Los italianos defienden y disfrutan de su Giro mientras los españoles se llevan los triunfos. Contador ha sentenciado la general, Igor Antón y Mikel Nieve se han llevado las principales etapas alpinas, Ventoso y Vicioso ganaron en la primera semana… Italia habla castellano más que nunca. Como es la primera vez que me veo en una de estas, intento abrir muy bien los ojos para aprender lo más rápido posible a moverme por todos los sitios. Cabrera y Anselmo ya han hecho mil Tour, tropecientas Vueltas y más de un Giro, así que ellos lo tienen dominado. Otro día ya contaré cómo, en medio de centenares de periodistas italianos, consiguen una cabina o un hueco donde ubicar el puesto de la SER donde narrar el final de cada etapa, dentro de un camión en el que no cabe ni un alfiler.

En estas dos últimas jornadas de montaña hemos conseguido escapar de la meta como hemos podido. En la del sábado, en el Monte Zoncolan, cayó una auténtica tromba de agua cuando llegó Igor Antón y otra más tarde, cuando ya estábamos todos recogiendo. Era un puerto tan estrecho y con tan poco espacio en la cima que no dejaron subir a los coches de la prensa. La organización nos llevó en una especie de minibuses de los que no se supo nada para bajar, así que la mayoría de compañeros, extranjeros y españoles, descendieron a pie los 4 kilómetros que separaban la meta del parking de la sala de prensa.

Llegaron calados hasta las orejas y con más agujetas que los ciclistas, pero nosotros tuvimos más suerte. Encontramos una furgoneta blanca, con la puerta lateral abierta y varios italianos metidos en la parte trasera, de pie, como si fueran mercancía. Nos metimos allí, sin saber muy bien lo que decían ni lo que cantaban, mientras nos preguntaban por Alonso, por Contador y Rossi. No el piloto, sino el delantero del Villarreal (dijo la Gazzetta que lo quiere el Barça). La verdad es que la organización del Giro es un desastre, porque hoy nos ocurrió algo parecido. Las etapas son duras, el escaparate ‘dolomítico’ es espectacular y los italianos se vuelcan con su gran acontecimiento, pero aquí sobrevive el que nunca se despiste.

También en lo deportivo. Y como Contador nunca se despista y va sobrado encima de la ‘burra’, que diría Markínez, tiene el Giro al alcance de la mano. Por cierto, deberían aprender algunos futbolistas. El de Pinto se pasa casi más tiempo cada día contestando preguntas que en la bici, siempre con Jacinto Vidarte (su jefe de prensa) detrás de él. Es su auténtica sombra. Ayer, después de todos los formalismos, la organización se lo llevó en helicóptero para descansar.

Hoy descansamos todos y el martes, cronoescalada. Ya os contaré. Fin qui, tutto bene. Di più domani. Ciao.