Por Francisco José Delgado

Una noche del mes de septiembre de hace dos años un grupo de españoles vestidos de rojo plantó cara en la final olímpica a los mejores jugadores de la NBA. Aquella noche de no ser por los árbitros se hubiera consumado el sueño de una noche de verano. El que hubiera dado con el fin de la supremacía de la NBA en las finales olímpicas. Hubiera sido a manos de una sublime selección española. Aquella noche no pudo ser.

Esta noche del mes de octubre se medían el campeón de la NBA, los Lakers, y el campeón de Europa, el F.C. Barcelona. Lo que pintaba como un amistoso no lo era para nada. Era la final de una posible Copa Intercontinental de fútbol o la Ryder Cup del golf. La corona del baloncesto NBA en juego contra un equipo europeo. Y si hace dos años nuestro sueño de ser superiores con la Selección nos lo hicieron añicos, hoy la pesadilla ha sido para los Bryant, Gasol y compañía. Esta noche el Barca ha podido con los Lakers. Esta noche hemos cumplido el sueño de una noche de otoño. ¡Y no queremos que nos despierten!

Lo genial del deporte es que no siempre gana el favorito. La lógica es aplastante para muchas cosas en la vida pero no es una ciencia exacta por ejemplo en el baloncesto. Un equipo con el mejor jugador del mundo, Kobe Bryant, el mejor jugador europeo, Pau Gasol, el más laureado entrenador NBA en activo, Phill Jackson ha sufrido una cura de humildad por un grupo de jugadores europeos picados en el orgullo. El Barca ha hecho un partido digno de un equipo campeón de Europa que desde hoy se puede considerar además campeón del mundo.

Y para el que piense que esto era un amistoso que mire las estadísticas. O que eche un vistazo el vídeo del partido. Faltas personales a mogollón para apretar en defensa. Piques con malas caras entre Artest y Navarro o entre Kobe Bryant y Pete Mickael. No se jugaban unas cañas, lo que estaba en juego era un orgullo entre dos continentes, entre dos maneras de entender el baloncesto. El de los que ganan siempre, la NBA y el de los que luchan siempre, en este caso la ACB. Y David se comió a Goliat. Dada la hora se lo cenó para ser exactos.

Encima no se puede poner un pero a nadie. Gasol se marcó un partidazo ante la afición del Barca. Bryant anotó 3 tiros libres seguidos al final del encuentro para darle emoción al marcador. Lamar Odon fue el amo de la zona y máximo reboteador del partido. Con eso en un partido normal daría para lo de casi siempre, la victoria de los Lakers pero el Sant Jordi disfruto hoy de una victoria azulgrana excepcional. Porque Navarro estuvo brillante en los triples y en las penetraciones. Porque Morris fue una pesadilla por fuera para los americanos. Porque Mickael no se cortó un pelo a la hora de encarar y ser superior a Kobe Bryant. Porque Pascual en el banquillo dio un recital con los cambios y llevando el tempo del partido.

Por todo esto descubrimos hoy que el baloncesto europeo puede hacerle frente al baloncesto NBA. Quizás habrá que hacer caso a Marcel Proust. Descubrir no es buscar nuevos caminos sino ver lo mismo con distintos ojos decía el filósofo. Hoy hemos descubierto que el Barca tendría un hueco en la NBA. Desde hoy seguro miraremos a los Lakers con distintos ojos. Los ojos que se frotan atónitos viendo que los grandes equipos de la NBA ya no son invencibles.