El portugués cuenta en una entrevista al diario luso ‘Público’ cómo pasó de cantar “blancos, llorones, saludad a los campeones” a su enemistad con Josep Lluis Núñez para fichar por el Madrid

“El culpable de mi fichaje por el Real Madrid fue José Lluis Núñez. Corría el año 2000; estábamos en medio de la Eurocopa de Bélgica y los Países Bajos, cuando un señor, Florentino Pérez, se interesó por mi contratación. Él decía que sería candidato a las elecciones del Real Madrid, el eterno rival del Barcelona. Aseguraba que si ganaba y era presidente, yo sería jugador blanco.

Pero antes de toda la operación tuve la posibilidad de fichar por un equipo italiano que pagaría mi cláusula de rescisión. Esto me lo contó José Veiga, mi representante futbolístico. Ahí hablamos con Núñez, presidente saliente ese mismo verano del club

-“Lo único que buscas es que te mejore el contrato; haz lo que te dé la gana” Esto me dijo el presidente. Pero yo le advertí: -“No te estoy mintiendo, me voy”.

Ya en plena Eurocopa, Veiga me cuenta la propuesta de Florentino. Según habían hablado podría pagar mi cláusula de 60 millones de euros. Yo, que dudaba de todo, volví a hablar con Núñez y le dije que si dudaba de mi palabra; me respondió: -“No dudo en absoluto. Ellos que paguen el dinero y tú te vas”. Me puse furioso.

Aunque pasaros los días, yo seguía caliente e irritado porque no me valoraran los responsables del club. Le dí órdenes a Veiga de que negociara.

Decididos a tomar la propuesta de Florentino Pérez, firmamos un preacuerdo con ellos por la que si alguna de las partes se echaba atrás pagaría a la otra 5.000 millones euros como indemnización. Quien asumió esta responsabilidad fue mi agente, Veiga, que en el caso de no ir él pagaría la cantidad.

Finalizada la Eurocopa yo estaba de vacaciones en Cerdeña. Joan Gaspart era el nuevo presidente del Barcelona y Florentino ganó la presidencia del Madrid. Ahí comenzaron las negociaciones.

La misma noche que Florentino fue elegido por los socios como nuevo mandatario se metió en un avión con su equipo y mi agente y fueron a verme a Cerdeña. Llegó el momento de la decisión pero yo continuaba indeciso. Recibía presiones de todas partes, también de Joan Gaspart.

Me presionaron incluso a través de mi familia. Finalmente me decidí, viajé a Lisboa y firmé un documento en el que pasaba a asumir toda la responsabilidad del contrato, eximiendo a mi representante.

Esta es la historia verídica de mi fichaje. El Madrid depositó los 60 millones y me presentaron como nuevo jugador y el 10 a la espalda. Estaba muy asustado ese día. Al poco tiempo comprobé las ventadas de ser madridista; nunca me arrepentí de venir a este equipo, que era el más grande. También fue por una cuestión de prestigio”