El Barça se jugará media Liga en El Madrigal. Dejando a un lado la visita al Santiago Bernabéu, el partido ante el Villarreal es la salida más complicada que tiene señalada Pep Guardiola en el calendario. Y el encuentro llega marcado por una serie de condicionantes que hacen que sea más difícil todavía para los azulgrana. No estará el sancionado Xavi, si Puyol no se recupera Guardiola deberá volver a apostar por Busquets o bien arriesgar con Milito o Fontàs en el eje de la zaga y la amenaza del ‘virus Fifa’ amenaza de nuevo.

A lo largo de las tres temporadas que lleva Guardiola en el banquillo del Camp Nou, al Barça le ha costado mucho ganar los partidos tras el parón por los partidos internacionales. Algunos de los tropiezos más sonados, como los empates ante el Racing o el Betis en sus primeras campañas, o la derrota ante el Hércules esta temporada, han llegado curiosamente cuando los jugadores volvían de jugar con sus selecciones. Un partido como el del Madrigal tras el parón, es la peor noticia que le podían dar a los azulgrana, puesto que el Villarreal ha demostrado que le puede jugar de tú a tú al Barça con jugadores del estilo de Cazorla o Borja Valero en el centro del campo y posee una de las delanteras –Nilmar-Rossi- más letales del campeonato.

Por si fuera poco, el encuentro de Villarreal será el pistoletazo de salida para un mes de abril frenético para los azulgrana, en el que viajarán a Ucrania en busca de las semis de la Champions, se jugarán definitivamente la Liga en el Bernabéu y disputarán la final de Copa ante el Real Madrid en Valencia. Todo ello como aperitivo del sprint por la Liga y de unas posibles semifinales de Champions ante los de Mourinho.

En todo caso y tirando del tópico de los futbolistas, “hay que ir partido a partido” y en ese sentido el objetivo a corto plazo de los azulgrana es torpedear el submarino amarillo. Si el Barça sale victorioso del Madrigal, lo hará con más de media Liga en el bolsillo y podrá afrontar de esta forma el choque del Bernabéu con mucha más tranquilidad. En cambio, un tropiezo en Villarreal sumado a una victoria del Madrid ante el Sporting pondría la Liga al rojo vivo.