Por Xavier Saiso

Hace una década, la NBA representaba un status inalcanzable para cualquier osado que buscara retarles. Su nivel rozaba la perfección y el físico de perfectos atletas no tenía parangón en el Viejo Continente. Eran esos dioses del baloncesto que habían dejado su huella eterna en la historia. Incluso los no adeptos al basket, iban a trasnochar día sí y día también para disfrutar con el show de los Magic Johnson, Larry Bird, Karl Malone o Scottie Pippen, por no hablar del absolutamente inigualable Michael Jordan. Todos mostraron su mejor versión en Barcelona 92, donde surgió el poderoso Dream Team. Hoy, la mirada sigue siendo respetuosa, sobre todo después de que hayan logrado el oro en el Mundial de Turquía y aunque las distancias siderales de antaño son hoy mucho más ajustadas gracias al crecimiendo del basket FIBA, la realidad es que la pasión por el glamour de las estrellas sigue siendo espectacular y rentable, así lo vive estos días Barcelona, instalada en una auténtica ‘fiebre amarilla’.

Los Ángeles Lakers se han asomado a Europa de nuevo y, esta vez, la Ciudad Condal encarna la locura que viven cotidianamente en cualquier franquicia estadounidense. Aterrizaron el martes y, desde entonces, nadie puede ignorar que Pau Gasol, Kobe Bryant y su ‘tropa’, ostentan el anillo de campeón de la NBA. Un entrenamiento congregó a 5.000 seguidores en el Palau, donde los niños pudieron disfrutar in-situ de aquellos ídolos de la canasta que sólo conocían por sus maravillas en televisión. Los chicos californianos también aprovechan su estancia para conocer la ciudad que Pau les enseña al ‘dedillo’ y que terminó con una cena a costa del pivot catalán la noche del martes, intentando saborear las delicias de la (para ellos desconocida), dieta mediterránea.

Pau Gasol en Barcelona (Javier Saisó)

La locura absoluta ha llegado esta tarde cuando en el céntrico Barrio Rabal se disputó un exclusivo 2 contra 2 con representantes de Lakers y Barcelona. Pau y Kobe (arrastra molestias y sólo jugará unos minutos) contra Ricky y Navarro. Estrellas en un improvisado acto promocional donde se han divertido ellos y donde han mostrado, de manera distendida aunque animando al personal, algunas de sus maravillosas cualidades. Después, un paseo por la Fan Zone en una Plaza de España que guardaba el mayor de los tesoros, la copa de campeón de la NBA. Miles de barceloneses, adictos o no a este deporte que no deja de enriquecerse por el mundo, han posado junto a tan preciado título y algunas ex-estrellas como Worthy. Imágenes para la posteridad, la misma que buscarán en el Palau con la camiseta azulgrana los hombres de Xavi Pascual.

Y es que, dejando a un lado el show de una visita emblemática como esta, la misión real de ambos clubes es seguir trabajando en la preparación para la nueva campaña. Y quizás, por vez primera, existe la posibilidad real de una victoria del Regal. En Barcelona el duelo se ve, siempre de manera oficiosa, como una final Intercontinental por aquello de que unos defienden el liderazgo del basket americano y los locales, el del basket europeo. Sumando que los angelinos apenas llevan diez días de preparación mientras el Barcelona ya está más rodado y que, además, vive en una aureola de equipo in-crecendo, las opciones catalanas se multiplican. La ‘fiebre amarilla’ no frenará su entusiasmo sea cual sea el resultado pero, si ganan, siempre les quedará un mejor sabor de boca de esta visita. La de los Lakers.