Por José David López (Especialista Futbol Internacional Cadena SER)

Sobre el papel, ése sobre el que aparece incrustado el logo de la FIFA que todo lo endiosa, hablamos de los 23 mejores jugadores del mundo. Lo dicen los números, aunque a veces no la lógica. Los más apasionados entendemos que un jugador como Diego Milito, clave durante el pasado año y goleador en la final de la pasada Champions, no puede faltar en una lista así. También sabemos que otros aparecen por su nombre mediático, que no por su temporada actual ni por los méritos logrados en los últimos doce meses. Sin embargo, esta vez nadie puede dudar de la masiva presencia de jugadores españoles entre los candidatos al Balón de Oro 2010.

Siete jugadores de la Selección Española, campeones del mundo y auténticos valuartes del cambio que en los últimos años se ha producido en el mundo del fútbol. David Villa, Cesc Fábregas, Xabi Alonso, Carles Puyol, Andrés Iniesta, Iker Casillas y, sobre todo, el mayor aspirante que ha tenido nuestro fútbol en las últimas décadas: Xavi Hernández. Nada menos que medio siglo, 50 largos años, han transcurrido desde que Luis Suárez (El Arquitecto), se situara en la cúspide del fútbol mundial.

El gallego, único por su visión de juego, capacidad de llegada y liderazgo bajo la fantasía de su pierna zurda, fue referencia desequilibrante en el ‘Gran Inter’ de los 60. Un equipo neroazurro liderado por Luis Suárez y por el incombustible Sandro Mazzola, un bloque compacto, que completaban Facchetti, Corso, Burgnich, Peiró o Picchi, y que llevaron hasta los extremos la ‘pizarra’ en el aspecto defensivo, con un cerrojo en toda regla que secaba los ataques rivales con un líbero como principal innovación. Nueve largas campañas donde el español de oro pasó a ser genio continental y se convirtiera en ídolo eterno para el Calcio.

Ahora, el Balón de Oro debe volver a territorio español. No hablaremos de templanza, de inteligencia ni de sobriedad con la pelota porque, en eso, nadie podría dudar de entregar el premio a Xavi Hernández. Lo haremos de determinación, de desequilibrios y de liderazgo. El azulgrana mezcla buena parte de estas cualidades, pero las lleva a cabo con insultante maestría en el primerísimo nivel que supone hoy en día el Barcelona y, desde luego, la Selección Española de Fútbol. Pero el dato maestro, ése que debe servir para superar a Sneijder (dicen que el holandés es su principal oponente por aquello del ‘triplete’ europeo del Inter y su papel en ese éxito), va mucho más allá y responde al canon de jugador vértice.

Xavi no es el cerebro ni el temporizador, ni tan siquiera en metrónomo que dirían en Italia. Suma esas cualidades pero, sobre todo, ha sido capaz de generar que un club y un país entero difunda, despliegue y defienda un estilo de juego virtuoso. Porque si la Selección toca es porque Xavi está allí. Porque si la Roja nos hace disfrutar es porque Xavi tuvo una buena tarde. Porque si Xavi gana, todos ganamos. El fútbol lo merece y España también.

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