Roma no es Londres. El Olímpico capitalino no es Wembley. Y ahora, las incógnitas no son excusas para intentar desequilibrar en los días previos. La final de la Champions de hace dos campañas en suelo italiano entre Barcelona y Manchester United, es un precedente demasiado cercano en el tiempo como para lanzarse a pronósticos sorprendentes. La base sigue siendo la misma en ambos equipos; las sensaciones, francamente similares a las que rodeaban aquella final. Solo hay ligeros cambios.

El Manchester United sigue siendo campeón inglés como aquel mes de mayo de hace dos campañas, sigue articulando su ataque en torno a la figura del caracterial líder Wayne Rooney e incluso mantiene la base defensiva (Van Der Sar, Vidic, Ferdinand, Evra) que le hace ser el equipo menos batido de toda la Champions. Sin embargo, hay detalles que trastocan lo vivido en Roma: más experiencia, más solidez, más agrupación de ideas y un sentimiento colectivo insuperable durante todo el año.

Los Red Devils han perdido a Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez. El primero era la estrella, el goleador, el icono del renovado proyecto del incombustible Alex Ferguson y el mito que coronaba la propuesta de un club gigante que volvía a estar entre los más grandes. Su venta respondía a la necesidad de aligerar deudas pero, sobre todo, de no ceder en el orgullo como entidad. Si Cristiano solicitaba su marcha, nadie iba a obligarlo a mantener su estatus en Old Trafford, ya que consideran que la sola idea de dudar, es un insulto. Todos conocemos las liturgias y romances del fútbol inglés.

Tévez, por el contrario, jamás encontró el cariño de Ferguson. Hoy es estrella en el vecino, un Manchester City adinerado donde nadie ha ofrecido mayor rendimiento que él. El técnico escocés no valoraba su sacrificio, sus goles, su pelea constante ni su carácter ganador, las cualidades que hoy le colocan entre los mejores del mundo. En aquel United era solo un secundario ofensivo tras Rooney y Cristiano, representando únicamente una alternativa de ataque más.

Sin dos de sus estrellas, el hueco no ha sido ocupado por nadie pues el poder mediático y estadístico del luso y del argentino, apenas puede ser maquillado. Lo ha intentado ‘Chicharito’ Hernández, la gran atracción de la campaña en la Premier y una de las grandes noticias positivas del año. Sin embargo, lo que sí ha ganado el United es espíritu de unión. Sin estrellas consolidadas pero sí con un sentimiento mucho más arraigado, Nani, Berbatov, Park, Valencia, Van Der Sar (que se retira en Wembley) o Carrick, son grandes elementos dentro de un esquema ganador que ha perdido velocidad en sus acciones pero que sigue manteniendo una electricidad envidiable. Roma no es Londres, pero el United seguirá siendo competitivo.