20 de diciembre de 2010. El equipo de Deportes de la SER cena opíparamente en uno de los restaurantes de referencia de Madrid. Hasta aquí todo bien. Todo el mundo sabe que en estas cenas a escote de más de veinte personas suelen tener sus líos a la hora de pagar. Pero cuando normalmente falta dinero, aquí sobra.

Yo, que me enredo en el último rincón de la mesa junto a Barrero, Joaquín, Garrido e Iribarren, tardo en pagar. Juro que no es parte de mi carácter. Al contrario. Pero justo ese día no llevo “dinerocash” que diría la Lomana. Y, claro, si sobra y encima con VISA… aparece Pacojó:

“No pagues y compra lotería para todos”

A mí, que me apunto a todo, me sonó a una oferta que no podía rechazar. 50 euros de lotería de Navidad. Si tocaba, nos plantaba a todos en una isla mejor que la del anuncio de Ron.

Al día siguiente compro décimos al azar al lado de mi casa y cuelgo en el tablón de corcho de la redacción un solemne folio:

“Por la presente yo, Juan Manuel Ortega, participo a los asistentes a la cena del 20 de diciembre de la cantidad de 50 euros…”

Pues tocó. Pero no como para irnos a la isla. 300 euros. La típica cantidad que no vale la pena repartir entre 25 pero que algo hay que hacer con ello.

“Invierte en el niño, invierte en el niño…”

Ea. Voy a ver a la lotera del barrio con los décimos premiados.

“¿Este mismo?”

Yo respondo: “Sí, que si te digo que no y luego toca…”

Pues lo hizo. Pero parecía que aquello no quería terminar de tocar en serio, que nuestro sueño de la palmera y playa desierta no iba a ser realidad. En argot lotero: “Ná, lo comío por lo servío” Reintegro. Y me vuelvo a encontrar con 300 euros que no son míos.

Romero, estrenándose con el Madrid, lo suelta en antena:

“Juanma, esos 300… ¡para una ONG!”

Contesto: “vale, y añado 100 más.” Lógico. No podía dejar que de eso no hubiera nada propio, que los 300 no son míos. Matizo: “Bueno, mejor 140, lo que he ganado hoy en Betfair”

Empieza a crecer un bote en antena mientras el Madrid no remontaba el 2-0 en el Ciutat de València. Hoyos, Mela, Anido, Garrido y el propio Romero se apuntan con cantidades que en ningún caso caían por debajo de un billete verde. Para los que no solemos verlos: 100 euros.

Algarabía general. Los oyentes hablan de algunas ONGs a las que les vendría bien. Hoyos sentencia:

“El sábado en la primera hora diremos a qué ONG va todo esto”

La mano mágica de la suerte ha hecho que donde cenan veinte, puedan cenar muchos más. Y eso sí es una suerte.