Hay que ver lo rápido que le puede cambiar la vida a uno. O, en este caso, lo rápido que le ha llegado la muerte a Xavi Tondo. Lo conocí en una Vuelta a Asturias, cuando él se ganaba la vida en un equipo portugués y logró el triunfo en el Naranco.

Esta mañana, la noticia no tardó en llegar a Italia. Como era jornada de descanso para los corredores, Lekuona y yo habíamos pensado hacer una ronda por los hoteles de los equipos con españoles. Primero, a la rueda de prensa que Euskaltel convocó para las 13:00 horas y, después, enganchar con otra de Contador, que comenzaba a las 15:00. Desde España, uno piensa que todos duermen en hoteles cercanos, junto a la prensa… La realidad es que puede haber más de 100 kilómetros entre la localidad donde descansa el Saxo Bank y la del cuartel general del Lampre.

A las 11:30, a punto de subirnos ya al coche, nos enteramos de lo de Tondo. Parece que la mala suerte se ha cebado con el ciclismo. Hace unos días fue la muerte de Weylandt, en la Vuelta ocurrió lo del auxiliar del Sky y ahora esto. Por supuesto, cambiamos los planes.

A mí me tocó quedarme en el hotel del Movistar, mientras Lekuona buscaba reacciones de Igor Antón, Mikel Nieve… No hace falta describir mucho la escena para que cualquiera pueda imaginarse el ambiente que había. Cubrir un fallecimiento, de un deportista o de cualquier persona, no es agradable. Ni sus amigos tienen ganas de hablar, ni tú de molestar, pero al final creo que la gente debe saber quién era Xavi Tondo y escuchar, de boca de quién lo conocía, lo bien que caía en el pelotón. Los auxiliares y sus compañeros deambulaban por los exteriores, bajo un sol que apretaba como nunca en este Giro (precisamente en la jornada de descanso), y hablaban por el móvil con sus amigos, con sus familiares, sin saber muy bien cómo una desgracia, un cúmulo de malas casualidades, pueden acabar con la vida de una persona sana de 32 años.

Al final habló Unzúe, el manager general del Movistar. A él le tocó explicar todo, describir la escalofriante escena que vivió Beñat Intxausti, en medio de un grupo de periodistas españoles que nos juntamos en el hall del hotel y que, más que una rueda de prensa, improvisamos una conversación de lamentos, tristeza e incredulidad. También nos acercamos a ver a Alberto, aunque Jacinto, su jefe de prensa, ya nos había dicho que suspendía la rueda de prensa. Y, por supuesto, hablamos con Purito, catalán como Tondo. Era el más tocado de todos, lo conocía desde pequeño: habían corrido juntos, habían crecido juntos y habían soñado juntos. Xavi se quedó a poco más de un mes de cumplir uno de ellos: debutar en el Tour.

Mañana, antes de la crono que parte de Belluno y que finaliza en Nevegal, se guardará un minuto de silencio. Y todos sabemos que dentro de unos días, o dentro de unas horas, ya no se hablará de Tondo, porque la vida sigue y, muchas veces, es dura con los recuerdos. Yo recuerdo que ganó la Vuelta a Castilla y León, y una Vuelta a Portugal, y una etapa en Asturias, y en Cataluña, y una en la París-Niza… Y recuerdo que en la pasada Vuelta le contó a De la Morena que, cuando tenía 17 años, se fue a ver un Larguero que hicieron en el Tour. Y también recuerdo que, todos los que lo conocieron, dicen que fue un gran compañero, un gran amigo y una buena persona. Y, a veces, el recuerdo es la única forma de que los que se van sigan formando parte de la vida.