Packers ganó 25-31 a Steelers. Y con el espectáculo que hubo en el campo no echamos de menos ni a las cheerleaders.

No siempre gana el favorito y eso me alegra. Dos fallos de Ben Roethlisberger (dos intercepciones que acabaron con touchdowns de Packers y pusieron el 0-14 inicial) en el primer cuarto condenaron a los Steelers a ir a remolque y, a pesar de que nunca estuvieron fuera del partido, el quarterback de Pittsburgh fue incapaz de llevar a su equipo a la remontada.

Packers ganó a pesar de tener, incluso, peor ratio de yardas avanzadas tanto en carrera como de pase. Se impuso la efectividad y el buen hacer de Aaron Rodgers. Ha recogido el testigo del histórico Brett Favre y ha demostrado que tiene un futuro prometedor en la NFL al frente de los “Cabeza de queso”.

La historia de los dos directores de orquesta ha sido muy distinta este año. Roethlisberger empezó la temporada sin jugar tras una sanción de 4 partidos impuesta por la NFL tras una supuesta agresión sexual a una joven. Mientras que Rodgers tenía la difícil tarea de hacer olvidar al gran Favre. Algunos incluso han comparado a los dos quarterbacks con dos filósofos griegos. Aristóteles superó a su maestro Platón con los años y ese es el objetivo ahora del líder de los Packers.

Super Bowl

Rodgers fue elegido MVP (jugador más valioso) del partido y después dijo: “Es un sueño hecho realidad. Es lo que soñé desde que era pequeño y veía jugar a Joe Montana y Steve Young, y ahora hemos ganado la Super Bowl”.

El duelo de mariscales lo ganaron los de Green Bay y la lucha entre defensas también la ganaron los Packers, sobre todo en la segunda mitad. Bajo el mando de un fenomenal Matthews (que hasta se permitió el lujo de hacerle una pantalla al gran Big Ben) la defensa verde se comió a la blanca y hasta en dos ocasiones shackearon a Roethlisberger cuando los Steelers parecía que podían ponerse incluso por delante en el marcador.

La XLV tuvo emoción hasta el último minuto del partido, tras el enésimo fallo de Roethlisberger, a pesar de que estuvo mejor en el cuarto cuarto que en todo el partido.

Al final, 25-31 para Green Bay que suma su cuarto título de la historia y el primero en el siglo XXI (el anterior fue en el 97 de la mano de Favre y un año después cayeron derrotados en la Super Bowl del 98 ante Denver Broncos).

Vieron la final 103.219 espectadores (incluídos los periodistas acreditados). Y la Super Bowl no solo tuvo emoción el campo, sino también en las gradas, en el pre-partido y en el Intermedio.

Carrusel Deportivo

En la grada porque hubo unos 1.250 aficionados que tuvieron problemas. Unos 850 fueron cambiados de su localidad porque eran “asientos peligrosos” (aunque la NFL dice que vieron la Super Bowl mejor que en sus localidades originales) y unos 400 aficionados tuvieron que ser desalojados del Estadio y les van a reembolsar con el triple de lo que pagaron por su entrada, aunque algunos entre viaje, hotel y entrada no van a poder recuperar lo que pagaron.

En el pre-partido fue noticia el error de Cristina Aguilera al cantar el himno americano, aunque los que sabemos poco inglés no nos hubiéramos dado ni cuenta si no nos lo dicen.

Y en el descanso la actuación de Black Eyed Peas fue espectacular. Con dos invitados: el cantante Usher y Ash, el guitarrista de la banda “Guns ‘n’ Roses”.

En definitiva, a falta de las audiencias televisivas mundiales y americanas, la Super Bowl fue lo que se esperaba: “El mayor espectáculo del mundo”. Un partido que paraliza Norteamérica y parte del mundo deportivo durante 4 horas. Lo tuvo todo, solo faltaron las cheerleaders, pero con lo que vimos en el Estadio de los Cowboys de Dallas ni nos dimos cuenta que no habían venido.