadores de primera linea (todavía) que juega de memoria, que busca la iniciativa y el ataque pero que se defiende con orden cuando tiene que hacerlo (bueno, lo intenta). En teoría, por su esquema, juega con un media punta, pero en la práctica no lo necesita, porque todos (o casi todos los goles) llevan la fábrica de sus delanteros: el brasileño Grafite, que a sus 30 años está haciendo la temporada de su vida; y el bosnio Dzeko, un gigantón de depurada técnica y muchísimo futuro (23 años) que va a tardar bien poco en salir de ese equipo. Es fácil: uno de ellos se encarga de dar el pase, y el otro de hacer el desmarque y meterla para adentro; se van turnando, y no les va mal: llevan 46 goles entre los dos en la Liga. Por detrás de ellos juega Josué, internacional con Brasil que cumple bien su trabajo como pivote defensivo, y atrás tienen a Barzagli, internacional italiano. En su contra está el peso de la historia: el equipo de la Volkswagen es el único de los cuatro candidatos que no ha ganado nunca la Liga alemana.

El segundo en discordia es el propio Bayern, al que la marcha de Klinsmann le ha sentado estupendamente. En cierto modo, la temporada del Bayern de Munich ha sido como la del Chelsea: tenía un técnico que hacía cosas muy raras (Klinsmann-Scolari) y cuando le ha echado y ha contratado a un tipo sensato (Heinckes-Hiddink) al equipo le ha cambiado radicalmente la cara. Cómo de irregular habrá sido la temporada para que este Bayern tenga opciones serias de ganar la liga. Ahora bien, este Bayern, (sólo unas semanas después) es distinto al que vimos contra el Barça. Ahora Van Bommel es el único medio centro defensivo; por delante de él, el pasado fin de semana jugaron Swensteiger, Sosa, Ribery, Toni y Podolski (del que hemos redescubierto que existe después de la marcha de Klinsmann). Mismas caras, distinta imagen. Y sigue jugando Butt y queda desterrado Rensing. Así que hay que tomarse en serio a este Bayern para la recta final (termina contra un rival directo, como se ve en el calendario).

Y los otros dos aspirantes, que esperarán un pinchazo de los líderes, son el Hertha de Berlín y el Stuttgart. El Hertha, entrenado por el suizo Lucien Favre, se mantuvo primero durante todo el mes de marzo, pero cuando sintió la presión de estar arriba, perdió tres partidos seguidos. Quitada la presión de ser líder, volvió a ganar. Tiene dos buenos delanteros (Voronin, cedido por el Liverpool, y el serbio Pantelic) que no juegan juntos; al zurdo Cícero en el centro del campo y su compatriota Rafael en la media punta; y defensas reconocibles y veteranos como Friedrich, Simunic o Cufré.

Mientras, el Stuttgart va tan de tapado que su entrenador, el gran Markus Babbel, ha reconocido que se conformaría con ir a la UEFA (va el 5º, y están cuartos). Las declaraciones teñidas de pañal se pueden entender mirando el calendario, que señala el Allianz Arena como punto final de la temporada para el Stuttgart. No está mal lo que ya ha hecho un equipo que llegó a estar undécimo en la tabla a finales de noviembre, y ahora tiene opciones de ganar la Liga (cosa que hizo hace dos años con Magath en el banquillo). El faro más brillante es Mario Gómez (23 goles), y junto a él se alternan el brasileño Cacau (golazo al Schalke entre semana) y el rumano Maricá (que metió otro que dio la victoria en ese partido, precisamente). Aparte de la zurda de Hitzlsperger, en este Stuttgart permanecen otros veteranos 'del metal' como Lehmann, Bouhlarouz o el suizo Magnin.

Y, aparte de estos cuatro, es posible que alguien meta en el saco también al Hamburgo, 5º a 5 puntos del líder, que todavía cuenta con opciones matemáticas para ser campeón (si pierden los tres primeros el siguiente partido, y el cuarto no gana). Por aquello de mantener un poco la seriedad, me vais a permitir que yo lo deje al margen.

Sobre este blog

En Carrusel Deportivo nos gusta mucho el fútbol. Nos apasiona. Por eso, y partiendo de una sección que analizaba jornada a jornada la Liga de Campeones durante el último año, nace este blog conducido por Fernando Evangelio, para comentar, analizar y compartir con vosotros las opiniones sobre el fútbol de todo el mundo.

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