Es cierto que sólo Inglaterra ha sido capaz de meter a sus cuatro representantes entre los dieciseis mejores equipos de Europa, que Italia tiene al campeón, el Inter, e incluso que Alemania mantiene al subcampeón, Bayern de Múnich, entre los candidatos. Sin embargo, más allá de las estadísticas y los resultados de una primera fase que ha resultado monótona y enormemente previsible, el rival que nadie quiere ver en octavos es español, pues el temor a encontrarse con Real Madrid, Barcelona o Valencia es evidente.

Los dos primeros clasificados de la Liga española han llevado sus registros al torneo continental y donde anteriormente existían precauciones y máxima concentración a la hora de analizar rivales en rondas eliminatorias, ahora se destila tranquilidad pues el respeto se emana desde nuestros representantes.

El Real Madrid ha sido el equipo que más puntos ha sacado en la fase de grupos, dejándose por el camino solo un empate en San Siro ante el Milan. Además, cabe destacar que su único semi-tropiezo nació en una faltra de concentración temporal (momento que Inzaghi aprovechó a la perfección). El resto, ante el propio Milan en el Bernabeu, así como Auxerre y Ajax, han sido meros espectadores en el dominio blanco. Cierto es que sus últimos antecedentes con la ronda ‘maldita’ de octavos, no dan para elogios desmedidos pero si existe una obsesión en la mente de Mourinho es imponerse en Europa, algo que él siempre defendió como el verdadero test de los ‘gigantes’. Él ya suma dos, pero nunca terminaría su periplo blanco sin levantar la ‘orejona’ otra vez.

El Barcelona tiene mucho más reciente su éxito europeo y todos los títulos que proporcionó, aún tienen un peso enorme en el panorama continental, de tal manera que el respeto de sus rivales se ha multiplicado. Pero no es el metal Champions, ni liguero, ni tan siquiera el de los Balones de Oro (plata o bronce) que ya planean por el Camp Nou, sino su atractivo y plausible estilo de juego. No han tenido rivales poderosos en la primera fase pero su nivel hace presagiar una continuidad en sus resultados, ésos que le hacen ser el rival más tenido para los octavos de final.

El Valencia, por su parte, ha cumplido el objetivo que se había planteado para estos primeros meses de competición. No superar al Manchester United entraba dentro de la lógica pero incluso pudieron ‘rascar’ un meritorio empate en suelo mancuniano. Aseguran competitividad ante cualquier rival, están encontrando su mejor momento de forma conforme pasan las semanas y podrían ser uno de los ‘tapados’ de una competición que mira con sigilo y precaución a nuestro país. Las tornas han cambiado. Nadie quiere visitar España después de Navidades.