Por Roberto García

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Pretty Vicious – Cave Song

Brad Griffiths (17 años); Thomas McCarthy (18 años); Jarvis Morgan (17 años) y Elliot Jones (16 años). Este último nació cuando se fundo Google, es decir, antes de ayer. Y habiéndolo mencionado haced la prueba, teclear Pretty Vicious en el buscador. Todas las entradas les vinculan con radios tan prestigiosas como la BBC 1 o XFm Radio y adjetivos como ‘grupo revelación’, ‘nuevo artista del día’, ‘gran expectación’ o ‘hottests new band in the UK’. Cuatro galeses, de Merthyr Tydfil, vistiendo Fred Perry y de innegable comparación con The Libertines. Esperemos que cuenten con una cabeza mejor amueblada que Pete Doherty y con algo de su brillantez. Incluso algo de su locura. Todo con sentido común. Con padrinos como los cazatalentos musicales Zane Lowe o Huw Stephens, seguro que van a sonar muchos. De momento te los ponemos en #LaMúsicaDeCarrusel.

Babyshambles – Delivery

Y en 2003 descanso Pete Doherty. Descanso de The Libertines y formó Babyshambles para dar salida a su caos mental y comportamiento salvaje. En 2004 fue expulsado de su primer proyecto y se centró en este último. Desde entonces los tabloides británicos han sido de Pete. Por las drogas, escándalos, Kate Moss y por su música. Porque es indudable que talento tiene. De no ser así sería incomprensible que varios sencillos de Babyshambles fueran número uno de las principales listas inglesas, como ‘Killamangiro’ e incluso antes de ser estrenados, como en el caso de ‘Fuck Forever’. ‘Delivery’ está incluido en su álbum ‘Shotter’s Nation’.

Phoenix – Lisztomania

Aparecen de vez en cuando. Son como las lluvias de perseidas, eclipses o cometas. No hay muchos. Son exclusivos, pero cuando aparecen todos hablamos de ellos. Son esos discos que valen desde la primera hasta la última canción. En los que no se toca el FFWD (fast forward) ni se pone el Repeat en una canción porque todas son buenas. Apareció en 2009 el ‘Wolfgan Amadeus Phoenix’ de esta banda francesa de pop-rock electrónico con nombre de ave mitológico: Phoenix. Lo abre ‘Lisztomania’ y le siguen otros 33 minutos imprescindibles. Corto, sí, pero como ilustra la portada, es un bombardeo de diez temas que minan el cerebro de melodías.