Por José David López (Especialista Futbol Internacional Cadena SER)

No había cerrado aún el verano de fichajes cuando Pep Guardiola recibió en apenas una semana un buen número de nombres que podían estar en su plantilla de inmediato. Se hablaba de poco fondo de armario pero confió en la cantera, desechando por el camino opciones como la de Mesut Ozil, que venía de un Mundial espléndido y que finalmente terminó en el Real Madrid. Ahora, cuando la temporada ya ha reflejado dureza y agotamiento en muchos de sus jugadores, las tornas han cambiado y Guardiola ha tenido que asumir su error y, la mejor muestra de ello es el fichaje de Ibrahim Afellay.

Criado y fabricado en el entorno del PSV Eindhoven (pese que es natural de Utecht y su orígen es marroquí), Afellay está en el mejor momento personal de su carrera, con la edad ideal a sus 24 años y consciente de que finalizar contrato en julio le ofrecía un sin fin de opciones de mercado. En el Phillips Stadium, donde llegó con apenas 10 años, fue creciendo hasta convertirse en su jugador estrella, siendo elegido Mejor Jugador y entrando como hombre comodín en la medular de la selección holandesa.

Y es que la palabra que mejor define al aún joven centrocampista es, precisamente esa, la de comodín, alternativa, complemento. Afellay no es un mediapunta, tampoco es un extremo y no puede catalogarse su papel como el de organizador. El holandés es un ‘todo-campista’. No por su recorrido físico, pero sí porque es capaz de adaptarse a cualquier posición en la medular. Es un jugador parecido a Iniesta, que juega de interior pero que por llegada, capacidad de disparar desde media distancia, desequilibrios por calidad técnica y talento puro, asume cualquier situación dentro del césped, evitando eso sí tareas destructivas porque sí puede hacer de Xavi (por momentos), del citado Iniesta o de falso extremo. También es cierto que existen varias voces que no ven con buenos ojos su llegada porque ese rol actualmente pertenece a Thiago, quizás el jugador más talentoso de cuantos canteranos llegan desde abajo y podría poner en peligro su progresión.

Y es que en el esquema de Guardiola, en ese estable 4-3-3, el míster azulgrana sabe que cuenta con un complemento más de mucha calidad, experiencia y en pleno crecimiento pues para Afellay sí es un reto mayúsculo llegar al Camp Nou. Una decisión complicada porque deja atrás todo su pasado en el club de su vida y porque, no obstante, sabe que su rol en el Barcelona va a ser, al menos de inicio, complementario a un esquema y a un estilo muy definido. Él sí tiene la misma sintonía que despliega el Barcelona desde hace años y sí se define su juego como del mismo estilo que el del que será su nuevo club en unas semanas, por lo que desde esa posición, todo parece acertado.

Más aún, desde luego, entendiendo la operación como un rotundo éxito económico pues al finalizar contrato en apenas unos meses, sólo costará 3 millones de euros cuando su cotización actual rondaría los 12-15 millones de euros. Un acierto en toda regla para un ‘actor secundario’ y no para una estrella en el esquema del Barcelona.