Vivir en NY… entre cornudos compensados
Como algunos de ustedes saben de sobras, ser cornudo no es que tenga mucha gracia. Que se te pimplen al pariente u parienta siempre es algo que pica los genitales del alma, que diría Miguel Hernández; sin embargo, algunos de los estados de mi país de adopción (concretamente, Hawaii, Illinois, Mississipi, New Mexico, North Carolina, South Dakota y Utah) tienen una forma de consuelo y compensación bastante particular que puede hacer un poquito mejor ese mal trago. Se trata de un agravio –con carácter legal- llamado “alienation of affection”.
La alienation of affection permite a la persona agraviada u cornuda (siempre que exista una relación matrimonial estipulada, claro está) demandar a la tercera persona o responsable de la ruptura. Estos daños emocionales (también etiquetados bajo el curioso nombre de criminal conversation) no implican que el demandado haya tenido relaciones sexuales con la pareja del demandante; también se puede denunciar a un pariente, clérigo o amigo, siempre que se demuestre que éste ha ayudado a romper la unión matrimonial. Siempre que, en definitiva, haya ayudado a alienar los sentimientos de la pareja.
Más allá del esperpento, el mantenimiento de esta ley implica algo curioso, como es la creencia en que los sentimientos que rigen una unión son invariables y que su alteración es una especie de violación de la propiedad conyugal. Por otro lado, sus defensores argumentan que éstas leyes ayudan a preservar el matrimonio; un argumento bastante endeble, pero que sin duda ha influido en que el último intento de acabar con ésta en 2003 fuese rechazado por el Senado. Ningún senador quiso entorpecer las uniones sagradas de los ciudadanos…
Otro aspecto curioso de esta polémica ley es su intromisión inadmisible en la moralidad individual. Sin embargo, si lo pensamos fríamente, muchas de las leyes penales que determinan nuestras vidas están perfectamente atadas o influenciadas por la ética. Penalizamos el acoso porque nos parece moralmente detestable, al igual que el terrorismo o el robo. Evidentemente, el adulterio es algo diferente, pero siempre implica el difícil problema de cómo apartar de la ley algo que daña al otro conscientemente. Sin embargo, uno no puede dejar –imaginariamente- de ponerse en la situación de la víctima; ya que se te pimplan al amado, al menos que puedas pagarte las penas con un buen vino…
que leyes más curiosas hay en ese, tu país de adopción. como diría Axterix: estás locos estos gringos... (y no sólo por esta ley...)
Besos.
Publicado por: lunaxel | 07/12/06 a las 12:22
Hola,
Curioso hasta que punto las leyes invaden aspectos tan intimos de la personalidad...
Quien sino un cornudo y vengativo personje fue el que invento dicha memez para resarcirse.
Increible, hasta donde llegaran? Estamos en camino del crimental? Que triste, sinceramente lamentable.
Oye, eres muy mono.
Que haces por NY aparte de escribir un blog, eres corresponsal de??
Hace mucho frio?
Saludos
Publicado por: alegoria o alegria | 07/12/06 a las 13:42
...vivir del aire o del dinero de papa, porque con un blog...
Publicado por: alvaro | 07/12/06 a las 16:16
De todos los estereotipos q existen sobre los estadounidenses yo solo me creia la necesidad de tener controlado a todo el mundo, pero me lo imaginaba a nivel internacional (llamese Irak, Irán, Afganistán, Israel,...),lo q jamás pude imaginar es q tuvieran tb leyes con las q pudieran dominar los "sentimientos" de las personas.
Publicado por: vero | 07/12/06 a las 20:03
Viví seis años en Barcelona, como hija de inmigrantes gallegos repatriada a España por motivos económicos, que llegó a Madrid y no soportó la intolerancia de los madrileños hacia lo que despectivamente llamaban "sudacas", y entre los cuales me incluían al oirme hablar, sin saber que era nacida en España, hija y nieta de españoles pero criada en el Caribe. Huí de Madrid en cuanto pude y por motivos laborales fui a parar a Barcelona...desde el primer día Libertad. Nunca nadie que subestimara mi acento, que me molestara por sólo hablar castellá como dicen los catalanes, asi que aixo mateix comencé a hablar catalán no porque me obligaran si no porque era bonito ver la sonrisa que me devolvían cuando daba las gracias en catalá o pedia una barretina, y me fui enamorando de la lengua como del país, porque lo que sí es cierto es que catalunia no es España. Nunca nadie me obligó a hablar en catalá, conseguí trabajo, pareja, amigos, aprendí a celebrar sant jordí, a comer calzots y mi perro se llamó julivert. Es muy difícil que un norteamericano criado en la cultura del racismo entienda la diversidad de un país abierto a todas las opciones...Catalunia lo es, yo soy testigo.
Publicado por: camelot2006 | 08/12/06 a las 2:38
Y dentro de poco se demandara a los babeland, ya veras, que te lo digo yo que tambien vivo en USA. Si por sacar algo y lamentarse cualquier excusa es buena y todo es relativo. Y por si no has estado la exposicion de Vollard en el Metropolitan tambien esta muy bien.
Publicado por: maruja jarron | 09/12/06 a las 0:06
Si lo analizamos desde el punto de vista de la pobre víctima cuernuda, como tu dices, puede servir en principio para remediar el sentimiento de estupidez, de ira y de impotencia que uno llega a sentir.
Pero me parece que va en contra de la libertad individual de cada persona. Hoy en dia está claro que nadie es de nadie, y si se rompe un matrimonio es porque uno de los cónyuges así lo ha querido.
Un abraç Bernat!!
Publicado por: Esther | 11/12/06 a las 13:59
Y yo me pregunto, qué finalidad tiene la ley? Excepto, claro está, la de sacarle dinero al que te ha endiñado los cuernos. Hasta qué punto pueden llegar a pensar los norteamericanos que con esta absurda medida se acabará con la infidelidad o con los problemas de pareja.
Además, teniendo en cuenta que cualquier aspecto pueden ser interpretado como allienation of affection, dónde están los límites de este tipo de querellas? A lo mejor, el supuesto cornudo aprovecha la ley para cargar su parte de culpa en el mal funcionamiento de la relacíón a cualquier causa externa.
En fin, eso lo entenderán los americanos.
Yo ahora vivo en Alemania y aquí también se hacen cosas demasiado extrañas para mi mentalidad española.
Aún así, adoro viajar y conocer nuevas formas de pensar e interpretar la realidad.
Publicado por: Sandra | 14/12/06 a las 13:55
En defensa de Madrid, debo decir que no soy madrileña, he vivido en diferentes paises y regiones españolas y Madrid es una ciudad acogedora donde las haya, en esta ciudad uno se siente rapidamente en casa, multiracial donde las haya, si quieres independencia , la tienes, si quieres relaciones tambien, no entiendo como puede haber gente que diga que la miraron mal y la llamaron "sudaca", esa palabra no se usa solo en Madrid, se usa en toda España, mal hecho por cierto.
Madrid es una ciudad abierta, acogedora y amigable.
Maria
Publicado por: Maria | 01/05/07 a las 3:34