Por Hugo Condés

Será que el reciente cumpleaños de mi novia me ha puesto sentimental, el caso es que he recordado como disfrutaba en mi niñez con la serie de dibujos “La vuelta al mundo de Willy Fog” inspirada en el clásico literario de Julio Verne. Recordaba como el protagonista se las veía y deseaba para cumplir los plazos marcados en sus viajes por inclemencias del tiempo, trampas de sus adversarios o a veces por salvar a una bella dama. Tranquilos, no me he vuelto loco, solo que al leer las aventuras y desventuras de Diego Forlán en su intento por llegar a China
para jugar con su selección me han traído un “dejavu”.

El bota de oro del mundial partió el viernes de camino a Shangai para incorporarse a la celeste, con escala en Munich. Pero un problema en el visado impidió al delantero cumplir los plazos y tuvo que pernoctar en la capital de Baviera. Tras arreglar los permisos el delantero partió a Hong Khong desde donde volvio a recorrer 550 kilometros más para incorporarse a tiempo.

Total, que el delantero se va a meter más de 22.000 kilometros entre pecho y espalda para jugar un descafeinado amistoso ante China. Todo ello en medio de la polémica sobre su estado físico con mensaje incluido de su entrenador y después de llevar 5 partidos sin ver puerta… no corren buenos tiempos para el “cacha”

Menos mal que el antídoto esta al caer y es que el u-ru-gua-yo es otro cuando juega con el Kun Agüero a su lado, y la reaparición del argentino es inminente. Sera buena noticia para los rojiblancos que han aprovechado este tiempo para redescubrir a Diego Costa. Aunque… llegar a la dupla Forlán-Agüero… son palabras mayores.