El Atlético de Madrid fue el primero en incrustar su nombre en el nuevo trofeo de la renovada Europa League. Sólo dos años de vida con el actual, sirven para felicitar a la UEFA en la reconstrucción de una competición que ha ganado en potencial financiero y en calidad de los clubes implicados. Un par de retoques, dos horarios para poder explotar mejor sus derechos televisivos y la extinta Copa de la UEFA quedó para mejor vida.

Tras aquella final en Gelserkirchen, la mudanza llega al espectacular Aviva Stadium de Dublín. Una ciudad particularmente no muy futbolera (los equipos irlandeses no logran salir de su anonimato eterno a nivel continental) que ni tan siquiera logra imprimir fuerza y sentimiento a una finalísima, pues los dublineses tiene sus ojos puestos en la visita de la Reina de Inglaterra.

Y entre enormes medidas de seguridad, una fiesta nacional, la de los portugueses. Por primera vez en su historia, Europa les brinda una final, pues el protagonismo es enteramente luso con Oporto y Braga como invitados de honor. Dos enemigos sobradamente conocidos, que se han enfrentado ya dos veces esta campaña en la Superliga portuguesa y que no podrán ocultar sus armas.

Para mayor morbo, Domingos Paciência, el técnico ‘milagro’ del Braga, fue ídolo en su día en las filas de los Dragones. Un ex goleador que ha colocado a un club menor de su país en la élite nacional primero (ya le hizo entrar en Champions el pasado año) y continental después (cumplió en la máxima competición y ahora ha roto pronósticos llegando a la final a base de un trabajo defensivo estelar).

En el otro banco, Vilas-Boas, el míster revelación más famoso del momento. Deseado por todos, capacitado para tomar las riendas de un club ganador que atravesaba por mal momento y devolverle la solera con un título liguero sin ser derrotado, colarse en la final de esta Europa League a base de goleadas y con la opción abierta de lograr un ‘triplete’ pues también tendrán cabida en la final copera portuguesa. Hulk, Falcao, Guarín o Pereira forman una base de enorme velocidad, muy ofensiva y que atraviesa un momento irrepetible. Son favoritos en la fiesta del fútbol… portugués.