Cuando llegan los malos momentos te acuerdas de los buenos. Del ascenso a Primera con los goles de Pachón en Tenerife. De las  dos finales de Copa. De las dos participaciones europeas y de los dos partidazos contra el Bayern. Y te acuerdas de cómo empezó esta temporada. Con el equipo en los primeros puestos. Luchando por la Europa League. Y aspirando a todo, una vez  más, en la Copa.

Después, Europa se quedó por el camino por falta de apetencia. Equivocadamente, el equipo se centró entre diciembre y enero en buscar una nueva final copera. Y se olvidaron de la Liga, del verdadero objetivo, que siempre ha sido la permanencia.

A todo esto hay que sumarle que, aunque en los últimos dos partidos casi se ha llenado el estadio, nunca ha habido comunión entre la afición y la grada. Y gran parte de la culpa la han tenido los precios en taquilla para ver un partido en el Coliseum.

Michel llegó hace dos temporadas con el Getafe casi en descenso y ahora se va a marchar dejando al equipo donde lo cogió. Ha tenido una plantilla que en muchos momentos de la temporada ha estado desconectada, desmotivada, desganada y apática. Y el técnico, aunque los ha criticado y acusado públicamente, no ha sabido ni reconducir, ni recuperar la cabeza ni la moral de los suyos. Y eso que les ha dado oportunidades a todos, quizás más porque no tenía un once claro que por quisiera tenerles contentos y unidos.

Encima, con el equipo coqueteando con el descenso llega Ángel Torres y vende el club a un grupo empresarial de Dubai. Vamos, que durante la Semana Santa nadie se acordó de un equipo que iba a la deriva y navegaba sin brújula en la Liga. El presidente ha buscado nuevas formas de financiación para conseguir el presupuesto que supone mantener al equipo en Primera y el objetivo es dar el salto de calidad que necesita un club para, a imitación del Villarreal, luchar por meterse en la Champions durante los próximos diez años.

No sé qué pasará el sábado. Si el Getafe jugará el próximo año en Primera o en Segunda. Lo que está claro es que el club tiene que cambiar en muchos aspectos de cara al futuro. Lo único malo es que el cambio puede llegar tarde.