Vivir en NY… entre los shows del demonio y la retórica barata
Por si no lo sabían, cosa que dudo, esta semana tuvimos el honor de acoger al demonio en la ciudad. El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, siguió fiel a sus costumbres y revolucionó nuestra pequeña urbe durante unos días, a raíz de la Asamblea General de la ONU. El show de este año (cada uno tiene una singular peculiaridad) fue un intento frustrado de visita a la Zona Cero –enclave turístico obligado, para qué nos vamos a engañar- al igual que un debate en Columbia University. Dicha entidad estuvo, durante una semana, sumida en una polémica aparentemente interesante sobre la libertad de expresión. ¿Debe uno invitar a alguien cuyas ideas considera repulsivas? ¿Se puede tolerar al intolerante? Éste ha sido, en definitiva, el pasto filosófico con el que algunos académicos han pasado la semana entre tertulia y forum; el resultado, absolutamente predecible; alumnos y donors judíos amenazando con retirar fondos de la universidad, manifestaciones de indignados ironizando sobre si se invitaría también a Bin Laden en la facultad, blablabá…
Pura retórica cutre de siempre; cuando los responsables de la Columbia invitaron al presidente de Irán sabían perfectamente no solamente el pollo que se montaría (ya lo intentaron hace un año) sino que conocían al dedillo lo que el mandatario soltaría en ese debate tan aparentemente polémico. ¿Pero, por favor, a quién quieren engañar? Lo que vimos hace días en la explanada de la universidad neoyorquina es un reality más, una demostración más de que incluso las almas académicas más elevadas y puras se sustentan en las vísceras y en el morbo. ¿Qué pretendíais ver en ese debate, amigos estudiantes, a Ahmadinejad afirmando que le encantan los homosexuales y el Cheesburger? No fotem, home. Aquí, como en la ONU, cada uno viene a hacer su papel y punto; uno ya piensa en futuras invasiones, el otro soltará alguna chorrada contra el imperialismo yanqui, y el nuestro dice ahora que el medio ambiente es prioridad, cuando los informes de la ONU dejan a España –en ese aspecto- en un lugar no precisamente agradable…
Pura charanga previsible; ayer un amigo se indignó tras asistir –en el Instituto Cervantes- a una potencial conferencia de Leire Pajín que acabó siendo un mitin sin banderitas sobre los logros de la política socialista… ¡Y todavía se extrañan que así sea! En fin, pura retórica que llena auditorios y explanadas… y encima los neoyorquinos tenemos que aguantar como nos cortan e invaden toda la zona que rodea Grand Central, que se impregna de ruido (si no lo está ya) de policías soberbios, luces centelleantes, limusinas feas y capullámetros de la retórica. A ver cuando se llevan la ONU al Baix Llobregat y así, al menos, podemos –si no evitar la retórica barata- tener un poquito de paz…







